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Trabajar de pie por muchas horas durante el embarazo puede afectar al tamaño del bebé

Un nuevo estudio sostiene que el crecimiento del feto puede verse afectado si durante la gestación la mujer permanece mucho tiempo de pie. Por otra parte, un trabajo intenso no se asocia con restricciones en el tamaño o el peso al nacer ni con nacimientos prematuros. Se evaluaron más de 4 mil ultrasonidos de madres embarazadas.

Un nuevo trabajo realizado por investigadores de Rotterdam, publicado en la revista Occupational and Environmental Medicine, concluyó que las mujeres que pasan largos periodos de pie durante su embarazo tienen bebés cuyas cabezas al nacer son un centímetro (3%) más pequeñas que la media, lo que implica una tasa de crecimiento más lento.

Los autores evaluaron las tasas de crecimiento fetal mediante ultrasonidos de 4 mil 680 madres, desde el inicio del embarazo hasta el parto entre 2002 y 2006, así como las exigencias físicas de su trabajo como  largos períodos de pie o caminando, carga de peso, turnos de noche y muchas horas de trabajo.

Alrededor de cuatro de cada diez mujeres (el 38,5%) pasó mucho tiempo de pie y el 45,5% tenía que caminar bastante. Por otra parte, levantar objetos pesados era parte del trabajo del 6%, mientras que en torno al 4% trabajaba en turnos de noche. La mitad de las mujeres (47,5%) trabajaba entre 25 y 39 horas a la semana, mientras que casi una de cada cuatro (23%) trabajaba más de 40 horas.

Los resultados indicaron que los bebés nacidos de las mujeres que trabajaban más de 40 horas tenían una circunferencia de cabeza un centímetro menor y un peso más bajo (entre 148 y 198 gramos) que los hijos de mujeres con menos de 25 horas semanales de ocupación laboral. Estas diferencias fueron evidentes durante los últimos tres meses de embarazo.

Según los autores, trabajar hasta las 34 o 36 semanas de embarazo no tiene ningún impacto adverso sobre el desarrollo fetal. Es decir, el trabajo físicamente exigente no se asocia con restricciones en el tamaño o peso al nacer ni con nacimientos prematuros.

“En general, las mujeres que trabajan tienen menos complicaciones durante el embarazo, defectos congénitos y muertes al nacer que las mujeres que no tienen empleo, pero que no es posible acabar con el riesgo que suponen algunos aspectos del trabajo”, concluyen los autores.

Bitácora Médica

Fuente: Servicio de Información y Noticias Científicas

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