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Los efectos psicológicos de no informar bien al paciente (1-3)

Se describen cuatro situaciones  en las cuales los niños hospitalizados, por diferentes causas, no fueron informados de acontecimientos dolorosos que acababan de suceder y que requerían, de parte de los pacientes, poner en marcha procesos psíquicos para su total aceptación y comprensión. La falta de información produjo síntomas que desaparecieron cuando ocurrió la información y  se acompañó a los pacientes a iniciar el proceso de elaboración de situaciones traumáticas y de pérdidas.

Palabras Clave:

Falso delirio, mala información, alucinaciones, elaboración de pérdidas, confusiones, ideas delirantes.

La información es muy importante para que el paciente pueda comprender su enfermedad y su tratamiento, ambos son fuente de dolor y de miedo, y producen muchas reflexiones sobre la vida pasada y futura. La buena información ayuda al paciente a que pueda entender lo que le sucede, a que pueda pensar qué consecuencias tiene su enfermedad, a que pueda discriminar entre las causas de su situación y sus fantasías, entre los peligros reales y las creencias. Es por eso,  que se preparan psicológicamente las intervención quirúrgica (1).

 Tanto el procedimiento médico que se realiza, como la enfermedad misma, pueden convertirse en un trauma (2). El estar bien informado es indispensable para que se inicie un proceso psíquico que recibe el nombre de elaboración, (3, 4) que implica que la persona se vaya enfrentado a una realidad dolorosa o que produjo un gran impacto y vaya haciendo los cambios psíquicos necesarios para aceptar la nueva situación.

Es cierto que a veces la información que hay que darle al paciente es dura y difícil, en esos casos se pueden producir varios problemas: 1. El que da la información, la atenúa y minimiza por no querer producir dolor psíquico en el paciente, con la equivocada sensación de que dar la mala noticia es hacerle daño al que la oye. 2. La información bien dada no siempre es bien entendida, porque al producir dolor, el paciente puede defenderse (5) no entendiendo lo que pasa.

3. La información muy dolorosa puede ser oída y entendida, pero solamente es bien aceptada después de un tiempo de acompañamiento en el que el paciente tiene la posibilidad de pensar, expresar sus emociones, hacerse preguntas sobre el sufrimiento y las consecuencias que trae la nueva situación. En los puntos 2 y 3 es importante la participación de los psicólogos con formación psicoterapéutica.

Algunas noticias requieren de un trabajo psicológico y de un tiempo de preparación; tal es el caso de las intervenciones quirúrgicas y de algunas exploraciones y tratamientos médicos. Lamentablemente el psicólogo no siempre dispone de ese tiempo, cuando trabaja con situaciones de emergencia. En algunos casos hay urgencia de realizar una amputación, pero el nivel de consciencia que presenta el paciente no permite hacer un buen trabajo psicológico previo a la intervención, por lo que buena parte de él (y a veces todo el trabajo) hay que realizarlo después.

 Esto nos plantea un esfuerzo mayor y también nos da la oportunidad de estudiar lo que sucede cuando la información no fue recibida a tiempo. La preparación psicológica requiere  evaluar si hay condiciones para recibir la información, para lo que se necesita: un buen nivel de conciencia; que el paciente no haya hecho una regresión importante;  que la angustia, el dolor y el miedo no sean tan grandes  como para impedir el establecimiento de un diálogo.

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 Fuente: Texto publicado en el boletín de la Academia Nacional de Medicina, junio 2011

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