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¿Quiénes serán los primeros en recibir los medicamentos?

Fármacos contra el Ébola: más preguntas que respuestas

La crisis de África occidental gana impulso y aumenta la presión de llevar medicamentos no evaluados a los pacientes. Médicos afirman que hay una serie de "preguntas difíciles" sobre sí estos fármacos, que están mayormente sin evaluar, sean prescritos a los enfermos

A medida que el número de fallecimientos por el brote de Ébola de África occidental se acerca a los mil, muchas comunidades hacen un llamado para una mayor producción y uso de medicamentos no evaluados que podrían ayudar a los pacientes.

Unas cuantas muestras de uno de estos fármacos, llamado ZMapp, parecieron ayudar en la recuperación de dos cooperantes estadounidenses que sufrían de la enfermedad viral, que tiene una tasa de mortalidad del 90 por ciento.

El lunes pasado, España anunció que había obtenido el fármaco (ZMapp) para un sacerdote español que contrajo el Ébola en Liberia, que finalmente falleció.

ZMapp había resultado efectivo en los monos que luchaban contra el Ébola, pero nunca se había evaluado en humanos.

En respuesta a las demandas por un acceso más amplio al ZMapp y a otros fármacos que se encuentran en el proceso de producción, la Organización Mundial de la Salud (OMS) convocó a un panel de éticos médicos expertos, que se reunirá a finales de esta semana. Ese panel informará a la OMS sobre las ventajas y las desventajas de tomar esta decisión.

“Tenemos una enfermedad con una tasa alta de mortalidad y sin ningún tratamiento ni vacuna comprobados”, señaló en una declaración la subdirectora general de la OMS, Marie-Paule Kieny. “Debemos pedirles a los éticos médicos que nos ofrezcan directrices sobre cuál sería la medida responsable”.

Y el tema parece obvio: ¿Por qué no usarían las autoridades médicas todas las herramientas en su arsenal para combatir lo que la OMS ha etiquetado de “emergencia de salud pública”?

Médicos afirman que hay una serie de “preguntas difíciles” sobre sí estos fármacos, que están mayormente sin evaluar, se destinen para el uso de los enfermos.

Más preguntas que respuestas

¿Quiénes serán los primeros en recibir los medicamentos, de los cuales hay pocos suministros? ¿Quién tomará esa decisión? ¿Cómo recolectarán los médicos datos sobre el funcionamiento de los fármacos? ¿Cómo se comunican los riesgos de un fármaco experimental a un habitante de un pueblo rural con un nivel bajo de educación? ¿Estaría el dinero que se gaste en esos fármacos mejor invertido en suministros para la cuarentena y educación pública para ayudar a prevenir la transmisión de la enfermedad?

“Algunas personas consideran que la palabra ‘acelerado’ es muy favorable”, comentó Samuel Packer, presidente del comité de ética del Hospital de la Universidad de North Shore en Manhasset, Nueva York. “¿Quién no quiere que las cosas se aceleren? Decir que hacerlo no es bueno puede resultar muy difícil. Pero la historia nos dice que muchas veces, cuando aceleramos las cosas, la gente sale perjudicada”.

Situación del fármaco para el tratamiento

El ZMapp es un cóctel de anticuerpos fabricado por una pequeña firma de biotecnología con sede en Chicago. Los dos cooperantes que lo recibieron, Kent Brantly y Nancy Writebol, habían sido evacuados a EE. UU., y parece que se están recuperando, según informes de los medios.

Al escuchar la noticia, el gobierno nigeriano solicitó acceso al fármaco a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU., reportó The Guardian. Pero los CDC respondieron que casi no quedan dosis de ZMapp, lo que significa que los países de África occidental tendrían que esperar varios meses para que se fabriquen nuevos suministros del medicamento no evaluado.

Mientras tanto, la desesperación ha provocado una avalancha: otras farmacéuticas comienzan a insistir en que se utilicen sus propios medicamentos no evaluados contra el Ébola.

No aplicar los requisitos usuales de espera de los resultados de ensayos clínicos rigurosos podría parecer atractivo, en particular dado que Brantly y Writebol parecen haberse beneficiado de la terapia. ¿Pero es eso verdad?

“El problema es que no se sabe si el medicamento funcionó o no”, señaló Ezekiel Emanuel, catedrático del departamento de ética médica y políticas de salud de la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania. “No se puede saber tras tratar a apenas dos personas, con una enfermedad como esta”, dijo.

Además, permitir un acceso generalizado a un fármaco no evaluado no permite a los médicos recolectar datos de forma significativa, añadió. Así que los expertos no tienen muchas maneras de saber si la medicina funciona o no… o si es segura.

BITÁCORA MÉDICA

[Con información de MedlinePlus]

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