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El Entorno y su relación con cada quien – 2ª Parte

PERSONAJES DE EXCEPCIÓN

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Dr. Humberto Fernández Moran (1924-1999)

Fue un médico venezolano reconocido como un personaje excepcional, que dio a conocer su talento (incluido el ser políglota) en materias vinculadas a las ciencias físicas y biológicas.

Inventó el micrótomo con cuchilla de diamante, capaz de obtener cortes extrafinos de materiales duros, además de los de consistencia convencional, algo imposible antes. Asimismo, fue el primero en introducir la crio-ultramicrotomía en el campo de la microscopía electrónica.

Su prestigio y empeño en hacer progresar las ciencias en Venezuela, convenció al Jefe del Estado, Marcos Pérez Jiménez, para que creara y dotara de recursos un gran Centro de Investigación Científica a las afueras de Caracas. Así nació el Instituto Venezolano de Neurología e Investigaciones Cerebrales (IVNIC). Años después y por razones políticas se vio obligado a emigrar a Chicago desempeñándose como un destacado investigador en la prestigiosa Universidad de esa ciudad y vinculándose a diversos proyectos de la NASA.

Le conocí siendo director y no me viene a la memoria quién facilitó el enlace, pero lo cierto es que me mostró todas las dependencias, incluida la incipiente biblioteca científica que llegó a ser, años más tarde, la mejor dotada de toda Latinoamérica. Pude reencontrarme con él en varias oportunidades y siendo conocedor de la obra de mi padre, le tenía gran admiración.

La concepción de una comunidad de científicos con viviendas en el propio complejo, fomentó un intercambio de información y solidaridad imposible de lograr con la forma de trabajo habitual. De los integrantes del Instituto conocí a varios; son tantos que no los puedo reseñar individualmente, con la excepción de Luis Carbonell, quien fue mi maestro y llegó a ocupar la dirección del (IVIC) años más tarde. (La super especialización que caracterizaba el antiguo IVNIC  dio paso a una institución multidisciplinaria con secciones diversas. Pasó a conocerse como el IVIC).

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Dr. Enrique Tejera Guevara (1889-1980)

Nació en Valencia (Venezuela) e inició sus estudios en la misma ciudad. Se exilió por motivos políticos habiendo iniciado sus estudios de Medicina en la UCV. Se fue a estudiar en La Sorbona y tuvo el privilegio de trabajar con el famoso parasitólogo E. Brumpt y siguió cursos de Bacteriología en el Instituto Pasteur. Regresó a Venezuela invitado por Juan Vicente Gómez y se doctoró en Ciencias Médicas en su alma máter. Continuó ejerciendo en diversos lugares del país con especial interés en la parasitología.

Le nombraron Ministro de Sanidad y habiendo logrado cambios, renunció a los pocos meses por discrepancias con el Congreso. De ahí en adelante ocupa otros cargos Institucionales y Públicos, incluidos varias asignaciones diplomáticas.

Al regresar a Caracas, el Dr. Tejera se comenzó a dedicar con énfasis al estudio de la microbiología y tenía en su residencia un espléndido laboratorio en donde guardaba cultivos de numerosos hongos y bacterias. Siendo yo un joven médico, tuve el privilegio de visitarle y departir en varias ocasiones sobre sus experimentos gracias a que, su segunda esposa, Elsa Morazzani, era secretaria en la Biblioteca Nacional, en donde mi padre estuvo muy activo en temas vinculados con su afición a los libros.

El Dr Tejera era un hombre de mirada incisiva, con una barba bien cuidada y los rasgos propios de un sabio. Hablaba con gran dominio de variados temas, y para satisfacer su afición a la lectura, tenía una biblioteca muy bien dotada y con escalerillas para tener acceso a las obras de los estantes más altos.

