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Valores y actitudes éticas en el área de la salud

El significado de la Bioética radica en la expresión propia de la vida humana y se manifiesta a través del uso de la razón aplicada a la conducta

La Bioética debe ser la base conceptual sobre la cual se fundamenten las funciones ejercidas por los profesionales de la salud que trabajan directamente con el ser humano que sufre y pide ayuda, ya que el matiz de la bioética  acentúa la dimensión social de los problemas que surgen.

La piedra angular de la bioética es el respeto y la protección de cada persona particular dentro del marco de su libertad, autonomía y calidad de vida, siempre inviolables.  La bioética considera a toda persona  concreta viviente y dentro de un marco de unidad sustancial o totalidad unificada teniendo en cuenta la integridad  de su realidad corporal, psíquica y espiritual. (Low, R. 1992)

El ejercicio cotidiano de los profesionales de la salud debe  partir de una concepción humanista la cual sostiene que el valor más elevado es el hombre mismo y que, en esencia, todos los hombres son igualmente dignos, perfectibles y poseedores de las mismas potencialidades (Frick, 1973).

La intervención de los profesionales de la salud con base bioética, en cualquier ámbito de la salud,  es válida desde la perspectiva de la comprensión de la conducta humana en su dimensión integral, del ser humano inmerso en un medio social, en una interrelación continua  con medio ambiente al cual trata constantemente de adaptarse.

Para ello el equipo de salud debe internalizar los principios bioéticos para asumir valores,  actitudes  y conceptos que orienten su labor de ayuda. Basado en ellos se convierte en un reto  defender los aspectos relativos al cuidado de la dignidad del paciente, del cumplimiento de los derechos que posee, promoviendo el máximo respeto por el ser humano y orientando la toma de sus decisiones.

La excelencia del hombre, el alto valor proporcionado a la grandeza de su ser, constituye el secreto para discernir.  El respeto y promoción de la persona, el carácter inviolable de su dignidad son los límites infranqueables de la acción, la frontera insalvable de las técnicas aplicables a la vida humana (Low, op.cit. 1992). Dentro de este respeto absoluto hacia la vida física y mental va implícita la voluntad e intencionalidad terapéutica de todos los profesionales de la salud y en la consideración, en todo momento, de los deberes y derechos fundamentales inherentes al ser  humano.

La participación de los profesionales dotados de una sólida base científica,  humaniza los ambientes hospitalarios adecuándola  al hombre.  Sobre todo en la medicina de fin de siglo, donde por la misma saturación de recursos especializados se corre el riesgo de perder de vista al individuo.

Lea documento:Cómo expresar nuestra actitud ética en el ejercicio diario de atención y cuidado al paciente que sufre

Referencias bibliográficas

  1. Low, R. & el all (1992) Bioética. Consideraciones filosóficos-teológicos sobre un tema actual. Ediciones Rialp. Madrid, España.
  2. Frick, W. (1973) Psicología Humanista. Editorial Guadalupe. Buenos Aires.

Acerca de María Parada

Doctora en Psicología. Profesora Titular Facultad de Medicina Universidad Central de Venezuela. Coordinadora Unidad de Medicina Antropológica. Miembro Asesor del Centro Nacional de Bioética. Presidente de "Psicólogos sin Fronteras-Venezuela". Docente del Postgrados del Hospital Universitario de Caracas en la materia "Relación Médico- Paciente y Bioética clínica". Docente de la Organización de Transplante de Órganos de Venezuela y del Hospital de Clínicas Caracas.

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