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El recién nacido en la Unidad de Cuidados Intensivos

Es importante que la mamá esté en las mejores condiciones emocionales para aliviar las angustias del niño. Es por eso que los psicólogos infantiles, en muchos casos, tenemos que atender a los adultos: los padres del niño

Por efecto de la enfermedad y del tratamiento aumenta el monto de experiencias dolorosas en el bebé, y si a esto se le agrega la separación de la madre, el psiquismo de ambos estará alterado y será nuestra tarea atenuar al máximo esa separación, cuidando el desequilibrio psíquico, no solo del bebé, sino de la madre.

Es importante que la mamá esté en las mejores condiciones emocionales para aliviar las angustias del niño. Es por eso que los psicólogos infantiles, en muchos casos, tenemos que atender a los adultos: los padres del niño (en estos casos, no trabajamos con el niño sino para el niño).

En el bebé, el dolor por una enfermedad, las molestias del tratamiento y el contacto limitado con la madre, no pueden ser pensados ni puesto en palabras. Todas estas situaciones favorecen el aumento del sufrimiento y de las consecuencias psicológicas. La necesidad de una incubadora trae muchas alteraciones para el recién nacido.

El bebé en la Unidad de Cuidados Intensivos (dentro de una incubadora) recibe un monto mayor de estimulación dolorosa. El despliegue terapéutico hace que no pueda estar en los brazos de la madre  (generalmente se suspende la lactancia materna) y su nivel de consciencia suele ser menor en comparación con un bebé sano. Todos esos factores generan una disminución de la estimulación del contacto humano, no solo por el aislamiento que produce la incubadora, sino  también porque si es un bebé que responde menos, los adultos tienden a estimularlo menos.

En estas circunstancia, la madre queda muy alterada por lo distante que está del niño, además de la angustia que produce la enfermedad. No olvidemos el estado especial de la madre: no se ha terminado de separar de su hijo, todavía pueda sentir al bebé parte de su cuerpo. Por eso, en el caso que se le informe sobre la posibilidad de fallecimiento del bebé, su respuesta no es de dolor, experimenta más bien una sensación de peligro, como si ella también pudiera fallecer.

¿Qué hacer mientras el niño está en cuidados intensivos?

Tratar de contrarrestar los estímulos dolorosos: lo ideal sería que mientras se le atiende en los diferentes procedimientos propios de la Unidad de Cuidados Intensivos  o de la Unidad Neonatal, se le hable y se le acaricie (además de estimularlo,, disminuye la experiencia dolorosa). Es importante que pueda recibir la visita de la madre todas las veces que sea posible, (un mínimo  de 3 veces al día) y que no pase ningún día si ser visitado.

Desde el punto de vista del desarrollo de las funciones intelectuales es importante referir al paciente en el momento del alta a un equipo especializado de estimulación temprana.

Hay que reconstruir la relación madre-hijo dentro de  la Unidad de Cuidados Intensivos

1. A veces se trata de relegar a la madre alegando que debe reposar o que es muy fuerte para ella ver a su niño tan enfermo y otro familiar toma su lugar. Este “reemplazo” no debemos permitirlo, la información debe ser dada a la madre y al padre. Si no participa como las otras madres en la Unidad de Cuidados Intensivos, su dolor será mayor y puede haber consecuencias emocionales a largo plazo. Tampoco la madre adolescente debe ser sustituida, ni en la información, ni en la visita.

2. El padre tampoco debe ser excluido, porque entorpece el apoyo emocional que el padre debe dar a la madre.

3. Debe estimularse el contacto de la madre y el niño dentro de la Unidad de Cuidados Intensivos, un contacto que no puede ser solamente visual, tiene que ser táctil. El padre también debe tocarlo y estar presente como parte del apoyo que da a la madre. En caso de faltar el padre, otro familiar o alguien del personal debe hablar a la madre mientras visita y toca a su hijo, sobre todo si el bebé no está consciente y activo.

4. En la primera visita, los padres deben conocer la utilidad de los aparatos a los que está conectado su niño. Se le debe especificar qué puede tocar y los cuidados que hay que tener en el lugar. Hemos observado la gran alegría de las madres cuando el médico le pide la leche para pasarla por sonda: se sienten que pueden amamantar a su hijo, aunque sea de manera indirecta.

Reconstruir y mantener la relación madre-hijo dentro de la unidad es una labor pensando en el futuro, en la salud mental futura de la familia y en especial del paciente. También es una manera de mejorar la calidad de vida del bebé y sus padres.

Acerca de Lic. Anita Molina

Psicólogo clínico psicoterapeuta. Miembro Correspondiente de la Sociedad Psicoanalítica de Caracas. Fue docente del Curso de Especialización en Psicología Clínica de la Universidad Central de Venezuela (UCV) hasta el año 2008. Docente del Curso de Especialización de Medicina Crítica Pediatrica de la UCV. Presidenta Fundadora de la Sociedad Venezolana de Psicología de la Salud. Cofundadora de Fondenima (Oficina Nacional de Denuncia del Niño Maltratado. Actualmente es docente del Diplomado Niños y Adolescentes de Sociedad Psicoanalítica de Caracas.

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