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¿Se puede aprender cuando dormimos?

Recientemente varios estudios han encontrado evidencias convincentes de que ciertas ondas cerebrales realizan operaciones que sirven para integrar aprendizajes durante la fase de sueño conocida como REM (Movimiento Rápido del Ojo, por sus siglas en inglés) | Por: Abraham Krivoy

Usualmente quienes duermen pasan a través de cinco etapas, las cuales progresan cíclicamente desde la primera fase, a lo que se conoce como REM  (Movimiento Rápido del Ojo, por sus siglas en inglés ), repitiéndose varias veces esta secuencia durante el dormir. Un ciclo de sueño completo toma un promedio de 90 a 110 minutos. Los primeros ciclos de sueño cada noche tienen sueños REM relativamente cortos y largos períodos de sueño profundo, pero más tarde en la noche, los períodos de REM se alargan y el tiempo de sueño profundo desciende.

La etapa 1 es el sueño liviano cuando se entra y sale del sueño y se puede despertar fácilmente. En ésta, los ojos se mueven lentamente y la actividad muscular se enlentece. Durante esta fase, muchas personas experimentan contracciones musculares repentinas precedidas de una sensación de estar cayendo.

En la etapa 2, el movimiento de ojos se detiene y las ondas cerebrales se vuelven más lentas con sólo un estallido ocasional de ondas cerebrales rápidas. Cuando una persona entra en la etapa 3, ondas cerebrales extremadamente lentas llamadas ondas delta se intercalan con ondas más pequeñas, más rápidas. En la etapa 4, el cerebro produce ondas delta casi exclusivamente. Las etapas 3 y 4 son referidas como sueño profundo, y es muy difícil despertar a alguien de ellas. En el sueño profundo, no hay movimiento ocular o actividad muscular. Es cuando algunos niños experimentan mojar la cama, caminar dormidos o terrores nocturnos.

En el período REM, la respiración se hace más rápida, irregular y superficial, los ojos se agitan rápidamente y los músculos de los miembros se paralizan temporalmente. Las ondas cerebrales durante esta etapa aumentan a niveles experimentados cuando una persona está despierta. También, el ritmo cardíaco aumenta, la presión arterial sube, los hombres experimentan erecciones y el cuerpo pierde algo de la habilidad para regular su temperatura. Es el tiempo en que ocurren la mayoría de los sueños, y, si es despertada durante el sueño REM, una persona puede recordar los sueños. La mayoría de las personas experimentan de tres a cinco intervalos de sueño REM cada noche.

Los niños pequeños pasan casi el 50% de su tiempo en sueño REM. Los adultos pasan cerca de la mitad del tiempo que duermen en la etapa 2, cerca del 20% en REM, y el otro 30% se divide entre las otras tres etapas. Los adultos más viejos pasan progresivamente menos tiempo en el sueño REM.

La producción de hormonas de crecimiento se hace durante la noche, en los períodos de sueño lento profundo. Los picos de secreciones de esta hormona son multiplicados por 10 en la fase IV. Se demostró por otra parte que se podía ayudar a los niños a crecer y superar la obesidad incitándolos a dormir mucho más tiempo.

Numerosos son los ejemplos hormonales que prueban que el cuerpo conduce a una actividad preparatoria al futuro despertar. Así pues, el ACTH, una hormona hipofisaria, se libera mayoritariamente en el organismo en medio de la noche. Induce a su vez la secreción de otra hormona, el cortisol, producida por las glándulas suprarrenales, que tiene como efecto aumentar los tipos sanguíneos de proteínas, lípidos, glúcidos y sales minerales.

El pico de cortisol en la sangre, hacia las 3 de la mañana, permite hacer frente a la reactivación de la actividad de nuestro organismo y a sus mayores demandas de energía alguna horas más tarde.

Ahora, sin embargo, un nuevo estudio otorga a esa fase “aburrida” del sueño un papel más llamativo que el que parecía tener, y sugiere que recargamos nuestra capacidad de aprendizaje durante esta fase del sueño tradicionalmente menospreciada, que puede durar hasta la mitad del tiempo que pasamos durmiendo.

Recientemente varios estudios han encontrado evidencias convincentes de que ciertas ondas cerebrales realizan operaciones que sirven para integrar aprendizajes. Esta actividad del electroencefalograma, agrupaciones de ondas cerebrales de tipo pulsos rápidos generados durante la fase de sueño NREM (No REM), y que se cuentan hasta un millar de veces por noche parece , entre otras cosas, transferir los recuerdos almacenados en el hipocampo cerebral con limitado espacio de almacenamiento al departamento ejecutivo de la corteza prefrontal.

De este modo, se libera espacio en el hipocampo para que éste pueda ser más funcional. Suelen actuar mayormente durante la Etapa 2 del sueño NREM, que precede a la fase más profunda del sueño NREM y a la fase durante la cual experimentamos sueños o pesadillas, la de Movimientos Oculares Rápidos o REM. Esa fase del sueño no tan profundo (No REM) abarca la mitad de nuestras horas de sueño y se da con mayor frecuencia durante la segunda mitad del período en el que dormimos.

Si su dormir es de seis horas o menos, la actividad eléctrica descrita no se cumple por lo que se producirán dificultades para nuevos aprendizajes.

Fuente

  • Texto publicado en el boletín de la Academia Nacional de Medicina de Venezuela, mayo 2011

Referencias Bibliográficas

  • Gómez Bosque P, Ramírez Vllafáñez A. Libro Cerebro, Mente y Conducta Humana (1998) Salamanca. Amarú Ediciones.

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Acerca de Dr. Abraham Krivoy

Neurocirujano. Fundador y Ex Presidente de la Federación Latinoamericana de Sociedades de Neurocirugía y de la Sociedad Venezolana de Neurocirugía. Miembro Honorario de la Sociedad Venezolana de Neuropsicología; Profesor Titular de Neurocirugía, Universidad Central de Venezuela. Miembro Fundador de la Sociedad Venezolana de Neurocirugía Pediátrica (2004), Individuo de Número de la Academia Nacional de Medicina y de la Sociedad Venezolana de Historia de la Medicina, entre otros reconocimientos.

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