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Revista Colombiana de Radiología

Las infecciones pulmonares en pacientes trasplantados

En el presente artículo se revisan las manifestaciones imaginológicas más comunes de cada uno de los gérmenes implicados y su relación temporal, según el tipo de trasplante

Las infecciones son comunes en los pacientes luego de un trasplante de médula ósea y de un órgano sólido. El pulmón es uno de los órganos más afectados. Se deben conocer los gérmenes más frecuentes que lo afectan, teniendo en cuenta su tiempo de aparición, en busca de orientar la conducta clínica y obtener un diagnóstico acertado. En el presente artículo se revisan las manifestaciones imaginológicas más comunes de cada uno de los gérmenes implicados y su relación temporal, según el tipo de trasplante realizado.

Introducción

Dentro de los objetivos primarios para el control de los pacientes postrasplante está la prevención y el tratamiento efectivo de las infecciones. Con el aumento del número de trasplantes en los últimos años, se ha visto una mayor incidencia de infecciones asociadas que pueden llevar a complicaciones y a muerte, pues existen gran cantidad de patógenos agresores, desde virus latentes hasta organismos adquiridos en la comunidad y en el ámbito hospitalario.

Además del deterioro en la respuesta inmune por la terapia inmunosupresora que atenúa los signos y los síntomas de la enfermedad invasiva, las reacciones adversas a los medicamentos usados en la profilaxis para algunas infecciones deben ser tenidas en cuenta, ya que pueden simular procesos infecciosos.

Un diagnóstico oportuno disminuye la mortalidad y los efectos nocivos de tratamientos inadecuados; de ahí que las imágenes torácicas sean útiles en la búsqueda de infecciones y complicaciones asociadas, y en el planteamiento de diagnósticos diferenciales.

En los pacientes que reciben un trasplante, los signos clínicos suelen estar atenuados, e incluso ausentes; por lo tanto, las patologías se pueden presentar con cuadros atípicos, al igual que sus manifestaciones radiológicas. El espectro de patógenos es amplio, y entre estos se encuentran virus, bacterias, hongos y parásitos, los cuales se caracterizan por un comportamiento más agresivo, que resulta en formas invasivas de la enfermedad.

El riesgo de infección depende del tipo de trasplante, de la técnica quirúrgica utilizada, del tiempo transcurrido luego del trasplante y del grado de inmunosupresión en el cual se encuentra el paciente.

Alteraciones inmunológicas de los pacientes trasplantados

Al enfrentarse a un paciente inmunocomprometido, se deben resolver tres preguntas: ¿cuál es la anormalidad inmunológica de este paciente? ¿Cuál es el patrón radiológico? y ¿cuál es el tiempo de evolución que lleva el proceso infeccioso? Otros factores para tener en cuenta son la exposición ambiental a ciertos patógenos, procedimientos iatrogénicos y terapia antimicrobiana reciente, ya sea con fines terapéuticos o profilácticos.

Las alteraciones inmunológicas se encuentran en neutrófilos, linfocitos B y linfocitos T, y de acuerdo con esto se presume la mayor o menor probabilidad de aparición de ciertos patógenos.

Los neutrófilos constituyen la primera línea de defensa del cuerpo frente a muchos organismos. La neutrocitopenia es el principal problema posterior al trasplante de médula ósea. El riesgo de infección es directamente proporcional al tiempo de neutrocitopenia e inversamente proporcional al recuento celular. Los pacientes neutropénicos se ven afectados frecuentemente por infecciones producidas por bacterias y hongos.

Las deficiencias en los factores humorales (producción de anticuerpos) se pueden encontrar en los pacientes sometidos a tratamientos prolongados con corticoesteroides. Esto predispone a infecciones por gérmenes encapsulados como Streptococo pneumoniae, Haemophilus influenzae, Staphylococcus aureus, y bacterias aerobias gramnegativas (Pseudomona, Neisseria, Moraxella, Acinetobacter).

Las inmunodeficiencias celulares son características de los pacientes con terapias inmunosupresoras, incluido uso de corticoesteroides, y en pacientes postrasplante de médula ósea. Esta alteración favorece la aparición de un amplio espectro de patógenos, por ejemplo, micobacterias tuberculosas y no tuberculosas, hongos endémicos y microorganismos oportunistas como el Pneumocystis jirovecii y el citomegalovirus.

Autores: Juan Camilo Castro C., Eduardo José Echeverry N. y Alfonso José Holguín Holguín, de la Revista Colombiana de Radiología.

Fragmentos extraídos de la revista Colombiana de Radiología.   Referencias bibliográficas y texto completo: http://www.acronline.org/LinkClick.aspx?fileticket=GyW48Hqs89U%3d&tabid=393

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