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Efecto placebo: ¿Sabe de qué hablo?

Esa maravillosa mejoría que se puede sentir con una medicación, un abrazo o una palabra amable…, y que se utiliza muchas veces para engañar a los pacientes…

efecto placebo620x340Placebo: Sustancia inerte (que no tiene ningún efecto biológico en nuestro organismo), o procedimiento simulado.

Hablamos de un efecto positivo para nuestro organismo, y que está influenciado por múltiples factores: personalidad del paciente, creencias, experiencias previas, relación con el médico que se lo administra y un largo etcétera.

Al administrar un placebo, éste actúa sobre todo el organismo, no sólo sobre el cerebro como se podría pensar de entrada”.

No hemos de olvidar que nuestras experiencias previas ante un hecho, van a condicionar nuestras respuestas, bien sean estas experiencias propias, o las que hemos  visto en los demás (el amigo del vecino que se curó con un determinado tratamiento, etc.).

Las expectativas que un paciente pone ante un tratamiento van a influir de manera muy importante en el resultado obtenido, y esto es debido al efecto placebo que acompaña a todo acto médico.

Hay múltiples estudios que han demostrado que ante el dolor, la mejoría obtenida con un placebo, puede desaparecer con la administración de Naloxona (antagonista opiáceo, que anula el efecto de los opiodes tipo morfina), lo que explica que ante el placebo nuestro organismo actúa aumentando el nivel de nuestros opioides internos, disminuyendo de esta manera la percepción del dolor que sentíamos.

¿Para qué y por qué utilizar un placebo?

Su único uso debería ser en estudios científicos controlados y aleatorizados para demostrar si un determinado fármaco demuestra mayor acción en las personas a las que se les ha administrado, respecto a las personas control (que son las que han recibido el placebo), para poder constatar así la eficacia o no del fármaco estudiado.

En el caso de que esta eficacia sea superior a la obtenida con placebo, el estudio seguirá adelante pasando a la fase siguiente. Este proceso es el que siguen todos los estudios científicos (aunque es mucho más complejo y no voy a entrar a explicarlo en detalle en este artículo).

De la misma manera que se hace con un fármaco, se puede hacer con una actividad (ejercicio…), o con un procedimiento (acupuntura…) y así se podrá demostrar si son o no efectivos para tratar determinados síntomas, para ello, lógicamente han de superar al placebo.

La Industria farmacéutica ha demostrado y utilizado qué:

– Un placebo tiene más eficacia si se administra en forma de inyectable que en pastilla.

– Si la pastilla es más grande se obtiene mayor beneficio.

– El efecto de la toma de dos pastillas es mayor que el conseguido sólo con una.

– Un placebo de mayor precio actúa más eficientemente que el mismo más barato (se ha observado en estudios con diferentes fármacos con el mismo principio activo).

– Si la información, al suministrar el placebo, que el médico da al paciente es más amplia obtendrá más eficacia que si se limita a dárselo.

Por ética médica la administración de un placebo queda limitada al campo de la investigación, ya que si queremos usarlo con un paciente debemos explicarle a través de un consentimiento informado, qué es lo que estamos dándole y cuáles son los efectos que esperamos obtener, lógicamente no tendríamos muchos “seguidores” de un tratamiento basado en un placebo.

Este último punto no lo tienen en cuenta las pseudociencias, mal llamadas medicinas alternativas (porque no son medicina), que utilizan el placebo sin ningún problema ético y sin dar ninguna explicación al paciente, un ejemplo clarísimo es la homeopatía que basa toda su eficacia en el uso del agua con azúcar.

Quería hablar del efecto placebo con el fin de que las personas que no lo conocieran entiendan el porqué de la mejoría obtenida con los productos milagro, o con las pseudociencias, que basan toda su efectividad en la que se consigue gracias a él.

Espero haberlo conseguido…

Acerca de María Herraiz, médico nutricionista

Licenciada en Medicina y Cirugía, Universidad de Barcelona (España). Experta en Valoración del Daño Corporal, Universidad de Santiago Compostela. Postgrado en Dietética y Nutrición, Universidad Gimbernat (Cantabria). Médico en consultorio privado de dietética y Nutrición

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