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El reto de la investigación y la producción científica en salud

Hoy por hoy, en el contexto de la sociedad de conocimiento, la producción y el ranking científico constituyen temas de suma importancia, como los políticos, económicos y sociales, dado que la competitividad y la producción científica conforman uno de los índices de desarrollo

El reconocimiento y la necesidad de divulgación de la producción científica han marcado un hito histórico y con este el desarrollo de una serie de acciones en la sociedad del conocimiento tendientes a exaltar tanto los procesos de investigación como la divulgación de sus productos.

Se tiene noticia de que la necesidad de divulgación de la producción científica tiene sus orígenes en las primeras sociedades científicas. En efecto, hay evidencia de dicha actividad con la aparición de la Academia de Lincei (1600-1630) en Roma, la Academia del Cimento (1651-1657) en Florencia, y la Royal Society de Londres (1622), entre otras.

La divulgación de los primeros productos se realizó, en primera instancia, a través del intercambio de cartas que como un consolidado sistema de información llevó por nombre Republique des Lettres. Más tarde, el creciente desarrollo de las sociedades y el surgimiento de la imprenta y la prensa estimularon la aparición de los primeros periódicos, que se convertirían más tarde en académicos y luego en revistas científicas.

Entre las primeras revistas se reconocieron el Journal des Scavants de Francia y la Philosophical Transactions de la Royal Society en Inglaterra.

Hoy por hoy, en el contexto de la sociedad de conocimiento, la producción y el ranking científico constituyen temas de suma importancia, como los políticos, económicos y sociales, dado que la competitividad y la producción científica conforman uno de los índices de desarrollo. En efecto, la producción científica no solo aporta al desarrollo de la ciencia, por cuanto engrosa el sistema de conocimientos, sino que además se ha constituido en un importante indicador para evaluar las organizaciones científicas y académicas en términos de conocimiento.

No cabe duda de que “el capital intelectual es la denominación genérica comúnmente aceptada para designar el valor del conjunto de activos intangibles poseídos por una organización”.

En particular en el mundo hispano, los rankings y mediciones en términos de producción científica han venido siendo analizados en los últimos años, en cuanto a i) el número de publicaciones en revistas científicas debidamente acreditadas y reconocidas, ii) la calidad, entendida como la capacidad de trabajo científico en colaboración con otros investigadores (trabajo entre pares) y iii) el impacto del trabajo científico, entendido como el número de citas que los artículos tienen en revistas de relevancia. Sin embargo, esos rankings y mediciones han venido siendo relativizados en función del PIB, de las inversiones en investigación, de la riqueza de cada país, de la población y del desarrollo social y con ello de los problemas urgentes de estudiar en búsqueda de soluciones.

En este contexto, se ha reconocido que las investigaciones dirigidas a fortalecer los sistemas nacionales de investigación para la salud (snis) y la cooperación regional, son fundamentales no solo para afrontar las necesidades actuales, sino también para adaptar los sistemas nacionales de salud  para los retos futuros. No cabe duda de que en los países desarrollados, la investigación para la salud ha sido un factor impulsor de la economía al incrementar la reserva de conocimientos, aumentar la competitividad, mejorar la accesibilidad a productos útiles, fortalecer los sectores industrial, económico y de la salud, incrementar los conocimientos sociales, elevar la capacidad de resolver problemas complejos y abordar algunos factores sociales determinantes de la salud. En tal sentido, un país requiere sistemas sostenibles de investigación para mejorar la salud y el bienestar de sus poblaciones, reducir las desigualdades y la injusticia social y promover la prosperidad económica y social. Si bien se ha reconocido ampliamente la importancia de esos sistemas, queda aún mucho por hacer para fortalecer la capacidad local en materia de investigación e innovación en los países de ingresos bajos y medianos, incluidos los de la región de las Américas.

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[Autora] María Inés Jara-Navarro (Directora Revista Gerencia y Políticas de Salud.Colombia)

Fragmentos extraídos de la revista Gerencias y Políticas de Salud. Texto completo y bibliografías: http://redalyc.uaemex.mx/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=54523558001

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