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Investigación en medicina crítica

Esta editorial de la Revista Colombiana de Anestesiología señala la importancia de anotar que la investigación en el área de la medicina crítica difiere de manera significativa con la investigación que se realiza en la práctica anestésica

El número de artículos sobre la medicina crítica y el cuidado intensivo no supera el 10 % en las principales revistas de anestesia. En Anesthesia & Analgesia, los artículos relacionados con este tema corresponden al 2,8 %; en Canadian Journal of Anesthesia, al  4,5 %; en Journal of Anesthesia, al 4,9 %; en Acta Anaesthesiologica Belgica, al 4,6 %, y en Journal of Clinical Anesthesia, al 5,2 %.

Entre tanto, aquellas revistas que explícitamente reconocen su inclinación por el campo de la medicina crítica, publican un mayor número de artículos sobre este campo: desde el 12 % en Anaesthesia and Intensive Care hasta el 60 % en el Journal of Critical Care.

En Colombia, cerca de 90 anestesiólogos están dedicados de tiempo completo al cuidado del paciente crítico, sin contar que una gran mayoría de los profesionales de la anestesiología comparten su práctica de la anestésica con el cuidado de los pacientes críticos, lo cual debe reconocerse en los espacios disponibles para la publicación de las investigaciones que se adelanten en el campo de la medicina crítica.

Es importante anotar que la investigación en el área de la medicina crítica difiere de manera significativa con la investigación que se realiza en la práctica anestésica. Es así como en el área de la medicina crítica se encuentran pacientes con una gran diversidad en cuanto a su enfermedad de base, con múltiples comorbilidades y con intervenciones asociadas, en contraposición a la práctica anestésica, donde encontramos pacientes con mayor homogeneidad, en los cuales las intervenciones son de menor diversidad y con un “tiempo cero” identificable en relación con el inicio del tratamiento.

Por otra parte, si nos referimos a las intervenciones realizadas en el paciente crítico, se podrá apreciar que coexisten múltiples intervenciones que condicionan desenlaces muy diversos: “desenlaces duros”, como mortalidad, tasas de curación, estancias y calidad de vida, o “desenlaces blandos” o “intermedios”, como marcadores de hipoperfusión tisular, parámetros hemodinámicos e índices de oxigenación.

Al final tendremos diferencias importantes en población, intervenciones y desenlaces entre los pacientes de la práctica anestésica y los que son atendidos en las unidades de cuidado intensivo.

Estas diferencias condicionan la metodología de investigación que se elija, pues, a pesar de que en el paciente crítico los desenlaces esperados tengan un horizonte de tiempo corto y por ello los estudios de cohorte pueden parecer ser muy oportunos, la gran heterogeneidad en el tipo de población y en las intervenciones se constituye en un desafío desde el punto de vista metodológico, al tener que controlarla mediante una infinidad de variables confusoras y factores modificadores.

Además de esas diferencias metodológicas, existen diversas preferencias en los diseños: solo el 13% de los estudios en medicina crítica corresponden a experimentos clínicos controlados mientras que para el campo de la anestesiología los experimentos clínicos controlados llegan a un 30 % de los estudios realizados.

Por otra parte, como se ha anotado, la investigación en medicina crítica está llena de variables de confusión que representan un obstáculo importante para la evaluación de las intervenciones, pues los resultados no solo serán producto de estas intervenciones, sino también de múltiples factores confusores, como la comorbilidad, el espectro de severidad de la enfermedad y las cointervenciones.

Por lo tanto, los resultados planteados a corto plazo en los pacientes críticos son producto del desempeño de la atención recibida en las unidades de cuidado intensivo y de la severidad de la enfermedad, mientras que los desenlaces planteados a mediano y largo plazo como la calidad de vida o los problemas psicológicos después de pasar por una condición crítica, expresan el resultado de la atención en las unidades de cuidado intensivo, y además incluyen la acción de todo el sistema de salud, con desenlaces que despiertan un mayor interés para los pacientes. Esto nos debe hacer pensar que debemos tener en cuenta no solamente los desenlaces a corto plazo, sino también a mediano y largo plazo.

De manera que tener la oportunidad de familiarizarnos con estudios que involucren diferentes intervenciones y diversos tipos de desenlaces a los que habitualmente estamos acostumbrados en los estudios en anestesiología, nos permite ampliar nuestra visión con miras a innovar en diseños y tener en cuenta otros desenlaces que precisen ser evaluados.

Adicionalmente, esto permite establecer una continuidad entre el manejo del paciente en el quirófano y el seguimiento en las unidades de cuidado intensivo, donde se podrán apreciar algunos desenlaces que no alcanzan a percibirse en el quirófano.

Finalmente, la invitación es, por supuesto, a que ampliemos nuestro espectro de publicación al incluir trabajos que tengan que ver con el campo de la medicina crítica y con la atención de los pacientes en las unidades de cuidado intensivo.

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[Autor] Henry Oliveros Rodríguez (Especialista en Anestesiología. Especialista en Medicina Crítica. Magíster en Epidemiología Clínica. Bogotá, Colombia)

-Editorial extraída de la Revista Colombiana de Anestesiología. Texto original y referencias bibliográficas: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=195122391001

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