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Los casos clínicos: ¿cómo publicarlos?

Un caso clínico es un reporte detallado de signos, síntomas, diagnóstico, tratamiento y evolución de un paciente individual. También puede incluir los perfiles demográficos y epidemiológicos del paciente / Por Amalia Panzarelli

El objetivo de la investigación científica es la publicación. Los hombres y mujeres de ciencia cuando comienzan a ejercer  sus profesiones, no son juzgados principalmente por su  habilidad en los trabajos de laboratorio, ni por su conocimiento innato de temas científicos amplios o restringidos, ni desde  luego por su ingenio o su encanto personal; se los juzga y se  los conoce (o no se los conoce) por sus publicaciones.

Dentro de este abanico de variadas  modalidades de publicaciones se encuentran los casos clínicos, los cuales ocupan un lugar relevante dentro de la literatura dermatológica.

No existen programas de especialización en dermatología, ni congresos, ni jornadas, ni simposios, que no dispongan de una o varias sesiones para presentarlos de manera oral o en carteles (posters).

Y a pesar de no tener un valor científico trascendente para la Medicina basada en la evidencia, ocupando un nivel de evidencia 5 (esto significa que no se puede generalizar en  base a un caso en particular), son los reportes  clínicos,  una manera atractiva de facilitar la educación médica continua  porque anima a los profesionales jóvenes y no tan jóvenes a  introducirse y/o mantenerse en el campo de la investigación y publicación.

Lo que más contribuye al conocimiento médico (para la Medicina basada en la evidencia) son las revisiones sistemáticas de ensayos clínicos aleatorizados, con homogeneidad, los cuales poseen un nivel de evidencia 1a.

Un caso clínico es un reporte detallado de signos, síntomas, diagnóstico, tratamiento y evolución de un paciente individual. También puede incluir los perfiles demográficos y epidemiológicos del paciente.

El objetivo fundamental de una publicación de este tipo es hacer una contribución al conocimiento médico, presentando aspectos nuevos o instructivos de una enfermedad determinada.

Las motivaciones para publicarlos en la literatura dermatológica son variadas, pero resalta el hecho de toparnos con enfermedades de baja prevalencia, las cuales por ser tan infrecuentes, no permiten la creación de una base de datos lo suficientemente voluminosa para adelantar un trabajo de investigación. Por otra parte, el hecho de ser una especialidad altamente visual en sus diagnósticos, hace que se le dé especial importancia a este tipo de presentación de casos.

Otras razones no menos relevantes incluirían: reportar una condición o nueva enfermedad, aclarar la patogenia de un síndrome o dolencia, presentación inusual de una enfermedad común, impacto de una enfermedad en la evolución de otra ó evolución inusual en el curso de la misma o en la respuesta al tratamiento, pacientes cuyo diagnóstico fue difícil establecer, mostrar alguna aplicación clínica importante, reportar tratamientos o interacciones medicamentosas poco frecuentes o procedimientos diagnósticos nuevos y “únicos”.

Un buen reporte de un caso clínico puede llevar a la formulación de hipótesis que pueden terminar en trabajos de investigación o hasta descubrimientos médicos transcendentales. Por ejemplo, un reporte del NEJM y del J Am Acad Dermatol en 1981 sobre jóvenes homosexuales con sarcoma de Kaposi atípico y neumonía por Pneumocystis, fueron fundamentales para la descripción del Síndrome de inmunodeficiencia adquirida.

Otro ejemplo más reciente lo fue el reporte de casos clínicos sobre la utilidad del propranolol en hemangiomas de la infancia, que llevaron a investigaciones serias sobre la utilidad de este medicamento en estas patologías.

La idea principal que pretende este editorial es comentar algunas recomendaciones que se deberían tener en cuenta para la publicación de casos clínicos, siendo ellos, los reportes o informes más sencillos, útiles y apreciados dentro de los estudios descriptivos.

Para escribir un caso clínico dermatológico los puntos fundamentales a considerar son: discernir la importancia de la elaboración del caso, escoger a cuál revista se enviará el manuscrito antes de escribirlo, revisar la literatura sobre el tema a fin de determinar si existen reportes de casos similares en características y/o abordaje.

También debería revisarse las publicaciones de la revista donde se desea someter a evaluación el manuscrito  para verificar si se han publicado casos con características parecidas y cotejar así similitudes y diferencias con el reporte a enviar.

Otro aspecto relevante se refiere al número de autores. En décadas pasadas el número de autores en manuscritos científicos era sensiblemente desproporcionado, la razón de ello al parecer se debía a las presiones de superiores o jefes buscando promoción, ascensos, exigencias académicas; aunado muchas veces al desconocimiento o falta de un criterio adecuado del autor principal.

Otra razón sin lugar a dudas, tiene que ver con el síndrome de publicar o perecer, debido a ello, muchas revistas actualmente  requieren se designe o especifique la contribución de cada autor y sus firmas.

Acerca de Dra. Amalia Panzarelli

Médico Cirujano de la Universidad Central de Venezuela, Escuela Luis Razetti. Especialista en Dermatología y Sifilografía, Hospital Universitario de Caracas. Médico residente adscrito al Servicio de Dermatología del Hospital Universitario de Caracas. Recibió el Premio Dr. César Lizardo 1994, otorgado por la Sociedad Venezolana de Dermatología. Dermatólogo (Especialista II) en el Hospital Dr. José Ignacio Baldó, Caracas. Editora de la Revista Dermatología Venezolana (2008-2012). Actualmente se desempeña como Dermatólogo en la Clínica Vista Alegre, Caracas.

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