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Intestino: ¿órgano habituado a protestar?

Dolor, ruidos, constipación y diarrea son las manifestaciones más comunes del intestino. ¿Qué papel juegan la comida y otros factores?

Si existiera un diccionario de sinónimos médicos populares, el dolor abdominal contaría con varias entradas tales como ataque de hígado, descompostura o cólico.

Los moderados dicen simplemente que se sienten mal de “acá” generalmente poniendo su mano abierta sobre el ombligo, y los más preocupados hablan de una revolución poniendo cara de tragedia.

Curiosamente, pocas personas relacionan sus síntomas con el intestino. El órgano más largo del cuerpo y el único capaz de hacer ruidos suele ser ignorado cuando grita, seguramente porque no queda bien hablar de la materia fecal, palabra que también tiene muchos sinónimos vulgares.

La cuestión es que el intestino grueso, encargado de recuperar el agua de los alimentos y expulsar lo que sobra, es un órgano quejoso. Y como siempre asociamos los síntomas abdominales con la comida, buscamos ayuda para saber qué nos pasa, como solucionarlo y cómo prevenirlo a través de la alimentación.

La buena noticia es que hay algunas cosas que tienen relación con la comida y se pueden probar para tranquilizar nuestro intestino. La mala noticia es que no hay fórmulas universales ni demasiado eficientes. Pero vale la pena intentarlo.

El intestino grueso -llamado colon-  hace básicamente dos cosas: absorbe agua y se contrae para que su contenido avance. Puede compararse con un tubo de pasta dental: si apretamos despacio desde atrás hacia la salida extraemos la pasta. Cualquier otro movimiento hace desastres: la pasta no sale, sale demasiado, el tubo se rompe… y se arma lío en la familia.

Pensemos que en el intestino grueso pasa lo mismo. Si se contrae lenta y suavemente, en el momento oportuno y en la dirección correcta, entonces ya sabemos que hay final feliz. Pero si se contrae mucho, desordenadamente y en el momento inoportuno, la contracción duele, el contenido se agita produciendo espuma y no avanza o por ahí avanza de repente estando todavía liquido. Hay distensión, ruidos, gases y también se arma lío en la familia.

La hinchazón, el dolor, los ruidos y la constipación a veces alternada con la diarrea son los “gritos” del intestino. Es conocido como intestino irritable aunque prefiero llamarlo intestino sensible para no herir los sentimientos de nadie.

¿Qué papel juega la comida en todo esto? Es muy variable. Hay personas que dicen “como cualquier cosa y me duele”, hasta un vaso de agua provoca los síntomas.

Es claro que en esos casos es poco lo que puede esperarse de la comida. Pero hay muchas situaciones donde la experiencia permite identificar alimentos gatillo, ya sea por la naturaleza de la comida o por su forma de preparación.

El órgano más largo del cuerpo y el único capaz de hacer ruidos suele ser ignorado cuando grita”

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Título original: El intestino, ese órgano habituado a protestar

Reproducción parcial del artículo El intestino, ese órgano habituado a protestar publicado en el diario Clarín de Argentina. Para lectura completa pulse aquí

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