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Una buena noche de sueño es ahora un lujo casi inalcanzable.

Muchas personas consideran que han tenido “una excelente noche” tras haber disfrutado de una salida o compartir, debido a que cada vez es más común vivir en un mundo hiperestresado y liberarse de él genera una sensación placentera.

Sin embargo, este artículo busca concientizar a las personas acerca de la importancia de considerar una buena noche de sueño como la mejor noche de tu vida. Si evaluamos nuestro día a día, podemos notar que vivimos ante un estrés permanente, donde muchos trabajan por turnos y realizan diversas actividades que están afectando cada vez más a nuestro reloj biológico, debido al constante cambio y dificultad para que el mismo se adapte. A su vez, consumir alimentos a los que se es sensible y no controlar nuestras bacterias intestinales, contribuyen a que nuestra salud empeore por inflamación, impidiendo así el buen dormir.

 Una excelente noche de sueño ha pasado a ser un lujo casi inalcanzable que está afectando a toda la población.

Aunque cada vez hay más personas conscientes de la importancia del sueño, muchas siguen postergando constantemente la hora de acostarse. Cualquier otra actividad siempre está por encima de dormir a una hora prudente. Pero, no podemos olvidar que, todo mal tiene un castigo, convirtiendo el sonido de un despertador en el encargado de repetirnos todos los días el pecado que cometemos en las noches al no dormir a tiempo. Muchos tratan de darle largas, y el castigo regresa solo a los pocos minutos cuando se repite el sonido.

Nuestros genes no están diseñados para el entorno moderno, dicho cambio ha sido el culpable de muchas de las dolencias del mundo actual.

Siempre hemos oído la recomendación, duerme 8 horas seguidas cada noche y te recuperaras. Sin embargo, ¿este hecho será verdad? Desde el punto de vista evolutivo, ¿era así como dormíamos?

EL psicólogo Thomas Wehr, se interesó en identificar el patrón natural del sueño bajo un entorno similar al de nuestros antepasados. Su experimento se basó en restringir de la luz artificial a 15 voluntarios, durante 14 horas cada noche, los cuales permanecían encerrados en una habitación oscura durante esas horas.

En los resultados obtuvo que durante los primero días, casi todos dormían mucho más de lo normal, entre 10 – 11 horas seguidas. Sin embargo, a los pocos días, el tiempo medio que dormían rondaba en las 8 horas, se presentaba un sueño inicial de  3 – 5 horas seguido de  1 – 2  horas de vigilia y otras  3 – 5 horas  de sueño inmediatamente después. Ese espacio que había de por medio  no venía acompañado de las típicas vueltas en la cama, ni ansiedad como los típicos casos de hoy, sino que los participantes lo definían como una sensación placentera de relajación, semi-meditación y claridad mental.

Al analizar estos resultados, concluyeron que al principio la gente dormía más porque era un intento del cuerpo de pagar la “deuda de sueño” que nos deja la sociedad moderna, y que este patrón cambia porque a los días, esa deuda ya estaba saldada.

Desde hace muchos años ya se venía hablando de los dos sueños, pero dichas menciones empezaron a reducirse a partir del siglo XVII al aumentar la iluminación de las calles y popularizarse las actividades nocturnas. Y justo en el siglo XIX se desaparecen estos términos, justo con la llegada de la luz eléctrica.

Sin embargo, consideramos que el problema no viene por no segmentar el sueño sino por la perturbación constante de nuestro ritmo circadiano.

Hay un dicho que dice, “si duermes bien es difícil matarte pero si duermes mal es difícil mantenerte vivo”. Aquellos que viven sin pensar en el descanso “dormiré cuando me muera” probablemente lleguen a ese día antes de lo que piensan.

Así que, si quieres que todas tus noches sean las mejores noches de sueño de tu vida aplica los siguientes tips:

  • Conoce y evita tus sensibilidades, de esta manera tu digestión será adecuada.
  • Cena temprano, por lo menos 2 horas antes de dormir.
  • Establece un horario de descanso.
  • Elimina cualquier aparato que emane luz antes de dormir.
  • Asegúrate de tener un entorno oscuro a la hora de dormir (cortinas o persianas).
  • Elimina pensamientos estresantes antes de dormir, puedes ayudarte utilizando música relajante o meditación.
  • No te pongas en deuda con tu organismo, y en caso de no poder dormir lo recomendado en la noche, puedes saldar la deuda durmiendo ciclos cortos durante el día, como las siestas que realizan los bebés.

Sin embargo, los factores nombrados son solo una parte de lo que realmente hay que respetar, que es nuestro ciclo circadiano, si este está sincronizado todo funcionará en óptimas condiciones.

Fuente: NutriWhite.com

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