Home | Áreas de salud | La Esencia de Vivir – Capítulo 2

La Esencia de Vivir – Capítulo 2

Construcción en el litoral caribeño

            El proyecto de la vivienda consistía en la utilización de madera, piedra y un piso de arena lavada dispuestos en una sola planta. La construcción estaba prevista para tener lugar sobre una parcela de entre 1.500 y 2.000 m2 limitada y protegida por una valla de material resistente. La escogencia del terreno tuvo lugar después de visitar varios lugares de la costa y fue decidida por Juanjo y Magali en base a su entorno, su ubicación algo elevada y a unos 150 metros distantes del batido de las olas durante la marea alta. Por fortuna logró encontrarla en la vecindad de un riachuelo con agua limpia limitado por tupidos bambúes, exceptuando el segmento próximo a su desembocadura en el mar.

-Mi amor ¿Cómo lo ves todo?- –Le preguntó Juanjo a Magali con la certeza de que alguna objeción pondría.

-Pues te diré que me sigue pareciendo una locura. Replicó Magali convencida. De todas formas si a ti te hace tanta ilusión, da la impresión de que la ubicación es óptima, ya que estaremos ubicados en la cercanía de un pueblo y además no estaremos lejos de nuestros vecinos (una media docena de viviendas construidas en terrenos cercanos).

-Eso mismo pienso yo-. No es que me parezca tan disparatado, pero estoy convencido de que bien vale correr algún riesgo y piensa que esto es lo que he soñado tantas veces que lo considero una utopía realizable.

La electricidad se instaló en un poste de madera con un medidor de consumo en el interior de una caseta con una cerradura cuya llave era metálica de una configuración irregular. Días más tarde fue posible disponer de los sencillos croquis de la planta para determinar la ubicación de los pilotes. Se marcaron con cal blanca, en espera de que llegasen los encargados de confeccionarlo mediante el empleo de una maquinaria sencilla que fue remolcada hasta la parcela para hacerse cargo de la tarea.

En menos de dos horas se había completado el vaciado con concreto de los ochos pilotes con cabilla en su sitio. Soportarían las vigas en donde habría de asentarse la estructura de la vivienda.

Idealización de la casa en el litoral caribeño Capítulo 2Juanjo ya se sentía con energías e ilusión para ponerse manos a la obra. Veía que llegaba el turno de comenzar a trabajar la madera. Había conseguido unas vigas de sección rectangular, de madera compacta que llenaban todas las condiciones.

Completado el fraguado del concreto armado y previa verificación de los retoques necesarios para colocar los troncos bien nivelados, se dio inicio a la colocación de las vigas de riostra.

-¡Bernardino, mucho ojo con esa sierra! Piensa que no nos interesa perder un dedo o una mano-. –Advirtió con energía Juanjo. Prefiero ir poco a poco y con precaución.

Se aproximaba el momento para utilizar el potente taladro eléctrico con broca para madera, seguido de la colocación de los pernos y arandelas de presión. Si hubiese que escudriñar y encontrar el primum movens que Juanjo tenía para construir con sus manos la vivienda, ahí estaba la clave. Cuando siendo niño y estando en un Colegio en Cambridge EE.UU., recibió clases de carpintería, la utilización del berbiquí (precursor del taladro eléctrico) para confeccionar huecos le marcó para siempre. Verificar la solidez de la armadura de base a medio metro del suelo fue tan gratificante, que constituyó el pistoletazo de salida. Juanjo se decía; si esto ha llegado hasta aquí no creo que pueda haber nada que nos pare.

Un par de semanas más tarde ver la estructura terminada y con el techo colocado era una invitación para dejar todo sin paredes interiores, sin puertas y sin crear habitáculos internos. Fue el momento en que Magali se impuso contundentemente, amenazando con irse lejos en paradero desconocido.

-Si esto se queda así yo me desparezco y ya me encargaré de que no me encuentren-. -Exclamó sin esconder su genuino enojo.

-Negrita, no te sulfures, claro que vamos a continuar. ¿Acaso no quedamos en que esta vivienda era de madera y piedra? ¿Tú ves la piedra? No, verdad, pues yo tampoco. No te preocupes que la colocaremos con paciencia y esmero. Ya encontré en dónde las venden y son hermosas piezas de buen tamaño y canto rodado, recolectadas en la playa cercana a de la desembocadura de un río.Vegetación xerófila en el jardín capítulo 2

            Juanjo siempre pensaba si su participación cumplía con méritos suficientes para poder hablar de una vivienda levantada con “sus propias manos”. En sentido estricto quizás no, ya que intervinieron otras manos. Todas las tuberías se colocaran a la vista y se completó el trabajo de pintura con productos adecuados. Las ventanas y puertas de madera se cubrieron con esmalte de color verde oscuro.

En el piso del porche, y de la sala comedor así como el de una de las habitaciones fue rellenado con arena fina lavada (no salobre) y nivelada con un rastrillo de dientes finos. Simultáneamente se preparó el terreno para la siembra de grama en el jardín, reservando algunas áreas para la colocación de piedra pequeña de canto rodado alternando con recuadros de arena. Se realizaron huecos apropiados para la siembra de algunos árboles de crecimiento ultra-rápido y follaje abundante con la idea de tener a corto plazo  áreas protegidas del sol. Por la parte interna de la valla se trasplantaron trinitarias de diversos colores.

Había llegado el momento de dar por finalizada la construcción y en una pequeña ceremonia con unos cuantos conocidos y familiares, se fijó la fecha de inauguración para el brindis. Juanjo había reservado un rincón del salón para instalarse con sus cuatro pertenencias que le diesen la sensación de que tenía un estudio.

Con el correr de los años aquel apacible rincón en plena costa caribeña, se convirtió en punto de llegada de familiares y amigos. Conversaciones inacabables, paseos por el entorno, baños en el mar, descanso en chinchorros estratégicamente situados y la ausencia total de horarios. El tiempo estaba marcado por el amanecer y por la posición del sol. Una verdadera delicia.

Lea muy pronto en Bitácora Médica el próximo capítulo de esta interesante historia.

Fuente: Dr. Pedro J. Grases

Acerca de Dr. Pedro J. Grases

Médico Patólogo con más de 50 años de experiencia. Formado en los EE.UU. (Michigan y Armed Forces Institute of Pathology), dedicado a la docencia, a escribir e investigar. Ha trabajado en diversas universidades de Europa (en Friburgo y en Oxford) y en los EE.UU. (U.de California del Sur). A partir de 1990 estuvo al frente del Servicio de Anatomía Patológica de USP Institut Universitari Dexeus en Barcelona. Retirado a partir de 2007, se dedica ahora a escribir, a dar conferencias en su condición de cronista de la Ciencia y a cultivar con más esmero su afición por la fotografía.

Deje su comentario

Venezuela Colombia USA