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Perfil del paciente con vigorexia

Quienes presentan esta trastorno manifiestan una actitud obsesiva por la búsqueda de una musculatura muy desarrollada y sienten una verdadera dependencia a los gimnasios y la actividad física/Por Ana Adames

La dismorfia muscular -también conocida como vigorexia- es un trastorno descrito por primera vez en 1993 por el psiquiatra estadounidense, Harrison Pope. Este desorden emocional –que afecta principalmente a varones jóvenes- se caracteriza por una obsesión enfermiza por ganar masa muscular.

Quienes presentan vigorexia manifiestan una actitud obsesiva por la búsqueda de una musculatura muy desarrollada y sienten una verdadera dependencia a los gimnasios y la actividad física. Con frecuencia, es un trastorno que se puede asociar al uso de anabolizantes y suplementos proteicos.

Al igual que la anorexia, los pacientes con vigorexia tienen distorsión de su imagen corporal. Es un sujeto que se ve siempre con falta de tonicidad y musculatura, un estado que lo lleva a realizar ejercicio físico y pesas de manera obsesiva, compulsiva y continuada (se asocia belleza con aumento de masa muscular). En la mayoría de los casos, quienes la padecen presentan desproporción corporal: adquieren una masa muscular poco acorde con su talla y contextura física.

Además de pasar la mayor parte del día realizando ejercicio físico, quien padece vigorexia piensa en llevar a cabo una dieta rica en alimentos proteicos para así aumentar su musculatura. Este cuadro puede agravarse cuando se suma el consumo de anabolizantes o esteroides, recursos que usan para facilitar el aumento de proporciones corporales.

Perfil del paciente con vigorexia

En resumen, el perfil de una persona que presenta este trastorno incluye puntualmente:

-Obsesión por un cuerpo musculoso pero al extremo: aunque lo haya conseguido, su visión está tan distorsionada que frente al espejo sigue viéndose “muy delgado” (distorsión de la imagen corporal)

-Baja autoestima

-Entrenamiento con dedicación compulsiva y casi exclusiva, dejando de lado otros eventos de orden social, laboral y cultural

-Adicción a la báscula

-Tendencia a la automedicación

-Dieta muy alta en proteínas y en la mayoría de los casos la dieta está complementada con productos anabólicos y esteroides

No cabe duda que los factores socioculturales (culto al cuerpo y lo cánones de belleza universal) son decisivos en el desarrollo de estos trastornos emocionales y de alimentación.  Sin embargo, los médicos sabemos que también hay ciertas alteraciones bioquímicas en los neurotransmisores a nivel cerebral relacionados con este tipo de patologías.

Efectos en la salud

Realizar dietas hiperproteícas y hacer uso de anabolizantes y esteroides supone las siguientes consecuencias:

-Acidosis metabólica

-Insuficiencia Renal

-Cetosis del deportista

-Urolitiasis o cálculos renales

-Efectos catabólicos sobre la arquitectura y fortaleza del hueso

-Hipercalciuria: perdida excesiva de calcio a través de la orina

-Acné

-Atrofia testicular, con pérdida de generación en espermatozoides

Como se puede observar, uno de los órganos que mayor daño presentan ante éste estilo de vida son los riñones, con pérdida progresiva e irreversible en su función.

Opciones terapéuticas

Fundamentalmente, el tratamiento requiere de apoyo psicológico y de un médico especialista en nutrición clínica. Estos profesionales buscarán modificar la conducta de la persona afectada (autoestima y pánico a un posible fracaso). Además evaluarán y controlarán la actitud obsesiva y la dieta del individuo con un chequeo estricto de la función renal y hepática.

Ante estos trastornos, la prevención es clave. La anorexia, bulimia y vigorexia son trastornos de la conducta alimentaria que están íntimamente relacionados entre sí: la obsesión por una aceptación del entorno social y por una imagen corporal perfecta. Eso sí, es muy importante diferenciar la vigorexia con la práctica habitual de actividad física o deporte.

En resumen, nuestro mejor consejo es que no se debe caer ante modelos de belleza estereotipados por nuestra sociedad actual, sino que debemos aceptarnos como somos, con un cuerpo y mente en equilibrio.

Acerca de Ana Adames

Es Médico Cirujano de la Escuela Luis Razetti, Universidad Central de Venezuela. Hizo una especialización en Nutrición Clínica en la Universidad Simón Bolívar. Realizó pasantías Clínicas de Soporte Nutricional en el Hospital Universitario de Caracas, en el Hospital Domingo Luciani y en el Hospital Dr. José María Vargas. Trabajó, además, en el Hospital Clínico Universitario en la Unidad de Soporte Nutricional y Metabólico. Actualmente realiza su práctica profesional en un consultorio médico para control metabólico de paciente diabético, renal, obeso mórbido, embarazada de alto riesgo, desnutrición, trastornos de la conducta alimentaria y alteraciones congénitas del metabolismo.

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