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Pareja y enfermedad: punto de inflexión

La aparición de un diagnóstico grave es un punto de inflexión en las relaciones. Hay más posibilidades de divorcio cuando la mujer enferma, dice un estudio. ¿Está dispuesto a amar en la salud y en la enfermedad?

pareSE jura lealtad y respeto: “… prometo serte fiel, amarte, cuidarte y respetarte, en lo bueno y en lo malo, en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida”. Pero en el peor (o en el mejor) de los casos, estas promesas se quedan sólo en un rito nupcial.

Una de las muchas situaciones que puede hacer peligrar el equilibrio de un pareja, es la aparición de una enfermedad grave. Un hecho que supone un punto de inflexión en la vida sentimental, que bien puede fortalecerla, o terminar sellando el punto y final.

Un estudio elaborado por la Universidad lowa, en Estados Unidos, analizó la tasa de divorcios en matrimonios en los que uno de los cónyuges tenía una enfermedad grave en comparación con los matrimonios que no tenían ese diagnóstico. Los resultados publicados en la revista revista Journal of Health and Social Behavior concluyeron que en los matrimonios en los que a la mujer se le detecta una enfermedad grave, y no al hombre, “existe un 6% más de probabilidades de ruptura con respecto a los matrimonios sanos”. Por su parte, no se encontraron diferencias cuando el que enfermaba era el hombre.

ENFERMEDAD: ¿UNA AMENAZA A LA PAREJA?

Según la autora principal del estudio, Amelia Karraker, una enfermedad supone una amenaza para la armonía de una pareja, pero los datos no explican el porqué de estas diferencias. Una de las posibles razones podría ser el aspecto económico que suele tambalearse en este tipo de situaciones. Pero esto es sólo una mera interpretación. Entonces, ¿qué ocurre realmente, cuando una enfermedad grave irrumpe en una pareja?

Recibir el diagnóstico de una enfermedad grave, “supone al principio,un gran bloqueo. No sólo para el paciente, sino también para su pareja y sus allegados”, asegura Margarita Feyjóo, jefa del servicio de Oncología del Hospital Sanitas La Moraleja. El tratamiento farmacológico y terapéutico de la propia enfermedad cobran casi el único protagonismo en la vida del paciente, relegando a un segundo y tercer plano todas las demás áreas, incluyendo por supuesto, la parte sentimental.

“ESTÁ CONMIGO POR OBLIGACIÓN”

Para las personas solteras, una enfermedad como el cáncer, explica Marta de la Fuente Lago, psicooncóloga y psicóloga del Centro Área Humanae de Madrid, supone físicamente una gran inseguridad a la hora de enfrentarse a su entorno. En las personas que tienen pareja, pueden aparecer pensamientos del tipo ‘está conmigo por pena o por obligación’.

Tanto en hombres como en mujeres, “el principal miedo es el no volver a ser los mismos que eran, antes de la enfermedad”, añade Feyjóo. Y no sólo en cáncer, todo esto puede ser aplicable a cualquier enfermedad grave. Muchas mujeres se cuestionan físicamente, por lo que hay una separación social de los demás: no me veo atractiva, por lo tanto, los demás tampoco lo harán. Hay un temor a perder su rol como mujer, insiste esta facultativa, y lo peor de todo, es que no lo verbalizan. Aunque ellas, lo hacen mucho más que ellos.

Sólo una vez pasado el punto álgido de la enfermedad se empieza de nuevo a prestar atención y a querer recuperar aquellas facetas que se habían dejado de lado, como la parte relacional y sentimental. Pero cuando esto ocurre, confiesa Feyjóo, a veces resulta muy complicado retomarlas.

En contra de lo que se pueda pensar, en el caso de decidir romper la relación, son las mujeres las que suelen dar el paso. Una vez recuperadas, explica la doctora, muchas de ellas se redescubren a sí mismas, no vuelven a ser las que eran y dan importancia a cosas que antes no reclamaban tanta atención: lo que antes no valía nada, ahora vale mucho. Es por eso que “si la relación de pareja ha sido difícil durante la enfermedad y no han encontrado el apoyo suficiente en el otro, deciden romperla y empezar una nueva vida“. Es por ello, que dedicar tiempo a la parte afectiva y de pareja, es crucial para la recuperación, y no se debe nunca, dejar a un lado.

Bitácora Médica 

[Reproducción parcial de la nota: ¿Está dispuesto a amar en la salud y en la enfermedad? Para lectura completa, pulse aquí]

 

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