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Arsénico en el arroz que usted compra

Cuesta creerlo, pero es rigurosamente cierto.

El arroz que usted compra para cocinar contiene arsénico. Y hasta tal punto es peligroso que es una de las grandes preocupaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La contaminación por arsénico es de origen natural, es decir, llega a través del suelo y, dado que las plantaciones se hacen en suelos inundados, el arroz lo absorbe. Tienen mayor cantidad el arroz asiático y el integral.

Pero que sea un proceso natural no quiere decir que usted y su familia deban envenenarse poco a poco cada vez que coman arroz, dado que el arsénico es un conocido cancerígeno que además incrementa el riesgo cardiovascular y ataca el sistema inmunitario. Sobre todo cuando la solución es tan sencilla como antes de cocerlo. Dejarlo en remojo permite eliminar todos los contaminantes que contiene, entre ellos el arsénico (por supuesto después hay que tirar el agua que se ha usado).

El nuevo Dossier del Dr. Jean-Paul Curtay está lleno de tal cantidad de consejos relacionados con la forma de preparación de los alimentos que cuando lo lea descubrirá hasta qué punto ha podido estar cometiendo errores que afectan a su salud y que debe empezar a corregir cuanto antes. Porque arroja la luz necesaria sobre las consecuencias que tienen en la salud todas y cada una de las formas de preparar los alimentos que finalmente llegan a nuestro plato.

Y es que, como asegura el Dr. Curtay, autor de este imprescindible Dossier, “elegir bien los alimentos a diario es una cosa, y prepararlos bien, otra”.

Vea un par de ejemplos:

  • Dos minutos de cocción acaban con cerca del 80% de la vitamina B9 que hay en las verduras.
  • El simple hecho de triturar una patata para hacerla puré implica una pérdida del 39% de la vitamina C que contiene.

¡Le aseguro que leerá este Dossier con un bolígrafo en la mano para poder ir subrayando todo lo que va a aprender y los pequeños cambios que va a introducir en su cocina!

Porque en la mayoría de los casos sólo hay que saber hasta qué punto comer de una u otra forma los alimentos tiene implicaciones drásticas en nuestra salud, tomar conciencia de ello y adoptar ciertos cambios. Tome nota de estos datos, que sin duda llevan a la reflexión:

  • El consumo frecuente de acrilamida (presente por ejemplo en las patatas fritas de bolsa) está asociado a un mayor riesgo de padecer varios tipos de cáncer (como el de próstata, endometrio, ovarios, cáncer o riñón).
  • Un estudio realizado en la comida que se servía a los pacientes de un gran hospital inglés concluyó que, en cada 100 g de guisantes en el momento de sacarlos del congelador había 20,5 mg de vitamina C. Pero esa cantidad de vitamina pasaba a ser de 8,1 mg una vez cocinados, de 3,7 mg cuando estaban en el carrito para servir las comidas y finalmente de 1,1 mg cuando los guisantes eran consumidos por el paciente. ¡Y hoy día miles de personas comen en hospitales, colegios y comedores de empresa sin tomar medidas adicionales para compensar esa pérdida de vitaminas (como asegurarse de tomar las vitaminas necesarias por otras vías)!
  • Es imprescindible tener en cuenta las consecuencias de las diferentes formas de cocinar las carnes (en el caso de la vitamina B1, se pierde un 15% si se cocinan al horno, un 28% en el microondas y un 39% cocidas en agua).

Usted mismo va a comprobar que Los Dossiers de Salud, Nutrición y Bienestar del Dr. Curtay son una de las fuentes de información sobre nutrición más completa y actualizada que puede encontrar. Por ejemplo, en este Dossier descubrirá que:

  • El vapor minimiza la destrucción de las vitaminas e impide la producción de moléculas de Maillard (¡aunque debe poner especial cuidado en el recipiente que utilice!).
  • El baño maría minimiza las agresiones térmicas sobre los nutrientes.
  • En el caso del escalfado, especialmente para el pescado, hay un truco que debe conocer para evitar la pérdida de ácidos grasos.
  • El “problema” del microondas no es el que todos piensan, y de hecho una vez se sabe cómo usarlo correctamente puede hacerlo sin ningún riesgo (incluso es preferible a otras formas de cocinar).
  • Freír no es tan malo como se dice… dependiendo del aceite que se utilice, la temperatura a la que se haga y los utensilios de cocina que se usen.

¡Y mucho más!

Y es que este Dossier también le abrirá los ojos para hacerle ver más allá, siempre con indicaciones precisas y consejos que marcarán la diferencia tanto en función de sus gustos como de sus necesidades. Por ejemplo, descubrirá:

  • Por qué los batidos son mucho más interesantes que los zumos.
  • La importancia del remojo (que permite librar a las leguminosas de los compuestos tóxicos e incluso enriquecerlas en minerales). Conocerá el tiempo de remojo que necesita cada tipo de alimento, desde las almendras hasta la col, pasando por las espinacas, las lentejas o los puerros.
  • El marinado (interesante para mejorar la digestión).
  • El germinado (reduce la presencia de antinutrientes y aumenta el contenido en proteínas y vitaminas, aunque hay cuatro aspectos clave que debe tener en cuenta para que resulte un éxito y aprovecharlo al máximo).
  • El fermentado (para cultivar las bacterias buenas y nutrir su flora intestinal).

 Fuente: Saludnutricionbienestar

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