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Ataques de pánico: sentimientos de catástrofe

El ataque de pánico ocurre, sobre todo, cuando las circunstancias desconciertan, cuando la persona ha sufrido un trauma y entonces el pánico la atrapa por sorpresa, incluso al despertar en la mañana

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Por: Felicitas Kort, psicóloga clínica

Si no existen causas genéticas o enfermedades orgánicas, un primer ataque de pánico suele presentarse bajo condiciones extremas de estrés, lo que se denomina también “estrés agudo”.

El ataque de pánico ocurre, sobre todo, cuando las circunstancias desconciertan, cuando la persona ha sufrido un trauma  y entonces el pánico la atrapa por sorpresa, incluso al despertar en la mañana.  Lo imprevisto del ataque induce sentimientos de catástrofe y desolación.  Básicamente es una intensa reacción de alarma con un vehemente deseo de escapar hacia un lugar seguro.

Los ataques de pánico se componen de breves episodios de ansiedad muy acentuadas y múltiples síntomas físicos que ocurren repetida e inesperadamente, con o sin la presencia de una posible amenaza externa.  Curiosamente, hasta las sensaciones físicas más inofensivas pueden interpretarse erróneamente como señales inmediatas de un inminente peligro mental o físico.

Cuando los ataques de pánico aumentan en frecuencia, a nivel de la química del cerebro, aparece una excitación irregular en el mecanismo natural de la respuesta de “ataque”  o “huida” ante una situación de peligro. El miedo al miedo, la angustia anticipatoria de sufrir un segundo ataque de pánico, paraliza  a la persona y le impide llevar su vida cotidiana. Casi siempre un ataque de pánico viene acompañado de estados depresivos.

Entre los síntomas característicos durante un ataque de pánico: terror, una sensación de que algo inimaginable y horroroso está a punto de suceder, acompañada de una sensación de impotencia para prevenirlo; temor a la muerte, temor a perder el control y temor a “volverse loco”; sentimientos irreales y desbocados; muchísima dificultad para respirar, dolores en el tórax, mareos y náuseas, al punto de que muchas veces son interpretados como precursores de un ataque cardíaco o producto de un tumor cerebral.

Diversos cuestionarios, como el Registro Diario de los Ataques de Pánico o la Escala de las Sensaciones Corporales, examinan con detalle cada experiencia de un ataque de pánico.

Evitar que se repitan

El primer objetivo de la psicoterapia conductual y cognitiva en el tratamiento de los ataques de pánico es prevenir que se repitan.  El especialista comienza por mostrar como la hiperventilación -un patrón rápido y superficial de respiración- produce síntomas similares a los que preceden los ataques de pánico, tales como la ansiedad, las sensaciones de mareo, de aturdimiento, y los latidos acelerados del corazón.

Re-educar la respiración es un componente concreto y efectivo que rápidamente disminuye la intensidad del sufrimiento.

Asimismo el especialista estimula el aprendizaje para la tolerancia hacia las sensaciones físicas desagradables. Esto se logra con la ayuda de ensayos simulados hasta llevarlos a la práctica de la vida diaria. El objetivo es prevenir la aparición de un  ataque de pánico al momento de salir a la calle,  al momento de experimentar largas horas en el tráfico en automóvil o al momento de realizar  diversas otras actividades laborales o recreativas.

Esta presentación “en vivo”  y  sistematizada a las sensaciones corporales de ansiedad  permite reinterpretar la peligrosidad de los síntomas para comprender  que no es tal, y por ende se reduce cada vez más la asociación de un ataque de pánico con calamidades infundadas.

El conocimiento que las sensaciones corporales no son dañinas y que la intensidad del miedo es transitoria, minimiza gradualmente la frecuencia de los ataques de pánico. Poco a poco, entonces, se extingue el temor al temor.

Acerca de Felicitas Kort, psicóloga clínica

Licenciada en Psicología Magna Cum Laude de la Universidad Católica Andrés Bello. Post-Grado en Psicología Clínica. Especialización en Psicoterapia Conductual, realizada en la Universidad de Temple, Eastern Pennsylvania Psychiatric Institute, Filadelfia, Estados Unidos. Fue profesora de la cátedra de Psicología Clínica de la Universidad Católica Andrés Bello. Profesora de Psicoterapia Conductual en el Postgrado de Psiquiatría y Psicología Clínica, Hospital Psiquiátrico de Caracas, Universidad Central de Venezuela. Recibió la condecoración "Honor al Mérito" por la Federación de Psicólogos de Venezuela.

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