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Nuevas directrices para la detección y tratamiento de la EPOC

Cuatro de las principales asociaciones pulmonares del mundo han emitido nuevas directrices para el diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), una de las principales causas de muerte del mundo.

Aunque las recomendaciones se basan en estudios más recientes de la enfermedad, difieren poco de las directrices anteriores, y su propósito es en gran parte enfatizar lo crítico que es gestionar la enfermedad para reducir las hospitalizaciones, exacerbaciones y muertes, señaló el autor líder, el Dr. Amir Qaseem, director de políticas clínicas de la división de educación médica del Colegio Americano de Médicos (American College of Physicians), una de las cuatro organizaciones patrocinadoras.

“Repetimos el mensaje. La EPOC es la tercera causa principal de muerte, y las cifras siguen subiendo. En 2007, era la quinta causa de muerte”, observó Qaseem. “Muchos pacientes aún no reciben la atención adecuada”.

El principal consejo de los pulmonólogos de todo el mundo no es sorprendente: deje de fumar, sobre todo si ya le han diagnosticado EPOC. Fumar es el principal factor de riesgo de la EPOC.

“Dejar de fumar sigue siendo esencial”, señaló la Dra. Sandhya Khurana, profesora asistente de medicina de la división de atención pulmonar y crítica del Centro Médico de la Universidad de Rochester, en Nueva York.

Y una vez el daño pulmonar ocurre, es irreversible, advirtió Khurana, que no participó en el estudio que aparece en la edición del 2 de agosto de la revista Annals of Internal Medicine.

La EPOC es causada por inflamación y constricción de las vías respiratorias. Los síntomas incluyen problemas para respirar, falta de aire en la actividad física, y tos y sibilancia crónicas.

Los autores recomendaron que la espirometría se debe usar solo para diagnosticar EPOC en pacientes que ya tengan síntomas. La espirometría es una prueba de la función pulmonar que mide cuánto aire expele una persona al exhalar (una función llamada VEF1). “La espirometría no beneficia a pacientes que no tienen síntomas respiratorios aunque tengan factores de riesgo”, apuntó Qaseem.

Los pacientes de EPOC que no tienen síntomas no deben ser tratados, ya que no se ha mostrado un beneficio real. Los pacientes cuyo VEF1 es menos de 60 por ciento y que también tienen síntomas pueden obtener mejores resultados con agonistas beta inhalado, anticolinérgicos y corticosteroides.

Esos mismos fármacos pueden beneficiar a pacientes con un VEF1 de 60 a 80 por ciento, aunque la evidencia en ese caso no es tan firme. Cuando el VEF1 desciende por debajo de 50 por ciento, los pacientes con síntomas pueden beneficiarse de rehabilitación pulmonar. Y los médicos pueden recetar oxígeno a los pacientes que tienen falta de aire grave.

Fuente

  • Medline

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