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Avances en el trasplante de tejidos y órganos (3/3)

La autobiónica es un término nuevo derivado de las aplicaciones tradicionales de la biónica, que incluye órganos artificiales diseñados siguiendo principios de ingeniería cuya finalidad es reemplazar o aumentar la función de órganos mediante la integración de procedimientos eléctricos y /o mecánicos. Se denominan autobiónicas cuando se integran tejidos del propio paciente.






Las experiencias pioneras incluyen:

  • La cardiomioplastia dinámica mediante una bomba cardíaca artificial utilizando músculo esquelético; la válvula artificial con revestimiento celular y control de cierre-abertura, son terapias autobiónicas dinámicas.
  • El reemplazo de estructuras tubulares (vasos, tráquea, intestino o uretra) son terapias autobiónicas principalmente estáticas, y
  • El by-pass gástrico, para adecuar la liberación de hormonas intestinales o pancreáticas son terapias autobiónicas metabólicas.

En algunos casos están en consideración procedimientos autobiónicos que permitirán potenciar la función fisiológica más allá de la normalidad, representando una nueva era de versatilidad bio-inspirada.

Todo ello está enmarcado dentro de la llamada ingeniería tisular. Es cierto que la medicina regenerativa ha tenido ciertas restricciones en parte debido a un número limitado de biomateriales degradables autorizados para uso humano. Hay que tener presente que la interacción de células con la matriz extracelular es esencial para mantener el proceso de morfogénesis.  Actualmente ya se dispone de biomateriales inteligentes.

Si bien la preservación de órganos mediante una bomba para perfundir y preservar órganos fuera del cuerpo, ya fue planteada en un libro intitulado “The Culture of Organs” publicado por Alexis Carrel y Charles Lindberg en 1938, el reto para el futuro consiste en lograr la implantación de células autólogas (del propio paciente), y la creación de módulos de órganos sólidos (unidades funcionales) con la posibilidad de reconstruir el aporte vascular. La creación de órganos hechos a la medida mediante técnicas de bioingeniería, con una población celular propia del enfermo y con una red vascular interna, en teoría serviría para solventar la escasez de donantes y evitar la toxicidad inherente al tratamiento prolongado con inmunosupresores.

Todo esto puede tener visos de ciencia-ficción, pero también lo fueron en su día logros como la transfusión de sangre compatible, la anestesia, la cirugía a corazón abierto, las técnicas de reproducción asistida, el trasplante de órganos y el haberse propuesto descifrar el genoma humano.

Si el avance de la investigación en terapia génica, si se logran descifrar los mecanismos íntimos del envejecimiento y distinguir los diversos tipos de cáncer y sus implicaciones en materia de tratamiento, podremos estar cada vez mejor preparados para vivir más años, tal como ha venido ocurriendo. Ya que hablamos de utopías, quizás podría encontrarse la fórmula para que podamos vivir más felices.

Referencias Bibliográficas

  • Ashrafian H et al. Autobionics: a new paradigm in regenerative medicine and surgery. Regen Med 2010; 5: 279-288.
  • Orlando G et al. Regenerative medicine as applied to solid organ transplantation: current status and future challenges. Tanspl Int 2011; 24: 223-232.

Acerca de Dr. Pedro J. Grases

Médico Patólogo con más de 50 años de experiencia. Formado en los EE.UU. (Michigan y Armed Forces Institute of Pathology), dedicado a la docencia, a escribir e investigar. Ha trabajado en diversas universidades de Europa (en Friburgo y en Oxford) y en los EE.UU. (U.de California del Sur). A partir de 1990 estuvo al frente del Servicio de Anatomía Patológica de USP Institut Universitari Dexeus en Barcelona. Retirado a partir de 2007, se dedica ahora a escribir, a dar conferencias en su condición de cronista de la Ciencia y a cultivar con más esmero su afición por la fotografía.

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