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Mimesis y mitos

MIMESIS. Cuando se cumplía  el mayor  cambio del genoma humano,  en la culminación  del Homo Erectus entre 2.2 y 1.5  millones de años, aparece  la mayor capacidad  de la memoria. El descenso laríngeo  y los cambios culturales variables  aparecen con  el Homo Sapiens un millón de año después.

Antes de la aparición  del léxico era condición previa  la capacidad de rememoración  o rebobinar  voluntariamente en el cerebro prelinguístico al igual que  la misma adaptación para un número de representaciones no verbales. De  aquí que el humano puede  utilizar  todo su cuerpo como un sistema de comunicación que corresponde a la mimesis  o talento para la acción metafórica que resultó ser de gran flexibilidad social que cualquier otra cultura de los monos.

La  mimesis  precede al lenguaje y se mantiene independiente de los verdaderos modos de representación. Constituye la capa intermedia del conocimiento más la cultura y la primera conexión evolutiva entre el sistema presimbólico de conocimiento animal y el sistema simbólico de los humanos  modernos. De modo que la mimesis es una habilidad supramodal que opera en un nivel autónomo de representaciones en el cerebro en casos de afectación del lenguaje temporal,  como lo han  hecho algunas formas de  epilepsia con  conservación  de la conciencia. Igualmente la sordomudez de siglos anteriores sobrevivió sin ningún tipo de comunicación gramatical o léxicos. William Calvin desarrolla una interesante teoría que permite conectar la planificación cerebral necesaria para la realización de movimientos balísticos y la aparición del lenguaje. Frente a los movimientos lentos que permiten su corrección para aumentar su eficacia, los movimientos balísticos requieren de una gran planificación ya que al tratarse de movimientos repentinos – un quinto de segundo de duración- las correcciones son altamente ineficaces porque los tiempos de reacción son extremadamente largos. Para evitar las reacciones correctoras, el cerebro tiene que planificar cada detalle del movimiento con suma precisión si queremos que sea eficaz.
La tesis de Calvin es que las áreas cerebrales que regulan los músculos faciales responsables de la modulación de los sonidos “descansarían en la misma plantilla secuenciadora que el movimiento de la mano al arrojar un proyectil”; de esta manera, las mejoras en la destreza para desarrollar movimientos balísticos redundarían en una mejora de nuestra capacidad lingüística. “El don del habla sería un beneficio incidental –un postre a elegir, por así decirlo -causado por la necesidad de unirse”. (6)

CULTURA MITICA. Precedió al Homo Sapiens  entre 500.000 a  100.000 años. La palabra  fue el primer verdadero símbolo y el lenguaje  el distintivo de nuestra especie.  De lo mimético a lo mítico se hizo posible por  el lenguaje.  Lo disperso  de lo mimético se  sometió al pensamiento   narrativo y   a  la integración  del mito. Aquí  el lenguaje propiamente dicho adquiere su verdadero desarrollo  integrando múltiples operaciones desde  la estrategia motora  holística que  subyace  en la mimesis.  Se desarrolla  la capacidad  de inventar y recuperar  miles de ítems de léxico, palabras.  Así la palabra sustituye  la ambigüedad de la representación de la mimesis, donde hoy  todavía  los niños adquieren su lenguaje por esta vía: sonidos prosódicos de la voz, sonidos no lingüísticos, gestos,  movimientos  corporales globales.

Las áreas del córtex que controlan la actividad lingüística están situadas, en el 95% de los seres humanos, en el hemisferio izquierdo. Estas áreas rodean a la corteza auditiva y se extienden por la mayor parte de los lóbulos temporales llegando a tocar el lóbulo parietal y el lóbulo frontal. Los dos grandes centros de procesamiento del lenguaje son el área de Broca encargada de la codificación del habla y la producción del lenguaje; también se piensa que puede regular aspectos relativos a la sintaxis, y el área de Wernicke dedicada a la comprensión del habla. Estas áreas no son exclusivas de nuestra especie.

C O M E N T A R I O S

El lenguaje hablado  provee al humano de una nueva forma  de recuperación de conocimientos. El producto  natural del lenguaje es la narración del pensamiento, las historias. La cultura  humana se ha modificado notoriamente con  la aparición del lenguaje hablado en  relación a  compartir este tipo de cultura: se estandarizan, se comparten, se producen acuerdos en relación  a eventos pasados.  Esto constituye las bases del mito y de la religión. La  cultura mimética no se abandona por el explosivo desarrollo del mito  sino que continúa siendo usado en la cultura pragmática como los artesanos,  atletas, bailarines, y en  situaciones más complejas  no verbales como se observa en el teatro, rituales.  El lenguaje  oral  provee el marco  de estas acciones. Según Steven Pinker, es posible que en un principio la aparición del lenguaje estuviera relacionada con el hecho de que ciertas zonas del córtex que se ocupan de efectuar cómputos abstractos pudiesen acabar enlazadas con las zonas que controlan el flujo de información. Los monos tota son capaces de emitir llamadas de alerta ante la presencia de depredadores discriminando si se trata de un águila o de una serpiente. Es posible que llamadas de este tipo que Pinker llama “cuasi-referenciales” quedaran bajo el control voluntario del córtex llegando a combinarse para poder expresar sucesos más complejos. “Al mismo tiempo, se habría desarrollado una capacidad para analizar combinaciones de llamadas en  en segmentos discretos.”
No se sabe en qué momento de la evolución surge el proto-lenguaje, ni tampoco la velocidad a la que fue evolucionando, hasta llegar a convertirse en el sistema de comunicación tan complejo de que disponemos en la actualidad. Es posible que exista una vinculación entre la fabricación de útiles complejos y el desarrollo del lenguaje. La fabricación de artefactos con cierta complejidad sólo es indicio de una mente compleja, y cabe la posibilidad de que esa mente compleja estuviese equipada para utilizar el lenguaje. En alguna forma  el humano  crece dentro de un mito  que constituye el mecanismo natural que aglutina las diferentes sociedades.

Acerca de Dr. Abraham Krivoy

Neurocirujano. Fundador y Ex Presidente de la Federación Latinoamericana de Sociedades de Neurocirugía y de la Sociedad Venezolana de Neurocirugía. Miembro Honorario de la Sociedad Venezolana de Neuropsicología; Profesor Titular de Neurocirugía, Universidad Central de Venezuela. Miembro Fundador de la Sociedad Venezolana de Neurocirugía Pediátrica (2004), Individuo de Número de la Academia Nacional de Medicina y de la Sociedad Venezolana de Historia de la Medicina, entre otros reconocimientos.

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