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Este 12 de marzo

En el Día Mundial del Glaucoma

Una de las preguntas que con más frecuencia los pacientes me plantean en el consultorio es si el glaucoma tiene cura. Lamentablemente, mi respuesta siempre es la misma: no tiene

juanPor: José Belda, oftalmólogo

Una de las preguntas que con más frecuencia los pacientes me plantean en el consultorio es si el glaucoma tiene cura. Lamentablemente, mi respuesta siempre es la misma: no tiene.

Podemos combatir el glaucoma para que no progrese, para estabilizarlo y para que la visión se pueda mantener durante años, pero el daño producido por el glaucoma no se puede reparar pero… ¿puede cambiar esto en el futuro?

El glaucoma es una neuropatía óptica, es decir, una enfermedad que daña progresivamente al nervio óptico: produce una pérdida de campo visual irreversible que va progresando desde los laterales al centro, llegando a comprometer seriamente la visión e incluso puede conducir a la ceguera.

¿Cómo tratarlo?

Para evitar que esta enfermedad avance, el único tratamiento que está probado que funciona es bajar la presión intraocular. Esto lo podemos conseguir con fármacos que bajan la tensión (colirios hipotensores oculares), mediante tratamientos con láser (trabeculoplastia selectiva) o con la cirugía.

En cuanto a fármacos, no ha habido demasiadas novedades en los últimos años. Existen cinco familias de hipotensores oculares, y las compañías farmacéuticas nos brindan nuevas combinaciones entre ellos, fármacos sin conservantes que dañan menos la superficie ocular, y nuevas versiones de los medicamentos ya existentes, pero no ha aparecido una nueva familia de hipotensores que sea más eficaz o con menos efectos secundarios que las existentes.

El tratamiento con láser vuelve a estar de moda en los últimos años con los nuevos tratamientos selectivos. La trabeculoplastia selectiva con YAG tiene la ventaja frente a la trabeculoplastia con láser de argón por ser menos agresiva y poder repetirse más veces. Es un tratamiento que baja la presión intraocular de forma temporal (no suele durar más de dos años), pero sirve para controlar glaucomas leves o moderados o poder reducir el número de fármacos que llevan estos pacientes.

La cirugía como estrategia

Quizá el campo quirúrgico es el que más novedades ha aportado en los últimos años. La cirugía del glaucoma se basa en bajar la presión intraocular, y para ello se utilizan varias estrategias:

  • Cirugía filtrante: Es la más empleada y las técnicas que se están popularizando más son las basadas en las cirugías no perforantes (EPNP y canaloplastia). Con este recurso podemos conseguir una importante reducción de la presión intraocular, minimizando los riesgos quirúrgicos. Está reemplazando a la cirugía clásica (trabeculectomía).
  • Cirugías del canal: son cirugías que se basan en ampliar el canal de Schlemm (canal venoso que hay en el trabeculum) y de esta forma mejorar la salida de humor acuoso del ojo y bajar la presión intraocular. Se basan todas ellas en introducir un implante para dilatar este canal. La única disponible comercialmente es el iStent (Glaukos), que es un pequeño dispositivo que canaliza la vía de drenaje.
  • Cirugía valvular: Cuando decidimos emplear una válvula en un paciente es porque las condiciones de su ojo ya no son favorables y esperamos tener una “mala respuesta” con las anteriores cirugías. Existen distintos modelos de válvulas y tubos (Ahmed, Molteno, Baerveldt), y la elección de cada uno de ellos depende del tipo de glaucoma y de la experiencia del cirujano. Suelen dar un buen resultado, pero tampoco están exentas de complicaciones, por lo que suele dejarse para casos más complejos. Los procedimientos ciclodestructivos (con crioterapia, láser o ultrasonidos) son para casos refractarios que no toleran nuevas intervenciones o para ojos dolorosos.

Casos difíciles

Como vimos, existe un abanico de posibilidades para bajar la presión intraocular para así conseguir estabilizar el glaucoma. Sin embargo, esto no es siempre posible y nos encontramos que muchos casos siguen progresando a pesar de presentar presiones bajas.

Cuando esto sucede, no tenemos muchas posibilidades terapéuticas y por ello las investigaciones en glaucoma van dirigidas a encontrar nuevos fármacos que puedan actuar como neuroprotectores, impidiendo el daño del nervio óptico, o incluso neuroregeneradores, que pudieran reparar el daño producido.

La mejor estrategia para combatir el glaucoma es el diagnóstico precoz”

Hasta la fecha no hay ningún medicamento que se haya demostrado eficaz en estas funciones, pero esperamos que en el futuro podamos disponer de esta tecnología y poder ofrecer mejores soluciones a nuestros pacientes.

La importancia del diagnóstico precoz

La mejor estrategia para combatir el glaucoma es el diagnóstico precoz. Por ello es necesario que aquellos pacientes que tengan antecedentes familiares de glaucoma, se realcen una revisión ocular anual con el oftalmólogo.

Es conveniente, además, que los pacientes con miopía alta, lesiones oculares previas, diabetes, raza negra y los mayores de 60 años se revisen una vez al año. Con el diagnóstico precoz podremos impedir que el glaucoma progrese y preservar la visión del paciente durante toda su vida.

Twitter del autor: @drbelda

Acerca de José Belda, oftalmólogo

Es Jefe de Servicio de Oftalmología del Hospital público de Torrevieja (España) y de la Unidad de Glaucoma de la Clínica Oftálica (Alicante, España). Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Alicante, especialista vía MIR de Oftalmología en el Hospital Universitario La Fe de Valencia, Doctorado Cum Laude por la Universidad de Valencia, Master en Dirección de Servicios Integrados de Salud por ESADE (Barcelona) y autor y coautor de más de 50 publicaciones científicas nacionales e internacionales. Se ha formado en diversos centros de prestigio internacionales como el Bascom Palmer Eye Institute (Miami), el Moorfields Eye Hospital (Londres) y el Hospital para la prevención de la Ceguera (Mexico DF)

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