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¿Es posible la salud gratuita de calidad?

Nuestra Constitución Nacional en su artículo 84 establece la salud como una obligación de Estado “…regido por principios de gratuidad, universalidad, integralidad, equidad, integración social y solidaridad”. Sin embargo, existen razones que dificultan cumplir tal mandato.

El primer obstáculo es insuficiencia de recursos asignados al sector. Utilizando cifras del 2009 de la Organización Mundial de la Salud, ajustadas por país según poder de paridad de compra, gasto anual en salud per cápita en países desarrollados como EEUU asciende a $7.410 dólares americanos. De igual manera se observa a Canadá con $4.196, Reino Unido $3.399 y España $3.150. En otros países más parecidos al nuestro tenemos a Chile con $1.172 y México con $862.

En nuestra Venezuela el gasto por persona es $737 calculado a tipo de cambio oficial. Nuestro presupuesto anual 2011 destina al sector salud apenas BsF 600 por persona, e incluyendo estimaciones de gobernaciones y alcaldías si acaso sube a BsF 766. De nuevo, utilice el tipo de cambio de su preferencia y obtenga sus propias conclusiones.

Si bien es cierto que este presupuesto pudiese aumentarse si redujéramos el gasto militar y ayudas a países aliados, para poder llevarlo a niveles óptimos deberíamos asignar al sector salud al menos 45 millardos de dólares anuales. Este monto es mayor que nuestras reservas internacionales, cercano al promedio de nuestros ingresos petroleros de los últimos 10 años, o un tercio de nuestro PIB. Es decir, aun si dedicáramos todos nuestros ingresos petroleros al sector salud, podría no ser suficiente. Es imperativo entonces apoyar e incentivar el sistema privado de salud para cerrar esta brecha.

Pero dinero no es el único problema. Suponiendo que el barril llegara a USD 1.000 y que se asignaran los recursos, éstos se fuesen al barril sin fondo. Y es que el segundo obstáculo es carencia de instituciones. Nuestro sistema de salud presenta problemas estructurales que nos impiden contar con un sistema eficiente y gratuito. Estos problemas incluyen falta de transparencia en cuentas públicas, leyes que no sancionan a empleados flojos ni premian a los que si trabajan, centralización, carencia de gerentes competentes en hospitales, falta de coordinación entre agencias gubernamentales, distorsiones macroeconómicas, pero sobre todo total impunidad y falta de sanción.

Y es que hasta que no contemos con sólidas instituciones, no contaremos con un óptimo sistema de salud. A estos problemas estructurales le dedicaré este espacio la próxima semana.  Por último debemos analizar consecuencias no intencionadas de sistemas de salud totalmente gratuitos. La salud es derecho universal y debemos luchar por un sistema en que todos tengan acceso. Pero lo gratis generalmente no se cuida, no se aprecia y se sobreutiliza. Evidencia en el sistema de salud americano Medicare confirma que si los medicamentos son gratuitos, se solicitan en exceso, comparando cuando el programa sólo financia el 90% del costo. Aquí es cuando la figura del deducible (aunque sea bajo) hace su parte. Asimismo, con hospitales totalmente gratuitos, pacientes tienden visitar directamente salas de emergencia aún en situaciones controlables en centros de salud primarios (¡el Pérez de León recibe incontables “emergencias” para solicitar reposos médicos!). En fin, si queremos avanzar debemos primero entender realidades y no decretar lo que no podemos cumplir.

Fuente

  • Texto publicado el 5 de mayo de 2011 en el diario El Universal

Acerca de Alejandro Vera

Economista de la Universidad Católica Andrés Bello. Máster en Finanzas del Instituto Superior de Estudios Administrativos (IESA). Máster en Políticas Públicas, Certificación en Políticas y Administración de Sistemas de Salud. Fue Supervisor Financiero en Procter & Gamble Latin America. Asociado de la firma McKinsey & Company. A partir del 2009 y hasta 2010 fue Gerente General del Hospital Pérez de León de Petare.

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