Tres cosas me impresionaron especialmente durante mis visitas. En el jardín frontal de su casa se encontraban tres hongos a modo de escultura (ese era el nombre de su residencia en una urbanización en la periferia de Caracas), un gran microscopio binocular equipado con un equipo de microfotografía incorporado y, muy en especial, un pequeño cuarto en donde se encontraban cultivos de hongos y bacterias, algunos de un color rojo intenso que se destacaban notoriamente. No todo el mundo tenía acceso a ese lugar “reservado”. Era allí en donde crecían los microorganismos con mayor potencial para la generación de antibióticos. El resto se encontraban en el laboratorio general que ocupaba casi el resto de la planta. Se hizo conocida la cifra de 17.000 hongos o cepas de bacterias estudiadas. De esas, 32 demostraron potencial antibiótico o antimicrobiano. La muestra de tierra para aislar el Streptomyces venezuelae (una bacteria), procedía del mercado de Chacao, un pequeño municipio en el este de Caracas. De allí, más adelante, el Dr Bukholder aisló el cloranfenicol, y más tarde, Bertz logró obtenerlo en forma cristalina y lo bautizó como cloromicetina.

Quisiera antes de concluir esta reseña, agregar que Tejera era considerado un hombre extremadamente inteligente, con una muy amplia preparación científica y polifacético en sus habilidades para desempeñarse como hombre público. Un ser humano genuinamente excepcional, que engrandeció al país con sus servicios y logros.

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Isabel Allende (1942- )

Isabel Allende, destacada escritora chilena, iniciada en su afición a las letras por su padre, un culto diplomático chileno; se trasladó a Caracas después de la muerte de su tío el presidente Salvador Allende. Durante su permanencia en Venezuela residía en una urbanización ubicada una montaña al sur del valle de Caracas. Tuve la oportunidad de visitarle por intermediación del Dr.Victor Penchazadeh, un destacado genetista argentino que trabajó con nosotros en el Instituto de Patología de la UCV que dirigí por varios años.

Recuerdo el día que fuimos a visitarla. Nos recibió al lado de su marido de ese entonces, Miguel Frías. Me impresionó principalmente su dicción precisa, complementada por un lenguaje gestual atractivo. Sonreía con facilidad y hablamos de todo un poco. Al cabo de un tiempo, cuando empecé a leer sus escritos, me sentí arropado por el recuerdo de ese encuentro. Ahora, que ha pasado el tiempo y se ha hecho famosa, conserva su simpatía y sus  firmes convicciones liberales. No me sorprendió su dominio del inglés un día que la escuche por televisión en una entrevista. Haberse casado con un norteamericano y residir en California deben haber sido determinantes.

A estas alturas, Victor Penchazadeh continúa su exitosa carrera en Los EE.UU. y la inefable Isabel Allende, no para de escribir libros.

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Rómulo Betancourt (1908-1981)

Nacido en la población de Guatire al final de la primera década del siglo pasado, era hijo de un emigrante de las Islas Canarias. Estudió en Caracas y perteneció a la llamada “Generación del 28” junto a destacados hombres de la sociedad civil.

Es reconocido como uno de los más importantes políticos venezolanos del Siglo XX. Comenzó su participación pública como líder estudiantil y se convirtió en uno de los más destacados opositores a la dictadura de Juan Vicente Gómez, lo cual le costó el destierro.

Fundador del Partido Acción Democrática, fue electo presidente en 1959 y sus actuaciones posteriores le valieron ser considerado por algunos historiadores venezolanos como “el padre de la democracia venezolana.

Era un hombre culto, asiduo lector y de atinado criterio ante el reto de la problemática venezolana.Tuve oportunidad de visitarle un par de veces en su residencia privada acompañando a mi padre. Fue un privilegio poder ofrecerle mi respuesta cuando me preguntó con legítimo interés, en dónde había estudiado y como me iba en mis primeras actuaciones como profesor universitario. Tenía muchas expectativas sobre el papel de la educación como pilar fundamental del desarrollo del país.

