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[Entrevista] Jorge Cuervo, especialista en técnicas de coaching

El miedo: ¿sirve para algo?

El autor analiza cómo afecta el miedo a nuestra eficacia y autoestima, y ofrece una estrategia de gestión personal, que incluye ejercicios prácticos, para conseguir aceptarlo y convertirlo en un aliado

miedo620x340El miedo es una emoción inherente a la especie humana, que resulta imprescindible para la supervivencia, pero cuando no responde a un peligro real ¿sirve para algo?, ente esta interrogante, compartiremos con ustedes una entrevista que le realizó el portal Web, webconsultas.com, al consultor y formador en organización de equipos, liderazgo y gestión del cambio, Jorge Cuervo, especialista español, que hace poco tiempo publicó: “Qué hacer con tus miedos”, un manual que pretende enseñar al lector cómo gestionar, esta emoción ancestral necesaria para la vida.

P: ¿El miedo, sirve para algo?

R: En efecto, sirve para que suframos más de lo que deberíamos. Y eso puede ser algo estéril…, o podemos tomarlo como una iniciativa, una llamada de la vida a aprender más sobre cómo funcionamos las personas, y así poder mejorar nuestra gestión personal.

Ha de quedar claro que nos referimos a los miedos normales, no a los miedos patológicos, a las fobias, estos son otra historia y requieren tratamiento específico.

P: ¿Cómo afecta el miedo a la autoestima?

R: Solemos culpar al miedo de hacer que nos sintamos mal, pero es un mecanismo natural que solo por sí mismo pretende ayudarnos a sobrevivir mejor. ¡El verdadero problema es que no sabemos qué hacer frente a él!

Al no saber qué hacer, nos sentimos impotentes, nos culpabilizamos, nos vemos más pequeños… Eso hace que perdamos confianza en nosotros mismos y, al final, puede acabar afectando a la autoestima.

P: Ciertamente a nadie le gusta tener miedo, pero ¿por qué a muchas personas les gustan los libros, espectáculos o películas de terror?

R: Hay una razón fisiológica. Cuando el miedo aparece se produce una descarga de hormonas como la adrenalina. Esta, por ejemplo, nos hace sentir vivos, es una excitación agradable. Y además viene seguida, para recuperarnos, por la secreción de unas sustancias cerebrales llamadas endorfinas, que producen sensación de relajación y placer.

¿Es posible aprender a aprovechar los miedos sin la ayuda externa de un psicólogo o de un coach, por ejemplo?

R: Sí lo es, al igual que puedes ir al gimnasio y hacer deporte por tu cuenta. Pero si tienes un entrenador que te lleve, los resultados son mucho mejores y más rápidos. Por eso, si no puedes o no quieres la ayuda de un profesional, al menos busca información que te guíe.

P: Y en el caso de los niños, ¿cómo se les enseña la parte positiva del miedo?

R: Pues de la misma manera en la que ahora les enseñamos a rechazar el miedo, a luchar contra él y a intentar controlarlo: básicamente con el ejemplo. ¿Cómo hemos aprendido todos a tapar nuestras debilidades, a sentir vergüenza por tener miedo? Sobre todo los hombres. En cambio, aceptar las debilidades constituye la base de la fuerza. Y aceptar el miedo, es también la base de partida para gestionarlo.

P: ¿El ejercicio físico y la meditación pueden ayudar a gestionar las emociones y, de paso, los miedos?

R: Por supuesto. La buena gestión requiere aprender a escucharse y adquirir consciencia de cómo estamos, es decir, autoconsciencia. Cualquier actividad que desarrolle esta capacidad ayuda a gestionar las emociones.

P: En su libro propone una serie de pautas para enfrentarnos y aprovechar nuestros miedos, ¿las ha experimentado consigo mismo y le han dado resultado?

R: En efecto, yo siempre me he sentido muy miedoso, y me sigo sintiendo así. Se trata, pues, de ser miedoso, pero no cobarde. Es decir, es vivir el miedo como el principio, lo que pone en marcha el proceso, no como el final.

Las pautas que propongo en su origen proceden de prácticas y conocimientos consolidados y contrastados, que luego he ido desarrollando por mi cuenta a través de mi propia experiencia personal y de la práctica profesional con clientes.

Pero es muy importante entender algo sobre lo que en el libro insisto muchísimo: lo que no funciona es la mentalidad de la ‘dieta milagrosa’ o las ‘pastillas mágicas’: ‘me tomo algo y se me arregla’. Aquí sería ‘hago un ejercicio y el miedo desaparece’. Esto no funciona así, no quiero contribuir al autoengaño de nadie.

Lo que de verdad funciona es trabajarse como si se tratara de un plan de entrenamiento deportivo; los grandes cambios vendrán de la pequeña práctica diaria perseverante, y siempre habrá fallos. ¡Es la vida misma! Así, un día mirarás atrás y dirás con satisfacción ‘hay que ver cómo estaba y cómo he crecido, ¡cómo sería mi vida si me hubiera quedado igual!’.

BITÁCORA MÉDICA ­– Con información de webconsultas.com, para leer entrevista completa pulse AQUÍ.

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