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Atención primaria y disminución de la desigualdad social en salud

La brillante pediatra y salubrista doctora Barbara Starfield, fallecida de manera súbita hace poco, dejó como legado póstumo un editorial en el cual recordó que Virchow, el famoso patólogo alemán del Siglo XIX, propuso que la “medicina es una ciencia social y la política no es más que medicina en gran escala”.

Sin embargo, Virchow fue mucho más que patólogo, fue el fundador de la medicina social y un hábil político cuya base implica la promoción de políticas de salud pública que conlleven igualdad, sin tener que esperar que haya revoluciones o cambios sociales radicales.

La atención primaria está reviviendo de manera vigorosa bajo la más amplia sombrilla de atención primaria en salud, que va más lejos que atención clínica porque se centra en la persona y no en la enfermedad, en el entorno social y en la coordinación global de los servicios relacionados de manera integral con la salud.

En términos políticos, los médicos nos dejamos arrebatar la bandera social de la medicina por economistas neoliberales que colocaron en la vanguardia al mercado y al utilitarismo, por encima de los beneficios de la salud. Para que haya verdadera atención en salud debemos retornar a las políticas propuestas en Alma Ata y diseñar estrategias que preserven la salud, promuevan la prevención de la enfermedad pero que al mismo tiempo identifiquen y traten las enfermedades, sin el sesgo de las guías de manejo que tienen como objetivo una enfermedad cuando no hay enfermedades sino enfermos afectados por comorbilidades.

Para preservar la salud primero y ante todo hay que “curar” el ambiente, proveer un ambiente sano con agua potable, manejo adecuado de las excretas y desechos, vivienda sana, erradicación de insectos y parásitos, mejorar la nutrición, atender adecuadamente a madres e hijos, luchar contra la contaminación ambiental, combatir las adicciones (alcohol, cigarrillo, drogas adictivas) y la violencia intrafamiliar, propender por el ejercicio físico y por una dieta sana. Asimismo, propiciar la seguridad laboral y vial, evitando accidentes que privan de la vida o incapacitan, usualmente a los jóvenes.

Mejorado el entorno o el ambiente del individuo, hay estrategias de atención primaria que implican intervenciones preventivas como las vacunaciones, los controles preconcepción y prenatales y la buena atención del parto y del neonato.

La higiene y la salud oral en la niñez, en la adolescencia y en la adultez hasta llegar a la vejez, hacen parte de las intervenciones preventivas centradas en la persona y no en la enfermedad. Sin embargo, si, como sucede en la actualidad, las enfermedades agudas transmisibles (respiratorias, diarreicas, de transmisión sexual y tropical) y las crónicas no transmisibles (obesidad, hipertensión, diabetes, EPOC y otras) amenazan con desbordarnos, la atención primaria debe operar como medicina terapéutica.

El médico general y el equipo de atención primaria clínica debe al unísono trabajar en la segunda fase o la otra cara de la medicina social de atención primaria, utilizando al tiempo los recursos no farmacológicos (dieta, ejercicio, buen estilo de vida, abstinencia de alcohol y cigarrillo, entre otros) y las modalidades farmacológicas económicas y asequibles, como los medicamentos genéricos.

Parte de la atención primaria social y clínica son el cuidado de los problemas mentales y los problemas del adolescente como trastornos alimentarios, nutrición inadecuada y las ya mencionadas adicciones. También la educación sexual y reproductiva.

¿Es esa agenda una utopía? De ninguna manera, si reenfocamos completamente la medicina centrada en la enfermedad, en el cuidado terciario, en los medicamentos y procedimientos costosos y trasladamos esa medicina a un resurgir de la medicina social que visualizó Virchow hace 150 años.Pero, sobre todo, tenemos que hacer un enorme esfuerzo por liberar a la medicina de la coyunda que le han impuesto los economistas neoliberales que han visualizado la medicina como una parte de la globalización y de la economía capitalista de mercados.

Ese ha sido un error garrafal que hay que corregir. El mundo puede y quizá debe seguir el camino neoliberal excepto en cuanto a la salud. El nuevo o revivido derrotero de la salud debe ser la atención primaria en salud social y política, preventiva primero y clínica, al alcance y garantizada para todos, después.De esa manera, lograremos equidad social en salud, cerrando al menos parte de la enorme brecha social que nos aqueja.

Fuente

  • www.iladiba.com

Acerca de Dr. Jorge Maldonado

Especialista titulado en Medicina Interna, Hematología y Oncología. Presidente Fundador y Editor en Jefe de Publicaciones ILADIBA. Médico summa cum laude Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, Colombia. PhD. Universidad de Minnesota. Estudios de postgrado en la Universidad de Virginia (Patología) y en la Clínica Mayo (Medicina Interna, Hematología). Investigador y profesor titular de medicina de la Clínica Mayo (Mayo Graduate School of Medicine y Mayo Medical School). Profesor Visitante Universidad de París Sur y Visiting Lecturer – Universidad de Harvard. Además es miembro de numerosas sociedades científicas.

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