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¿Cómo escogemos a nuestros médicos?

En una familia de médicos como la mía, era relativamente fácil informarse de quién era quién en la profesión médica, pero recuerdo que uno de los criterios de escogencia más lógicos se fundamentaba en el trabajo cotidiano del profesional

La libertad de escogencia del médico con quien se quiere consultar un problema de salud no existe o está limitada en muchos países donde la medicina está totalmente socializada, pero todavía es un derecho, al menos para quienes pueden pagarlo, en la mayor parte del mundo.  Y  en los casos más difíciles permite, aún a esos médicos funcionarios de países socialistas, acudir a los colegas más capacitados para  determinados problemas complejos de diagnóstico o tratamiento.

En la práctica privada -de la cual obtiene su sustento una parte considerable de los médicos- la clientela se forma lentamente y si bien el prestigio del facultativo, y con ello la magnitud de su clientela, depende en buena parte de su formación y experiencia, su fama y éxito profesional es un fenómeno de progresiva difusión de boca-a-oído que se extiende desde sus pacientes, y en especial entre aquellos donde el acto médico ha sido exitoso, hacia el entorno social de los mismos.

La familia y los amigos te recomiendan el médico de su confianza, pero la referencia más preciada, por su autoridad y calificación, es la que proviene de otro médico, que supuestamente está mejor informado que el público lego de la competencia del colega que propone.

En una familia de médicos como la mía, era relativamente fácil informarse de quién era  quién en la profesión médica, pero recuerdo que uno de los criterios de escogencia más lógicos se fundamentaba en el trabajo cotidiano del profesional. En concreto, se daba preferencia al médico que fuese docente de la Facultad de Medicina y consultante de un hospital público, lo que garantizaba el filtro de la aceptación institucional y la constancia en el estudio permanente, por una parte, y la práctica diaria del acto médico (especialmente cuando se trataba de cirujanos), por la otra, debido, como es fácil colegir, a las exigencias impuestas por dichas responsabilidades laborales.

La recomendación de un colega por parte de otro, sin descartar las parcialidades derivadas a factores tales como familia, amistad, simpatía personal, grupo generacional, o ejercicio profesional en un mismo hospital o clínica, si quería ser realmente objetiva, se basaba en la posición académica y hospitalaria, en las asistencias regulares a reuniones científicas y especialmente en las publicaciones de trabajos de investigación en revistas médicas acreditadas del posible recomendado.

Con el advenimiento de Internet, las páginas Web y buscadores instantáneos como Google han surgido herramientas para ayudar al gran público a orientarse en la selección del médico adecuado, no solamente desde el punto de vista geográfico, sino en su especialidad, y es relativamente fácil enterarse de la hoja de vida de muchos médicos por esa vía.

En años recientes en los Estados Unidos han florecido programas que permiten averiguar lo que los pacientes piensan de sus médicos (tales como ZocDoc, Healthgrades, Vitals, Yelp), y este continuo monitoreo tal vez sea una buena influencia para estimularnos a  hacer más humana y amable la relación médico-paciente.

Actualmente, buscando ese elemento crucial que es la supuesta preferencia de un médico por otro, que se hace aún más pronunciada cuando el paciente es médico y busca  para sí mismo el médico o cirujano más apto y competente para someterse a su buen juicio, ha aparecido un programa digitalizado, creado por Fred Trotter en los Estados Unidos, que haciendo uso de las millonarias referencias del programa de asistencia médica Medicare, puede construir un mapa denominado “DocGraph” y difundirlo gratuitamente..  Otro programa “DOConnect” da un servicio similar.

Estas herramientas reflejan 25 millones de referencias y permiten a los pacientes saber cuántos médicos se relacionan con un médico en particular, e identificar su sitio de trabajo.

Trotter escribió: “Nuestro objetivo es empoderar al paciente, hacer el sistema transparente y responsable, y difundir esa información al público para que pueda utilizarla y así revitalizar nuestro sistema de salud”. Sin duda, algo novedoso y promisorio, que ofrece poder identificar de manera inmediata, los médicos más capaces, fundamentándose en la alta estima de sus colegas. De resultar exitoso, es altamente probable que ese prototipo aparezca y se reproduzca en otras latitudes.

Acerca de Francisco Kerdel Vegas, dermatólogo

Médico dermatólogo. Embajador y académico recibió Premio Martín Vegas de la Sociedad Venezolana de Dermatología. Individuo de Número de la Academia de Ciencias Físicas y Matemáticas de Venezuela (Sillón XIII, 1971). Doctor en Ciencias Médicas de la UCV. Vicerrector Académico (fundador) de la Universidad Simón Bolívar. Fue elegido directamente Individuo de Número de la Academia Nacional de Medicina Sillón XXIV en 1967, incorporado por su trabajo "Autorradiografía en Dermatología".

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