 Me impresionó su biblioteca y de entrada, el tono de su voz. Hombre despierto y mirada escudriñadora, se percibía enterado del acontecer nacional con extraordinario detalle. Relató situaciones varias en su condición de exiliado político, de sus luchas con la izquierda extrema en Venezuela y de sus vivencias como mandatario. Era difícil encontrar algún personaje de valía en la historia de país que él no conociese en profundidad.

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Moisés Naim (1952- )

Conocí a Moisés Naím en el estudio de mi padre en la Castellana, una tarde en que había concertado una cita para ciertas consultas. Me impresionó su forma de hablar en un lenguaje cultivado y preciso. Es posible que fuese propio de un hombre dedicado a escribir con regularidad en la prensa y además entrevistador muy apreciado en el mundillo de la televisión.

Se tocaron temas diversos sobre la situación del país y del mundo. He de decir que sus afirmaciones me cautivaron, ya que al margen de que fuesen rigurosamente ciertas, cautivaban y por tanto resultaban gratas. Ha sido premiado en varios países por su empeño en divulgar el acontecer sustancial de lo que ocurre en el mundo.

Acabo de leer una obra intitulada “Repensar el Mundo” (editorial Debate), con un prólogo acertado de Fernando Henrique Cardoso, Expresidente de Brasil. La comenta en los siguientes términos: “Para ver el mundo como un caleidoscopio, a pesar de la velocidad en la que cambian las imágenes, y comprender los problemas globales de hoy, nada mejor que leer este libro”.

Hace un par de meses lo entrevistaron en CNN (en español) y quedé encantado. Se lo hice saber por intermedio de su agente de relaciones públicas, y me contestó con una misiva personal (correo electrónico), agradecido por mis elogios y recordando su relación con mi padre.

Terminar señalando que Moisés es el fiel exponente de lo que ha significado la diáspora de Venezuela. Él se trasladó a los Estados Unidos, en donde consiguió continuar su meteórica carrera de comentarista de lo que ocurre en el mundo. Una pérdida irreparable, como muchas otras que han tenido lugar en estos últimos lustros.

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Rafael Caldera (1916-2009)

A Rafael Caldera lo conocí en persona y hablamos muchas veces de temas diversos. Se me brindó la oportunidad en sus continuas visitas a casa, siendo mi padre Secretario permanente de la Comisión editora de las Obras de Andrés Bello. Él estuvo al frente de la Comisión varios años, y mantuvo con el correr de los años una muy estrecha amistad con la familia Grases – Galofré.

Comenzar señalando que para mí fue un privilegio y con el correr de los años, mantuvimos una relación muy cercana. Hablar de sus virtudes lo considero innecesario. Jurista, estudioso de Andrés Bello, hombre público, incluida la Presidencia del Congreso y dos veces la de la República. Líder de un partido político de gran arraigo (COPEI), extraordinario orador y cabeza de una familia que se sintieron muy cercanos a mis padres. Era además un hombre amante de los libros y de fácil pluma.

A mí me llamaba “el rabino”, porque le llamaba la atención mi fisonomía, incluida mi calvicie incipiente y mi barba. Siempre que lo necesité para alguna gestión especial, estuvo a mi lado. Recuerdo una ocasión esperar que saliera de una sesión del Congreso de la República y lo que le solicité lo tratamos de inmediato. Me invitó a abordar su vehículo oficial y me dejó en casa. En otras ocasiones, acudí a su influencia indiscutible, para resolver asuntos de relacionados con  los empleados de la Universidad en busca de vivienda social o para facilitar alguna gestión oficial entrabada. A mi favor, se pronunció para recomponer una situación delicada ocupando yo un cargo directivo en la Facultad de Medicina y llegar a ese extremo por un trato injusto de la fracción de su partido, que por fortuna logró oportuna recompostura.

Casi he relatado lo principal, limitado por el espacio restringido de esta reseña. Conocí también a su hijo Rafael Tomás, asiduo asistente a la biblioteca de mi padre para conversar en privado con frecuencia.

