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“¿Te sientes “pesado”? ¿Cómo remover las cargas ambientales?

Nuestra agitada vida  diaria, típica de la era moderna, nos obliga a llevar muchas cargas en nuestro cuerpo sin ni siquiera notarlo, haciéndonos  “pesados”, agotados y enfermos.

Cada vez son más los elementos de ese medio ambiente que pueden afectarnos negativamente,  representando una carga, llenándonos de toxinas que debemos remover de nuestro organismo, y así poder mantenernos sanos, activos y cumplir exitosamente con nuestra misión de vida.

Entre las cargas ambientales que debemos remover  tenemos:

  1. Alimentos enemigos: Si consumimos alimentos que nos causan sensibilidad ya que no las podemos digerir, que son altamente procesados,  refinados, con preservantes, colorantes, saborizantes, sin micronutrientes suficientes y modificados geneticamente, se estimula nuestro sistema inmune originando  inflamación a nivel intestinal  y como consecuencia  un intestino permeable capaz de permitir el paso de sustancias nocivas, microorganismos patógenos y otras toxinas al interior del organismo. Esta filtración de sustancias no deseadas a nuestro cuerpo, pueden desencadenar en nuestro sistema inmune un ataque para defenderse, pero también afecta proteínas de nuestros tejidos que son similares (Marcano 2011). De esta forma el  sistema digestivo se convierte en la puerta de entrada a todas las enfermedades inflamatorias y auto-inmunes.

¿Por qué los alimentos modificados genéticamente son considerados enemigos? Pues porque se les han modificado sus genes para hacerlos  más resistentes a plagas durante su cultivo (por esto cada vez son más comunes), pero  también más difíciles de digerir por nosotros y por tanto producen sensibilidad e inflamación (PALT, 2014).

  1. Agentes químicos: Desde el jabón que utilizamos para bañarnos hasta los fertilizantes y pesticidas con los que son tratados los alimentos, suman una gran cantidad de sustancias químicas que entran en contacto con nuestro organismo y deben ser eliminados de alguna forma. Piensa por un momento en todo lo que entra en contacto con alguna de tus superficies (piel, cabello, aparato digestivo, sistema respiratorio, etc.) y que puede dejarte alguna sustancia con la que tu cuerpo debe  remover y desintoxicar : polvo, dióxido de carbono de automóviles, colorantes de los alimentos, medicamentos,  fluoruros de productos de limpieza (Quintanar, S/F) ¡Son infinitas!
  2. Ondas electromagnéticas: a pesar de que es difícil de comprobar un impacto directo de los diferentes tipos de radiaciones electromagnéticas de los equipos domésticos y de uso diario (microondas, Wifi, equipos electrónicos y de telecomunicaciones) sobre la salud, son diversas las dolencias y enfermedades que se le han asociado a corto y largo plazo y según el tipo de onda. La sobrexposición a estas radiaciones cargan nuestro cuerpo de energías que alteran nuestro propio balance y puede causar dolor de cabeza, sensación de hormigueo, fatiga, alteración del sueño, problemas de concentración, ansiedad, pérdida de la libido y de forma muy controvertida, se le ha vinculado con malformaciones congénitas, mutación de células que terminan en tumores y cáncer (Alonso et al, 2011).
  3. Agentes biológicos y bioquímicos: diferentes microorganismos como virus, parásitos, bacterias y hongos con los cuales compartimos el ambiente y que pueden afectarnos negativamente cuando ocurre un desbalance causando infecciones o produciendo sustancias perjudiciales que causan intoxicación. Incluso plantas y hongos que tengamos en las áreas de nuestra casa o ciudad, dependiendo de la época del año (según el ciclo de vida del agente) liberan polen y esporas respectivamente, desencadenando los procesos alérgicos en personas sensibles; representando otra carga  (Nitiu et Mallo, 2011).
  4. Estrés psicológico: situaciones estresantes para nosotros en el trabajo o vida personal pueden ejercer más presión sobre nuestra salud sino las manejamos correctamente. Nuestra mente es capaz de afectar en gran medida nuestro cuerpo y si manejamos pensamientos negativos, nuestro sistema nervioso desencadena mecanismos hormonales que a largo plazo favorecen el desarrollo de enfermedades crónicas (diabetes, hipertensión arterial, cáncer, etc.).

Todos estos elementos van sumando y sumando cargas a nuestro cuerpo, hasta que llega un momento en el que simplemente colapsamos y aparecen las dolencias.

 ¿Qué hacer?

Sin duda existen muchos factores que no podemos controlar, pero existen pequeñas grandes soluciones que puedes incorporar a tus hábitos y te ayudarán a conservar tu salud.

 Aquí te dejamos unas recomendaciones para que puedas aliviar tu carga y recuperar  tu  salud:

  • Remover de tu alimentación alimentos enemigos, es decir a los que seas sensible, aquellos que contengan gluten, los lácteos de vaca, aquellos altamente procesados y el azúcar. Reponer con alimentos lo más naturales posible, abundantes vegetales, frutas, carnes frescas, pescados pequeños y tubérculos como fuente de carbohidratos (si tienes acceso a alimentos orgánicos ¡mucho mejor!) y así Recuperarás tu intestino.
  • Incorporar el consumo de alimentos fermentados y de legumbres germinadas, tienen múltiples beneficios para mejorar tu microbiota y en general mantener tu salud.
  • Evitar la automedicación. Si puedes solventar alguna dolencia leve de forma natural, no consumas medicamentos y si desconoces el origen de algún malestar mayor que presentes, consulta tu médico.
  • Realizar ejercicio físico Encuentra una actividad que sea de tu agrado e incorpórala como parte de tu rutina al menos 150 minutos a la semana y con una intensidad moderada. Esto te ayudará a eliminar toxinas de tu cuerpo a través de la sudoración y reducir el estrés.
  • Consumir suficiente agua. El agua facilita los procesos de depuración en el organismo, por lo que es necesario tomar suficiente cantidad de este vital líquido. La cantidad necesaria es proporcional a la ingesta de alimentos que consumas y a la actividad física que realices, pero lo importante es no esperar a tener sed. ¡Para ese momento ya es tarde!
  • Reducir la exposición a ondas electromagnéticas. Aprovecha los tiempos “muertos” por ejemplo cuando duermes, apagando el Wifi y sacando los equipos electrónicos (relojes, equipos móviles, televisores, radio, etc.) de la habitación.
  • Practicar el “grounding”. Cuando puedas, camina sin zapatos sobre pasto, arena o tierra húmeda para ayudar liberar la sobrecarga negativa y adquirir cargas positivas.
  • Incorporar la meditación. Tomarse un tiempo para eliminar pensamientos, concentrarse en la respiración y agradecer todos los favores concedidos por la vida, ayudan al cerebro a mantenerse sano (y en consecuencia al cuerpo en general) y a enfrentar las situaciones adversas que se presenten de mejor manera.

No dejes que las cargas que debes enfrentar a diario te derrumben, está en tus manos reducir ese peso y poder llevar una vida sana, feliz y en las que logres realizar todo lo que te plantees.

Fuente: NutriWhite

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