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La postura materna para acunar los bebés

Los zoólogos y antropólogos señalan enfáticamente que las madres, en un 80%, acunan a sus hijos a su lado izquierdo corporal, manteniéndolos con su brazo izquierdo | Por: Abraham Krivoy

Los  zoólogos y antropólogos señalan enfáticamente que las madres, en un 80%, acunan a sus hijos  a su lado izquierdo corporal, manteniéndolos  con su brazo izquierdo. Se ha razonado que la causa presunta es la prevalencia de la destreza, ya que al asumir esta  postura, la mano dominante queda libre para múltiples quehaceres.

Sin embargo, al examinar a las madres zurdas, resulta que un  78%  de las progenitoras zurdas igual recuestan a sus hijos de su lado izquierdo. Esto permite inferir que debe existir otra razón para tal condición postural.

Las investigaciones  se orientaron  al ritmo cardíaco especulándose inicialmente que  ese ruido produce una grabación cerebral básica en el cerebro de la criatura en  su pase  intrauterino y  que  en su inicio extrauterino un ruido semejante podría producir un  efecto de sedación sobre las bebés. De modo que es la madre, o bien por ensayo y error o por conducta instintiva, la que encuentra que el comportamiento del niño es  más armónico cuando lo recuesta sobre el área cardíaca.

Entre los experimentos realizados estaba  el del ruido cardíaco grabado a 72 golpes por minutos en el área de hospitalización de  los recién nacidos sanos. Se notó que en los grupos en los cuales  no estaba el ritmo grabado, el llanto se producía  en 60% más que los otros niños de  grupos estimulados por los ruidos cardíacos grabados en un 38%. Su ritmo de aumento de peso era mejor que el otro grupo teniendo la misma calidad y cantidad del producto alimenticio que atribuyeron al mayor consumo  de calorías durante los llantos y berrinches  del grupo no estimulado.

El otro experimento llamativo fue en niños mayores  donde  a la hora de dormir  un grupo se sometió a la grabación cardíaca genuina, otro al ruido de un  metrónomo   a la frecuencia de 72 por minuto, a otros se les puso una canción de  cuna. Los resultados  fueron que   los bebés con la  grabación cardíaca se durmieron en la mitad del tiempo que los otros,  lo que hace presumir que  el efecto sedante de los latidos cardíacos maternos son efectivos.

Es probable  que el hábito de mecer a los bebés esté emparentado con la frecuencia cardíaca, de allí su efecto calmante al mecer la cuna o al bebé directamente. Efecto que pareciera continuar a lo largo de la vida como se aprecia en adultos cuando nos  enfrentamos a los efectos angustiosos de la figura paterna, como hablar en público, después del estrés se nos encuentra oscilando con la misma frecuencia cardíaca, regresando simbólicamente  al claustro materno para sentir el alivio de la época paradisíaca.

Note la estereotipa rítmica  de muchas producciones musicales. Por  ello, a  esta  música se  le llamó “rock”. Recientemente se le llama  “beat”.

A raíz de estos estudios   se revisaron 466 cuadros de la Virgen con  el Niño, procedentes de varios siglos y  en 373   de ellos el niño se encontraba a la izquierda. Cuadros todos,  pintados por hombres, como si en su genética ya conocieran el efecto calmante de los latidos del corazón sobre los bebés.

Igualmente en adultos, en busca de reposo y solaz, buscan el movimiento rítmico del mecerse  bien  sea  en la hamaca o en la mecedora de la abuela como equivalente de la frecuencia del ritmo intrauterino  cardíaco.

Hace poco, comercialmente  se vendían  discos con las grabaciones cardíacas intrauterinas maternas para aliviar a los niños irritables  o llorones  con algunos buenos  resultados en algunos casos.

Referencias bibliográficas

Desmond Morris. El Mono Desnudo. Plaza & Janes Editores. Madrid, 1968

Fuente

Texto publicado en el boletín de la Academia Nacional de Medicina, septiembre 2011

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Acerca de Dr. Abraham Krivoy

Neurocirujano. Fundador y Ex Presidente de la Federación Latinoamericana de Sociedades de Neurocirugía y de la Sociedad Venezolana de Neurocirugía. Miembro Honorario de la Sociedad Venezolana de Neuropsicología; Profesor Titular de Neurocirugía, Universidad Central de Venezuela. Miembro Fundador de la Sociedad Venezolana de Neurocirugía Pediátrica (2004), Individuo de Número de la Academia Nacional de Medicina y de la Sociedad Venezolana de Historia de la Medicina, entre otros reconocimientos.

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