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Problemas éticos con los trasplantes renales

Como en muchas otras iniciativas en el campo de la salud, el protagonismo a nivel mundial lo mantiene Estados Unidos, y por ello debemos seguir de cerca y con mucho interés las decisiones que allí se toman. Recientemente, la prensa Norteamérica se ha referido a un documento de 40 páginas, sobre los trasplantes de riñón, que está siendo sometido a la consideración pública.

Después de seis años estudiando el problema, un comité de 30 miembros de la organización UNOS (“United Network for Organ Sharing“) está proponiendo cambios en las reglas mediante las cuales se adjudican los riñones donados a quienes necesitan el trasplante.

Esas reglas se han mantenido durante los últimos 25 años en que esta intervención ha logrado salvar la vida a miles de personas. Las estadísticas al respecto son avasalladoras, demostrando no solo el éxito de la intervención quirúrgica, que mantiene con vida a quienes la necesitan y la logran, sino las grandes diferencias entre la oferta reducida y la demanda cada vez mayor en una población que tiende a vivir más cada día que pasa.

Más de 110.000 estadounidenses están esperando órganos para trasplante, entre ellos la mayoría, 87.000, en necesidad de un riñón. Solamente 17.000 personas reciben el beneficio vital de un trasplante renal cada año. Y se afirma que por lo menos 4.600 individuos mueren al no recibirlo a tiempo.

Hasta ahora la regla de adjudicación de riñones procedentes de cadáveres, ha sido estrictamente cronológica, el primero de la larga cola es quien recibe el primer órgano disponible, cuando los requisitos de tolerancia tisular son los apropiados. Debido al racionamiento, por esas considerables diferencias entre la oferta y la demanda, se intenta buscar un sistema más justo y apropiado para cubrir esas ingentes necesidades, que representan ni más ni menos que la vida de seres humanos. Se intenta darle preferencia, con los mejores riñones, a los más jóvenes y con mejor salud en general, sobre los necesitados de más edad y más enfermos.

La racionalidad de ese cambio se sustenta en que, basados en factores tales como edad y salud, se intenta maximizar el número de años que dure funcionando un determinado riñón, que tiene mejores oportunidades en un recipiente joven, con el resto de sus órganos funcionando debidamente, que en una persona mayor con diversos problemas adicionales de salud y con una expectativa de vida reducida.

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Acerca de Francisco Kerdel Vegas, dermatólogo

Médico dermatólogo. Embajador y académico recibió Premio Martín Vegas de la Sociedad Venezolana de Dermatología. Individuo de Número de la Academia de Ciencias Físicas y Matemáticas de Venezuela (Sillón XIII, 1971). Doctor en Ciencias Médicas de la UCV. Vicerrector Académico (fundador) de la Universidad Simón Bolívar. Fue elegido directamente Individuo de Número de la Academia Nacional de Medicina Sillón XXIV en 1967, incorporado por su trabajo "Autorradiografía en Dermatología".

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