Home | Áreas de salud | Otros | Psicología | Tecnoestrés: trastorno de la vida moderna

Tecnoestrés: trastorno de la vida moderna

Sentir que el celular vibra o ansiedad por no recibir respuestas rápidas pueden indicar el padecimiento de algún desorden psicosomático producido por el uso –y abuso- de algunas de las nuevas tecnologías de comunicación

cellEstrés y ansiedad, son las principales sensaciones y emociones negativas que experimentan quienes son dependientes de los dispositivos electrónicos, como los teléfonos móviles. Se eso se trata el “tecnoestrés”, término que se refiere a la alteración emocional (algunos lo llaman adicción) que puede producir el uso continuado y dependiente de la tecnología.

El aislamiento y la desconcentración son, también, consecuencias del uso permanente y desproporcionado de estos equipos, así lo revela Juan Guerrero, director del Departamento de Psicología de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), quien investigó -durante cuatro años- diferentes desórdenes asociados con el uso de dispositivos tecnológicos.

USO COMPULSIVO

Sentir que el celular vibra, ansiedad por no recibir respuestas rápidas o incomodidad por no tener un dispositivo cerca para comunicarse, pueden indicar el padecimiento de algún desorden psicosomático producido por el uso –y abuso- de algunas de las nuevas tecnologías de la información y comunicación, sostiene Guerrero.

El investigador comenta: “Son innegables las ventajas que ofrecen estos equipos, pero hay que tener en cuenta las consecuencias de su uso compulsivo, que genera, por ejemplo, aislamiento social”.

Según Guerrero, uno de los trastornos más comunes es la nomofobia o miedo irracional a salir de casa sin el teléfono móvil. El término –explica el especialista- es una abreviatura de la expresión inglesa no-mobile phobia y fue acuñado después de que la compañía de seguridad en Internet Securenvoy concretara un estudio sobre este tema en el Reino Unido.

Sobre las consecuencias del “tecnoestrés”, el investigador describe este ejemplo: cuando queda poca batería o cuando no hay cobertura, el usuario experimenta inestabilidad, agresividad y dificultades de concentración.

“VIBRACIÓN FANTASMA”

Neurólogos de la Universidad de Maryland (Estados Unidos) aseguran que el “tecnoestrés” se debe a la costumbre de los usuarios de estar continuamente recibiendo llamadas y mensajes durante el día, un estado que conlleva a que la parte del cuerpo que normalmente está en contacto con el móvil perciba la “vibración fantasma”, aunque no se esté recibiendo ninguna llamada.

Los investigadores de Maryland, quienes usaron por primera vez la expresión de “síndrome de vibración fantasma”, determinaron que el 80% de las personas experimentan este fenómeno.

Para Guerrero, este síndrome también puede estar acompañado de:

  • Textofrenia: Tensión y confusión por creer que el móvil recibe constantemente mensajes o notificaciones, sin que esto realmente suceda.
  • Taxofrenia: Estrés que se percibe cuando el teléfono no suena o nadie escribe.

PHUBBING: CADA VEZ MÁS COMÚN

Una de los trastornos más extendidos es el phubbing. La mejor forma de explicarlo es mediante los múltiples ejemplos que se escenifican en restaurantes, eventos sociales, reuniones y hasta en la propia casa, donde usuarios de equipos móviles, a pesar de estar juntos, están concentrados en sus teléfonos, situación que empobrece la comunicación y las interacciones.

“En el comedor o en la sala de la casa es conocido el aislamiento en la vida familiar. Cada miembro, a excepción de la mascota, tiene un dispositivo en la mano, cuando deberían estar compartiendo y dialogando sobre su cotidianidades”, expresa Guerrero.

Este fenómeno, además, se encuentra en las aulas de clase. El investigador recuerda que mientras se desarrollaba la conferencia de un invitado suyo, él se desplazó por el auditorio y vio alumnos dedicados a actividades relacionadas con sus dispositivos móviles.

“Por eso, tenemos que hacer una especie de pacto de confianza con los estudiantes, para que ellos y el profesor no utilicen estos aparatos, a menos que sea indispensable para el proceso de enseñanza-aprendizaje. Estas personas andan en otro asunto, viendo películas, jugando o chateando. Hay páginas que definitivamente los sustraen del escenario de la clase”, afirma Guerrero.

Otro de los desórdenes evidentes en clase es el llamado “efecto Google”, que es la tendencia a buscar información mediante motores de búsqueda, en lugar de recordarla. El fenómeno fue descrito y nombrado por primera vez, por Betsy Sparrow, Jenny Liu y Daniel Wegner, de las universidades de Columbia, Wisconsin y Harvard, respectivamente, en el 2011.

BITÁCORA MÉDICA con información de la Agencia de Noticias de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.)

 

Acerca de BM

Blog de contenidos multimedia de comunicación médica y de salud.

Deje su comentario

Venezuela Colombia USA