Home | Bitácora del día | Efectos deletéreos del consumo excesivo de sal

Efectos deletéreos del consumo excesivo de sal

La sal común o cloruro de sodio (NaCl) proporciona los alimentos uno de los sabores básicos, el salado, y para percibirlo tenemos en la lengua receptores específicos. La sal es la única roca mineral comestible por el hombre y es posiblemente el condimento más antiguo utilizado por los seres humano.

Además de su utilización en la cocina y en la mesa para realzar sabores, lo que hace de ella el condimento más popular, la sal ha ocupado un papel importante para la conservación de alimentos, sobre todo antes del advenimiento de las modernas tecnologías para este efecto basadas en  refrigeración y vacío (Wikipedia).

La sal es necesaria para la vida y el cuerpo tiene una apropiada homeostasis para mantener la concentración ideal de sal en los fluidos. Desde el punto de vista médico el problema radica en el consumo excesivo de sal, ya que el extremo opuesto solo se da en circunstancias excepcionales.

Está bien establecido científicamente que el alto consumo de sal en la dieta tiene efectos detrimentales y deletéreos a la salud al aumentar la presión arterial y en relación a sus consecuencias cardiovasculares.  Sabemos que la presión arterial alta es la principal causa de muerte y discapacidad en los adultos, en escala mundial, responsable por un 50% aproximadamente de las muertes por isquemia coronaria y 60% de los accidentes cerebro-vasculares.  Existe una relación directamente proporcional entre la elevación de la presión arterial y las enfermades cardiovasculares.

Por otra parte existe un buen cuerpo de evidencias de una gran variedad de estudios demostrando una consistente relación directa entre el consumo de sal y la presión arterial.

Las actuales recomendaciones de las autoridades de salud pública son las de reducir el consumo de sal desde 9 a 12 gramos por día (consumo promedio en los países occidentales), hasta 5 a 6 gramos por día (o lo que es lo mismo, a la mitad).

Se ha podido comprobar que una reducción de 3 g/d causa una caída en la presión arterial de 3,6 a 5,6 / 1,9 a 3,2 mm Hg (sistólica/diastólica) en los hipertensos y de 1,8 a 3,5 / 0,8 a 1,8 mm Hg en quienes tienen una presión arterial normal.

Se estima que las recomendaciones actuales de reducción del consumo de sal tendrían un enorme efecto positivo sobre la presión arterial y en las enfermedades cardiovasculares, pero que todavía no son las ideales, ya que una reducción al nivel de los 3 g/d tendría un efecto un efecto benéfico mucho mayor y debería ser el objetivo a perseguir a largo plazo para la población de todo el mundo.

El problema fundamental radica en que los niveles mínimos mencionados son sobrepasados por los alimentos procesados que consumimos (especialmente el pan, gaseosas, patés, papas fritas, chips, embutidos), sin necesidad de utilizar el salero en la mesa, por ello poco adelantaremos sin la colaboración efectiva de la industria alimentaria, y políticas públicas específicas dirigidas a este asunto.

Se estima que el consumo de sal entre los pueblos occidentales, aproximadamente un 10% proviene en forma natural de los alimentos consumidos, un 15% adicional se añade en la cocina y el 75% es responsabilididad de la industria alimentaria en el procesamiento de alimentos.

El problema como se lo plantean el profesor Francesco P. Cappuccio y colaboradores (British Medical Journal, 11/08/2011) no es sí el consumo exagerado de sal común tiene efectos negativos para la salud relacionados con la presión arterial y enfermedades cardiovasculares, ya que dan por sentado que eso está definitivamente probado y aceptado, sino se refiere más bien al problema de cómo reducir el consumo de sal y así contribuir a la próxima reunión de alto nivel de las Naciones Unidas sobre enfermedades no-comunicables el próximo mes de septiembre de 2011.

Es difícil comprender de que, existiendo una evidencia incontestable como la mencionada, las autoridades no tomen las medidas necesarias.

Acerca de Francisco Kerdel Vegas, dermatólogo

Médico dermatólogo. Embajador y académico recibió Premio Martín Vegas de la Sociedad Venezolana de Dermatología. Individuo de Número de la Academia de Ciencias Físicas y Matemáticas de Venezuela (Sillón XIII, 1971). Doctor en Ciencias Médicas de la UCV. Vicerrector Académico (fundador) de la Universidad Simón Bolívar. Fue elegido directamente Individuo de Número de la Academia Nacional de Medicina Sillón XXIV en 1967, incorporado por su trabajo "Autorradiografía en Dermatología".

Deje su comentario

Venezuela Colombia USA