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¿Cómo modificar la conducta alimenticia de los niños?

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La obesidad se puede prevenir principalmente con unos hábitos saludables. Si establecemos unas conductas sanas desde que son niños, es probable que en la edad adulta las mantengan y no padezcan obesidad, sobrepeso u otras enfermedades crónicas.

Pero, ¿cómo pueden los padres conseguir que los niños adquieran buenos hábitos en alimentación? Es importante tener en cuenta 2 aspectos durante la educación: el mantenimiento de las normas y la observación.

Las normas: Es fundamental establecer unos criterios claros, sencillos y mantenerlos a lo largo del tiempo. Si queremos que estas normas sean eficaces y se cumplan serán necesarias grandes dosis de refuerzo cuando los niños las cumplan, y rigidez (evitando discusiones y peleas) cuando no las cumplan.

Los niños necesitan saber con claridad cuánto, cuándo y qué hay que comer. Al principio, puede suponer un mayor esfuerzo para los padres, pero con el tiempo irán adquiriendo hábitos saludables y no será preciso un control tan riguroso. En ocasiones puede haber excepciones, por ejemplo el día de su cumpleaños, una fiesta especial como Navidad… Pero estas deben ser mínimas y controladas.

La observación: Los hijos aprenden e imitan los comportamientos que ven en casa. De hecho, los padres se convierten en los principales modelos a seguir para los más pequeños. Lo más frecuente es que si los padres llevan una alimentación saludable, los hijos también coman sano; si realizan ejercicio con regularidad y llevan una vida activa, los hijos también lo harán.

Los comportamientos aprendidos en la infancia se mantienen a lo largo de la vida adulta.

Consejos sobre los alimentos 

Si tu hijo tiene un peso adecuado para su edad y estatura, es recomendable que coma de todo en las proporciones adecuadas. Ningún alimento es malo si se toma la cantidad recomendada para cubrir las necesidades nutricionales diarias. Lo que es perjudicial para la salud es comer en exceso o menos de lo necesario de un alimento, ya que podría dar lugar a obesidad o a enfermedades carenciales.

Las enfermedades carenciales son muy poco frecuentes en nuestro medio, sin embargo como ya se ha comentado, la obesidad es una enfermedad cada vez más habitual, por eso te ofrecemos una serie de consejos que te pueden ayudar a controlar la alimentación de tus hijos y prevenir la obesidad:

  • Desayunando se controla el apetito:

Si tu hijo no desayuna, es más probable que tenga hambre durante la mañana y picotee otros alimentos con alto contenido en grasas y calorías que favorecen el aumento de peso. Además con el desayuno aumenta el rendimiento físico, la concentración y memoria.

  • Evita que coma bollos, chucherías a media mañana o durante la merienda:

Son alimentos compuestos de azúcar y grasas saturadas, además de innumerables aditivos, aromas, colorantes, saborizantes; por lo tanto, no pueden completar ni sustituir una comida. Ofrécele siempre fruta para que se lleve al colegio. Intenta darle la fruta que le guste y que no requiera de utensilios para su consumo (mandarina, naranja,cambur, entre otros).

  • Considera los alimentos que toma en el colegio:

Si tu hijo come en el colegio, solicita el menú escolar y tenlo en cuenta a la hora de completar su alimentación (cenas, desayunos y meriendas) Para ello puedes ayudarte con el trompo de la alimentación.

  • Evita las comidas precocinadas o comidas rápidas:

A menudo debido al ritmo de vida, contamos con poco tiempo para dedicar a la preparación de las comidas y recurrimos a alimentos preparados. Hay que tener en cuenta que estos alimentos suelen ser muy energéticos y contener grandes cantidades de proteínas, grasas y colesterol, aumentando el riesgo de enfermedades cardiovasculares y de obesidad.

Si dispones de poco tiempo a diario para preparar las comidas, te sugerimos algunas ideas alternativas:

  1. Quizás puedas organizarte para dedicarle unas horas durante un día de la semana a la preparación de las comidas que requieran un mayor tiempo. Normalmente la comida preparada suele aguantar en perfectas condiciones 3 o 4 días. Si preparas suficiente cantidad puede servirte para dos comidas. Además, tienes la posibilidad de congelar muchos platos que hayas preparado y descongelarlos cuando los necesites. Es una buena opción para ahorrarte tiempo y disponer de alimentos preparados.
  2. También puedes recurrir a alimentos que requieran poco tiempo pero que sean más saludables, como: ensaladas, carnes o pollo a la plancha…
  3. Puedes cocinar alimentos que te permitan realizar algunas actividades al mismo tiempo: verduras al vapor, pollo asado, etc.
  • Aumenta el consumo de frutas y verduras:

Se recomienda que tomen 5 raciones de fruta y verdura al día. Al tomar estos alimentos se reduce la ingesta de otros menos saludables. Las frutas contienen glucosa, vitaminas y fibra y suelen tener un bajo contenido calórico.  Trata de escoger las de estación.

  • 5 comidas al día:

Es recomendable que tanto los niños como los adultos establezcan 5 comidas al día, ni menos ni más. De esta manera, se distribuye la cantidad energética a lo largo del día, evitando que pasen muchas horas sin comer y que se coma a deshoras con picoteos. Además así las digestiones serán más ligeras. Cuando pasamos muchas horas sin comer, la sensación de hambre es mayor y tendemos a ingerir alimentos más calóricos, menos saludables y que nos llenen más rápidamente.

  • Premiar o castigar durante la comida:

Debemos evitar tanto premiar como castigar mediante alimentos. Si lo hacemos, ciertos alimentos serán considerados como elementos de premio (normalmente los más apetecibles y calóricos)  y por lo tanto, se consumirán más o se tomarán cuando se considere premiar una actitud o conducta. Y otros alimentos se considerarán un castigo (normalmente aquellos alimentos que menos gustan a los niños, vegetales y frutas) y se consumirán menos o cuando se consuman se comerán a disgusto asociado a malestar o negativismo.

Para reforzar o premiar una buena conducta durante las comidas basta con una muestra sencilla de afecto, alegría o entusiasmo. La muestra de admiración de los padres hacia los hijos suele ser el premio más eficaz para la educación. En los momentos que aparezcan conductas claramente inapropiadas, como que tire la comida al suelo, es necesario actuar para corregirla. Una respuesta inmediata a la conducta inadecuada y breve puede ser muy útil, como un ¡No!, y retirarle algo agradable posteriormente (ej. no dejarle jugar esa tarde con su juguete preferido)

Es importante recordar que respondemos mejor a los estímulos positivos que a los negativos. Si queremos que la educación sea eficaz deberán destacar los premios sobre los castigos.

Fuente: 

Lcda. Alexia Rollin. Nutricionista

Libro: ¡Quiero chuches!. Isaac Amigo y José Manuel Erraste. Editorial Desclée.

Escuela para prevenir la obesidad infantil: obesidadinfantil

Acerca de Alexia Rollin

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