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La microbiota ¿Origen de la enfermedad de Alzheimer?

Desde los años 80´s se ha estudiado la relación cercana que tiene el sistema gastrointestinal con el sistema nervioso central, tan es así que el afamado autor Michael D. Gershon le ha llamado “El segundo cerebro” título del que también es el libro donde revela sus estudios en este tema a lo largo de los años. Esta interacción entre el cerebro y el intestino es bidireccional, es decir, que tanto el uno como el otro se influyen mutuamente, pero recientemente ha salido a la luz mucha evidencia de que no es solo la estructura del sistema gastrointestinal quien influye a nivel neurológico, sino también la microbiota, quien juega un papel fundamental en el intercambio tanto neurológico como inmunológico. Tan es así que cada vez se utiliza más el concepto del eje microbiota-intestino-cerebro.

En recientes estudios en modelos animales se ha comprobado que la microbiota y sus cambios en el tiempo influyen en el desarrollo de la microglía, las cuales son las células del sistema inmunológico a nivel cerebral, así como de los astrocitos, que son las células que sostienen las neuronas. Además influyen en la formación de dopamina y serotonina, dos proteínas que funcionan como hormonas y neurotransmisores (los elementos de comunicación entre las neuronas).

Para relacionar el sistema neurológico con el sistema gastrointestinal también debemos saber que en el intestino también hay un sistema nervioso independiente, quien es el que media todas las actividades que se hacen en el sistema gastrointestinal, tanto de motilidad como digestión, entre otras. Este es el sistema enteronervioso.

La enfermedad de Alzheimer es una de las principales causas de demencia en la población general, afectando a una de cada 9 personas en el mundo aproximadamente. Y la fisiopatología se da por el depósito de unos componentes que se llaman beta amiloide, los cuales después forman placas que van dañando el tejido nervioso desencadenando los síntomas de la enfermedad de Alzheimer. Esta enfermedad se clasifica en comienzo temprano y comienzo tardío:

            -Temprano: Es muy poco común, aproximadamente el 1.5% de los casos y se da por mutaciones genéticas especificas de manera autosómica dominante.

            -Tardío: También tiene origen genético pero las mutaciones están mas involucradas en cosas como alteraciones del sistema inmune, inflamación, producción de proteína precursora de amiloide entre otros.

Sin embargo, aunque le tengamos miedo a este amiloide Beta que es quien origina la enfermedad de Alzheimer, ¡Recientemente se descubrió que esta es parte del sistema inmune innato! Es decir, que fue creado por nuestro cuerpo con la intención de protegernos de agentes externos, pero ¿cuál es el problema? La formación excesiva y el depósito en placas, y esto ocurre a través de la activación de factores de inflamación ¿Y dónde comienza esta inflamación? Pues, en gran medida en el intestino.

¿Y qué papel juega la microbiota? Bueno, en un review publicado en Neurogastroenterology and Motility en el año 2019 correlacionaron la microbiota con la enfermedad de Alzheimer y se reveló que las bacterias también producen proteínas amiloide porque, como mencionamos, son parte de un mecanismo de defensa. Pero en modelos experimentales se comprobó que una desregulación de la microbiota con un exceso de formación de amiloide puede generar la expresión de factores inflamatorios a nivel neurológico. Esto solo ocurre en casos donde la inflamación excesiva causa un intestino permeable que permite el paso de toxinas y sustancias bacterianas al torrente sanguíneo.

Además ocurre un proceso llamado cross seeding, donde los amiloides bacterianos que pasan al organismo por la inflamación constante y el intestino permeable pueden tomar una conformación beta y servir como una especie de ¨semillas¨ que se depositan en el cerebro y sirven de base para la formación de placas de beta amiloide. No solo esto sino también los lipopolisacáridos (sustancias toxicas que producen las bacterias) causan inflamación per se, y estos han sido encontrados en muchas biopsias de tejido nervioso de pacientes que tuvieron enfermedad de Alzheimer en vida.

Se ha comprobado que el intestino permeable presente en pacientes con enfermedades neurológicas degenerativas está directamente relacionado con la permeabilidad de su barrera hematoencefálica, la cuales la encargada de proteger al cerebro de sustancias dañinas que se encuentren en el exterior.

En pacientes con enfermedad de Alzheimer luego de fallecer se tomaron muestras de su barrrera hematoencefálica y se dieron cuenta de que la región donde mas había daño y permeabilidad de la barrera era cerca del hipocampo, que es la región del aprendizaje y la memoria, esta ruptura está acelerada en pacientes con tendencia genética ApoE. Aquí podemos entender cómo llegaron al cerebro los lipopolisacáridos bacterianos de los cuales hablamos anteriormente.

Toda esta información que ha salido en los estudios más recientes, lejos de ser desalentadora es más bien una fuente grandísima de esperanza, ya que esto nos puede dar indicio a futuras terapias enfocadas entre otras cosas, en la microbiota, y cómo la disminución de la inflamación intestinal puede tanto prevenir como mejorar la condición de vida de pacientes con tendencia genética a tener enfermedad de Alzheimer, ¡La genética no tiene que ser una condena!

De hecho en la revista Frontiers in Neuroscience en el año 2016 se publicaron los resultados de un clinical trial doble ciego randomizado, donde a pacientes con enfermedad de Alzheimer se les suplementó con probióticos y compararon los resultados a las 12 semanas con pacientes control también con enfermedad de Alzheimer, los resultados fueron estadísticamente significativos demostrando que hubo una mejora cognitiva y en marcadores metabólicos e inflamatorios como proteína C reactiva e insulina.

A pesar de que la mayoría de estos estudios son experimentales y los tratamientos no están aprobados por la FDA por ser información muy nueva y que faltan mas estudios doble ciego randomizados, marcan una esperanza para el futuro de estas condiciones, y aquí en NutriWhite estamos convencidos de cual es el camino que hay que tomar con este tipo de pacientes, y es SANAR INTESTINO. Y el intestino se sana a través de lo que comemos, reduciendo los alimentos enemigos, reponiendo con alimentos y nutrientes amigos, restaurando nuestra barrera intestinal y esto va a sanar no solo la superficie del intestino sino va a mejorar nuestra microbiota aumentando la cantidad y variedad de los microorganismos amigos y disminuyendo los microorganismos enemigos, para de este modo tener una vida saludable que nos permita tener control sobre nuestro cuerpo, y no estar condenados por nuestra genética.

Fuente: Nutriwhite

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