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Cuídate cuidador

El manejo emocional de los cuidadores de enfermos crónicos

La enfermedad no sólo afecta al paciente, moviliza a todo el sistema familiar que venía funcionando de una determinada manera.

Cuidar a un familiar con el diagnóstico de una enfermedad crónica es una de las mayores demostraciones de amor. Pero también puede ser una de las situaciones más estresantes que se pueden vivir, ya que el hecho de cuidar a otro produce cambios bruscos en la vida, que pueden manifestarse en padecimientos físicos, cambio en los roles como en el trabajo, en el hogar e incluso alteraciones emocionales.

Una enfermedad como el cáncer avanza a su propio ritmo y es la familia la que se tiene que adaptarse a él. Además, se observa que se producen en los enfermos oncológicos sentimientos de que el cáncer es algo que sólo el propio enfermo puede entender. En estas situaciones se produce un distanciamiento de los familiares que genera tensiones tanto en los enfermos como en sus familiares.

Los cuidadores son personas que por diversas razones (altruismo, reciprocidad, gratitud y estima, culpa o porque no existe más nadie) asumen el rol acompañar instrumental y emocionalmente en todas las tareas de cuidado de un enfermo, y de acuerdo a la literatura, aquel que se dedica la mayor parte del tiempo medido en horas al día, y en un mínimo de seis semanas.

Al iniciar este papel de cuidadores sin ninguna formación, se encuentran sin mapa en un país totalmente desconocido y al cual fueron lanzados teniendo el deber de responder con los mejores cuidados que pueden aportar.

De esta manera y ante tal magnitud de exigencia, es muy probable que exista sobrecarga tanto emocional como física por parte de quienes proveen los cuidados. Esta sobrecarga pueden traducirse en: pérdida de energía, aislamiento, aumento en el consumo de bebidas/tabaco/fármacos, problemas de rendimiento, irritabilidad, cambios frecuentes de humor, frustración constante, tristeza, entre otros.

Una comunicación adecuada es el pilar de los cuidados para ambos (pacientes y familiares), ya que al no hablar, toda la orquesta se desarticula y los esfuerzos para mejorar la calidad de vida del paciente pueden desmoronarse.

Es relevante en la dinámica familiar, y en la relación que se establece entre el cuidador y el paciente:

a. Tener claro lo que se quiere decir o conseguir. Plantearse objetivos puntuales a solucionar en la medida que los problemas se van presentando,

b. Escuchar al otro (y no sólo oírle),

c. Utilizar la empatía, ponerse en el lugar del otro.

Durante el cuidado es importante evaluarse, acompañarse, escucharse, organizarse, y brindarse afecto entre el paciente y los familiares, incluyendo a todo el círculo de amigos. Por la poca valoración que se le da a este rol, es necesario que el “cuidador” encuentre la propia gratificación en cada uno de los sacrificios y actividades que realice hacia el paciente.

Esto también tiene la finalidad de manejar la sobrecarga y evitar reacciones de enfado e irritabilidad. Por ejemplo, el cuidador puede tomarse un tiempo para sí diariamente, no tiene hacer actividades extraordinarias, por ejemplo tomar un baño tranquilamente o ver su programa de televisión favorito.

Asimismo, es necesario fomentar las redes de apoyo social y familiar para evitar la sensación de soledad. Si es posible realizar reuniones en las que se limiten las tareas del cuidado y asignar una función para cada quien. Por ejemplo, algún familiar o amigo puede encargarse de acompañarlo a las visitas médicas, mientras que otro realiza algún aporte de índole económica.

Tareas que el cuidador debe resolver:

– Definir compromisos.
– Utilizar los apoyos.
– Manejar el sacrificio y el duelo.
– Sopesar la esperanza y aceptación.
– Buscar un significado al acto de cuidar.
– Descubrir herramientas.

Acerca de Liana Pérez, psicóloga

Licenciada en Psicología de la Universidad Católica Andrés Bello. Magister Scientiarum en Psicooncología, mención de Excelencia en la Universidad Complutense de Madrid. Experiencia en atención a pacientes oncológicos hospitalizados así como a sus familiares, en centros de salud públicos y privados en España y Venezuela, con el enfoque cognitivo-conductual y del modelo de counselling. Docente en el 1er. Diplomado Avanzado en Psico-oncología en la Universidad Metropolitana. Miembro fundador de la Sociedad Venezolana de Psicooncología.

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