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Ira latente: emoción de supervivencia

Las reacciones colectivas influenciadas por las actitudes o conductas de los líderes de un grupo, pueden desencadenar respuestas irracionales o absurdas

anPor: Pedro Delgado, psiquiatra

Cuando el ser humano aisladamente o en grupo siente amenazada su integridad física o psicológica, responde con miedo o con rabia; una emoción de supervivencia que se difunde rápidamente cuando se percibe maltrato, humillación o frustración.

La complejidad de la mente hace que un grupo pueda interpretar un hecho aislado o una cadena de acontecimientos, como una amenaza real -aun siendo imaginada- y la respuesta puede llegar a ser irracional o absurda.

RESPUESTAS IRRACIONALES Y ABSURDAS

La actitud o conducta de los líderes de grupo, es esencial en lo que respecta las respuestas colectivas de este tipo. “Un líder, puede convencer a sus seguidores con su influencia que el grupo está siendo amenazado o atacado, y desencadenar reacciones colectivas”.

En momentos de crisis social y económica crece la posibilidad que una chispa inicie una reacción en cadena que puede ser auto-destructiva para una sociedad.

Ante este suceso, Carlos Bastidas Padilla cuentista Colombiano ofrece un relato aleccionador titulado “Estado de Sitio”:

“Veinte años después de decretado el estado de sitio en todo el país, en Puerto Ventura todavía se permanecía bajo el toque de queda implantado por el alcalde mayor, sargento Próspero Bueno, luego del atentado que le costó un brazo, una pierna, un ojo y dos años y medio de reclusión en el hospital del puerto, donde gobernaba dictando las medidas necesarias para el restablecimiento del orden público y la conservación de las instituciones.

De modo que ya nadie se atrevió a salir a las calles, y cuando a Milcíades Patiño lo mataron los “Pájaros” (hombres al servicio de un  partido político) mientras trataba de alcanzar el último buque que salió del puerto, todos clavaron las puertas y ventanas de sus casas y decidieron morirse de muerte natural; durante todo ese tiempo interminable y pegajoso, el pueblo había sido invadido por millares de cangrejos que, siempre molestos por los tantos tiros de los policías, arremetían contra ellos y a punta de mordiscos los empujaban hasta el mar o los encaramaban en la inmensa y reluciente estatua de la libertad levantada frente a la alcaldía.

A comienzos del año veintiuno, en el mes de abril, ya el pueblo no valía gran cosa, los montones de sargazos, las algas y los peces muertos dejados por las mareas se habían ido pudriendo en las calles; y a finales de diciembre su hedor era insoportable y tan denso que el Dragoneante (soldado raso con funciones de cabo o sargento) pensaba -aunque no se atrevía a decirlo- que podían servir de paredón para los fusilamientos, al menos eso creía; pero el pájaro mayor,- el alcalde-, no lo pudo soportar por más tiempo, y comprendió que era necesario hacer una limpieza inmediata de Puerto Ventura, así que ordenó levantar el toque de queda,  y como ninguna puerta se abrió desde dentro, mandó a echarlas abajo a todas y solo al caer la última, supieron que en el pueblo no quedaba un alma.

– ¡Hemos matado a todos!  -gritó horrorizado el Dragoneante-.

– Que importa -dijo el alcalde mayor, acariciándose un muñón-, si con esos suicidios colectivos hemos restablecido el orden público y el imperio de la ley”.

 

Acerca de Pedro Delgado, psiquiatra

Médico graduado en la Universidad Central de Venezuela (UCV, 1971) con postgrado en Psiquiatría de la misma universidad. Se desempeñó como Profesor de la Facultad de Medicina en la Cátedra de Psiquiatría del Hospital Universitario de Caracas de la UCV, por 29 años donde realizó labores de docencia e investigación en el pregrado de Medicina y el Postgrado de Psiquiatría. Coordinó el Postgrado de Psiquiatría del Hospital Universitario de Caracas durante 5 años. Realizó un Fellowship en Abuso de Sustancias en Johns Hopkins University. Fue Profesor invitado del Departamento de Psicología en la Universidad de Evansville, Indiana en EEUU. En 2001 recibió el Premio de Medicina "Luis Razzetti" de la Federación Médica Venezolana en conjunto con varios autores por la publicación de un libro sobre educación psiquiátrica para médicos. Ha trabajado en la consulta privada (como psiquiatra) durante 38 años. Es, además, Presidente de Fundación Humana, una organización sin fines de lucro que se dedica a desarrollar programas de tratamiento y prevención en salud mental y dirige la unidad de Trastornos Adictivos de la Fundación.

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