No puedo terminar sin mencionar algo que para mí forma parte de mi historia. Yo residía en España y, durante un viaje que hice a Venezuela, le visité en su casa de los Chorros para saludarle. Estaba muy mermado en su capacidad física, pero con la mente clara. Fue al final de la primera década del nuevo siglo. Le pregunté: – Presidente, ¿Qué pasó con Chávez? Era acaso necesario el sobreseimiento de la causa; quiere decir que no hubo delito alguno. Mire cómo está el país-  Me miró un rato en silencio y me dijo: -Por razones de Estado- Esta vez fui yo quien guardó silencio y le dije –Presidente, lo siento pero no me ha contestado.

Aquí termino; reiterando mi admiración y respeto por un hombre de capacidad ilimitada, que no ha debido tener el final político que tuvo, y que no ha debido aceptar el segundo mandato por sus limitaciones de salud.

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Luis Herrera Campins (1925-2007)

Herrera Campins, fue un abogado, periodista y destacado miembro del Partido Copei, quien fue electo Primer Mandatario de Venezuela en 1979. Es recordado como el “Presidente Cultural” por sus importantes aportes de la cultura del país. Amigo de mi padre, casado con una familiar de mi esposa Haydée Briceño y con dos hijos que asistían al mismo Colegio con dos de mis hijos. Por otra parte, un cuñado mío, Carlos Silva, fue designado Director del Museo de Bellas Artes durante su mandato. Como se ve, las oportunidades de encontrármelo para platicar un rato fueron numerosas y muy gratas.

Para cerrar con broche de oro, suya fue la decisión, siendo Presidente, de participar en nombre del Estado en un esfuerzo conjunto con la Fundación Universidad Metropolitana, para financiar la construcción y equipamiento de la Biblioteca que lleva el nombre de mi padre en el Campus de esa Universidad. De ese evento inaugural guardo un recuerdo imperecedero, al cual acudo cuando comparo la Venezuela de esa época, con lo que está ocurriendo al escribir estas líneas (un país al borde del colapso total).

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Luis Carbonell Parra (1924-2015)         

A Don Luis le conocí muy de cerca. Era un hombre corpulento, de espíritu jovial y de carcajada explosiva y era a la vez  un buen conversador. Recién había regresado de formarse durante unos años en el Armed Forces Institute of Pathology en Washington, considerada la meca de la patología mundial. De él aprendí la importancia de ejercer la Anatomía Patológica en estrecha colaboración de los clínicos y le acompañé a diversos Congresos Nacionales y fuera del país.

 Hubo un momento en que el Dr. Carbonell  decidió dedicar las tardes a hacer investigación en el IVIC, utilizando el recurso del microscopio electrónico en  temas de microbiología de parásitos y hongos que afectaban a la población local. Era capaz con su fortaleza de desempeñar ambas tareas con gran eficiencia. Sin embargo, su creciente interés por la ciencia a un nivel más básico, le fue alejando del ejercicio de la Anatomía Patológica convencional. En colaboración con varios científicos, pero en especial con  Marcel Roche y Miguel Layrisse, contribuyó destacadamente a la institucionalización del oficio científico en Venezuela. Por algo hay quienes le consideraron en los medios académicos como un “investigador y político de la ciencia”.

Con el tiempo llegó a ocupar cargos destacados de diverso rango en el IVIC, llegando a ser su Director. En el marco de su carrera política fue ministro de Ciencia y Tecnología y luego Ministro de Educación en el gabinete de Jaime Lusinchi. A partir de nuestro traslado para residenciarnos en  España en el año 1990, cada vez que viajábamos a Venezuela, le visitábamos en su casona de Los Chorros, para departir distendidamente sobre temas de actualidad en compañía de su esposa Julie.

Falleció a fines del 2015. En lo personal, falta nos hará haber perdido un amigo entrañable, y al país también, ya que dedicó todos sus esfuerzos en pro del desarrollo de diversas facetas de la actividad nacional. Que en paz descansen sus restos.

