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El libro electrónico: clave en la educación médica

Al comprobar la calidad de las fotografías en colores y la posibilidad de ampliar cada detalle a voluntad, terminaron de convencerme que las tabletas van a tener una influencia decisiva en la educación médica/Por Francisco Kerdel-Vegas

El debate acerca del porvenir de las publicaciones impresas vs las electrónicas es un mero ejercicio de futurología y por lo tanto imposible de predecir con absoluta certeza.

Soy de los que creen que el libro impreso va a seguir teniendo su papel tradicional en la sociedad, como vehículo esencial de la cultura y la educación, y que -olvidado su monopolio del pasado- mantendrá un segmento minoritario de adeptos, pero que el futuro y el acceso masivo y económico a la lectura será francamente dominado por el libro electrónico.

Cuando apareció el “Reader” de Sony, hace ya varios años, con su pantalla sin reflejo y su tinta electrónica, fui de los primeros en adquirirlo y utilizarlo, pues me permitía llevar en mis viajes una pequeña biblioteca ambulante, adquirí los libros desde el computador y a un precio significativamente menor.

El “Kindle” de Amazon fue un paso más allá, permitiendo “bajar” los libros en tiempo récord (alrededor de un minuto) sin tener que utilizar la computadora. Pero el advenimiento del IPad de Apple, y en general de la computadoras “tabletas”, por su tamaño, peso, acceso al correo electrónico, a podcasts, videos y películas y a fotografías y gráficos a todo color y con la más alta calidad, además de su precio muy por debajo de una computadora “laptop”, completa un ciclo, y va a tener una influencia determinante en los hábitos de lectura y en la educación en general del gran público.

La ventaja inicial del IPad sobre sus varios competidores, además de ser pionero en el sector, era fundamentalmente la inmediata utilización de más de cien mil aplicaciones existentes para el iPhone (miles y muy útiles y bien pensadas en el sector médico), muchas de ellas gratuitas y otras a precios verdaderamente accesibles, en un formato mucho más amplio y fácil de manejar táctilmente.

Es lógico predecir que a muy corto plazo, al comenzar a estudiar medicina a cada alumno le entregarán un IPad u otro instrumento similar”

El “IPad 2” con su doble cámara fotográfica, y su menor peso introduce indudables mejoras tecnológicas. Al comprobar la calidad de las fotografías en colores, y la posibilidad de ampliar cada detalle a voluntad, simplemente expandiendo táctilmente la distancia entre índice y pulgar, terminaron de convencerme que las computadoras tabletas iban a tener una influencia decisiva en la educación médica, y al ojear las aplicaciones en dermatología (mi propia especialidad) no vacilé en recomendarla a los colegas dermatólogos en una reunión en Caracas hace casi un año.

No ceso de maravillarme que en mi IPad, donde tengo incorporados más de 200 libros, 142 piezas de música, 19 vídeos, 1801 fotos y 187 aplicaciones (entre ellas muchas de arte y visitas a museos), de una capacidad de casi 60 gigabytes, dispongo todavía de casi la mitad libre para más adquisiciones.

Es lógico predecir que a muy corto plazo, al comenzar a estudiar medicina a cada alumno le entregarán un IPad (u otro instrumento similar) con todos los libros de texto de lectura obligatoria durante los seis años de estudio de la carrera, y simultáneamente allí podrá mantener sus apuntes de clase y notas clínicas sobre sus pacientes, que podrá llevar a todas partes y leer y consultar cada vez que disponga de tiempo.

¿Es posible imaginar un adelanto más significativo y con un potencial más positivo?

Acerca de Francisco Kerdel Vegas, dermatólogo

Médico dermatólogo. Embajador y académico recibió Premio Martín Vegas de la Sociedad Venezolana de Dermatología. Individuo de Número de la Academia de Ciencias Físicas y Matemáticas de Venezuela (Sillón XIII, 1971). Doctor en Ciencias Médicas de la UCV. Vicerrector Académico (fundador) de la Universidad Simón Bolívar. Fue elegido directamente Individuo de Número de la Academia Nacional de Medicina Sillón XXIV en 1967, incorporado por su trabajo "Autorradiografía en Dermatología".

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