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Renny Ottolina (1928-1978)

Reinaldo José Ottolina Pinto, hijo de un emigrante italiano, nació en la ciudad de Valencia (Edo. Carabobo-Venezuela) y es recordado en sus diversas facetas de actuación pública como Renny Ottolina. Fue un destacado periodista y sin duda el mejor narrador y animador de programas de televisión y radio que tuvo el país, para algunos un personaje difícil de superar.

Se reconoce además como un pionero en diversos aspectos de la publicidad, la comunicación social y la producción televisiva en Venezuela y en el Exterior. Disfrutaba puntualmente de “años sabáticos” trabajando en el exterior, para no cansar a sus fanáticos. No conozco a ningún locutor con una dicción más perfecta, tanto del español como del inglés, al margen de que también usaba el italiano para cumplir sus compromisos en Italia.

Le conocí y pude platicar con él un buen rato en un Banquete Benéfico que tuvo lugar en el Centro Médico Docente la Trinidad. Yo en ese momento trabajaba allí dedicado al Laboratorio de Patología Quirúrgica y era miembro de la directiva. Por cuestiones del destino tuve la fortuna de que se sentara a mi lado. Conversamos durante un par de horas y no se tomó todo el tiempo para hablar de él; platicamos sobre problemas del país, sobre el futuro de la Institución anfitriona y curiosamente se interesó en los sitios en donde había completado mi formación como especialista, al margen de también interesarse por la Obra de mi padre; le conocía y le admiraba.

En un momento en que le sirvieron una copa de vino tinto, solicitó que no la llenaran y que trajeran jugo natural de naranja para mezclarlo. Yo sorprendido, pero a la vez cauto, le observé en silencio tomarse complacido la mezcla. Yo no dije nada…..fue él quien me dijo: “Pedro, no te apures. Vengo siguiendo esta costumbre desde hace años y daño no me hecho. Entiendo que pueda llamar la atención”. Desde entonces, aunque son pocas las bebidas alcohólicas que consumo, hago lo mismo. Cuando a veces me llaman la atención, recurro a “Renny hace lo mismo”.

Renny falleció en un accidente aéreo a bordo de una avioneta. Ya se había lanzado a una carrera para competir en política. A los mítines se desplazaba volando. En su último viaje, durante más de una hora la torre de Maiquetía perdió el control de la nave. Yo cuento con un testimonio de alguien  muy amigo y enterado por ser familiar del piloto. La interpretación oficial confirma que se trató de un error humano y no de un asesinato.

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John Fitzgerald Kennedy (1917-1963)

No he conocido líder mundial más carismático que J.F. Kennedy. El debate Kennedy-Nixon en el otoño de 1960 fue seguido por nada menos que 70 millones de telespectadores, 10 millones más que el de Obama – Rommey, ocurrido medio siglo después. Nosotros residíamos en Washington D.C. y aquel evento en vivo lo seguimos con fervor.

Kennedy y su esposa Jacqueline visitaron Caracas unos años después. Lamentablemente, por no llegar a tiempo a una entrevista en calidad de invitado, me perdí la oportunidad de estrecharle la mano. Lo vi a muy corta distancia entre la multitud expectante. En persona lucía más joven y hacía gala de una sonrisa genuinamente insuperable.

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En mi próxima publicación compartiré información de más personajes de excepción.

Acerca de Dr. Pedro J. Grases

Médico Patólogo con más de 50 años de experiencia. Formado en los EE.UU. (Michigan y Armed Forces Institute of Pathology), dedicado a la docencia, a escribir e investigar. Ha trabajado en diversas universidades de Europa (en Friburgo y en Oxford) y en los EE.UU. (U.de California del Sur). A partir de 1990 estuvo al frente del Servicio de Anatomía Patológica de USP Institut Universitari Dexeus en Barcelona. Retirado a partir de 2007, se dedica ahora a escribir, a dar conferencias en su condición de cronista de la Ciencia y a cultivar con más esmero su afición por la fotografía.
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