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¿Cómo educar a los hijos sobre sexualidad?

La buena educación sexual hacia los hijos, empieza con la construcción y mantenimiento de un ambiente familiar sano, en el que haya amor e interés y una expresión honesta y abierta de afecto entre ambos padres y entre éstos y sus hijos

Desde que nacemos somos seres sexuados. Esto significa que tenemos un sexo orgánico que nos identifica como varones o como hembras. Tenemos un sexo funcional, lo cual comprende la amplia gama de funciones que cumplen cada uno de los órganos del aparato reproductor. Tenemos impulsos y deseos sexuales, necesidades afectivas y respuestas fisiológicas, ante estímulos que brindan placer y satisfacción al ser humano.

¿Qué es la  sexualidad?

La sexualidad no es un aspecto aislado de la personalidad del ser humano; es parte integral de un ser biológico, psicológico y social. Por lo tanto es muy importante reconocer la influencia que tienen todos los aspectos que lo componen.

La sexualidad se expresa de muchas maneras:

-en las emociones,

-en los afectos y manifestaciones de cariño,

-en las actitudes, ante distintas situaciones, en la comunicación abierta,

-en la aceptación,

-en el apoyo y participación y

-en los mitos, valores y aprendizajes que como personas experimentamos a través de la vida o en la expresión corporal.

Información sexual Vs. educación sexual

Sin importar la edad, la nacionalidad, la condición social, el estado civil, la raza o la religión, desde incluso antes de nacer y durante toda la vida, los seres humanos tienen necesidades y deseos relacionados con la sexualidad. Cabe destacar que sexualidad no es igual a genitalidad y que no debe expresarse en forma oculta, como si se tratara de algo vergonzoso.

Los niños en el transcurso de su vida empiezan a recibir información sexual, lo cual dista mucho de ser Educación sexual. Esa información que reciben puede provenir de cualquier fuente no adecuada, puede transmitir conceptos erróneos, puede mentir o distorsionar y puede dar dobles mensajes.

Por el contrario, la educación sexual proviene de fuentes confiables, es veraz, directa honesta y asertiva; persigue el fomento de buenos hábitos y originar un ser sin complejos, falsas creencias ni tabúes.

¿Qué caracteriza a una buena educación sexual hacia los hijos?

La buena educación sexual hacia los hijos, empieza con la construcción y mantenimiento de un ambiente familiar sano, en el que haya amor e interés y una expresión honesta y abierta de afecto entre ambos padres y entre éstos y sus hijos. El niño que crece en un grupo familiar nutritivo, en el que se le brinda confianza, afecto y apoyo, va formando las mejores bases para una vida emocional equilibrada.

Esta buena educación sexual continúa cuando se establece una misma escala de valores en la crianza de los hijos, tanto hembras como varones, sin discriminaciones ni preferencias, evitando “etiquetar” a unos y otros según su sexo, por ejemplo con frases como:”las niñas son más tranquilas”, “ayudan en las tareas domésticas” o los varones “le dan continuidad al apellido” “no quedan embarazadas”, etc.

La buena educación sexual lleva relación también con el uso del lenguaje que se utiliza para mencionar a los órganos sexuales. Siempre se debe usar el nombre correcto, es decir, técnico, para denominar los genitales: vulva, vagina, pene, testículos, así como se haría con cualquier otra parte del cuerpo.

En relación con las preguntas -muy propias de los primeros años de vida-, lo recomendable es responderlas en forma sencilla, clara y precisa, sin extenderse demasiado, para no confundir al niño.

Estas respuestas deben estar adaptadas a la edad del niño y su madurez, a su capacidad de comprensión y a su interés. Nunca se debe mentir ni evadir el tema. Además, debemos evitar el envío de mensajes a través del lenguaje corporal como sonrojarse, tartamudear, mirar hacia otro lado u otros que puedan transmitirle al niño la idea de que el tema es embarazoso para sus padres y así reciba el mensaje subliminal de que “de eso no se habla” o “es malo hablar de eso”.

Actitudes como estas revelan “información sexual” que el niño capta perfectamente y pueden llevarlo a buscar la información en otras fuentes no apropiadas.

Otro aspecto que demarca diferencias en relación con la sexualidad es la compra de juguetes. Los padres compran los juguetes para sus hijos sin tener conciencia plena de lo que se está haciendo. De esta forma vemos diferencias de crianza en cuánto a que a los varones se les compra carros, pelotas, trenes y aviones y lo que es peor los llamados juguetes bélicos que les incitan a la violencia y a la guerra: pistolas, ametralladoras y espadas.

A las niñas, por su parte, se les compra casitas, muñecas, lavadoras y planchas; todos absolutamente relacionados con las labores domésticas.

Cuando se impone esta dinámica, se establece así un mensaje claro: los varones viajan, pasean y disfrutan y las hembras lavan, cuidan bebés y cocinan. Otro mensaje pudiera ser: “los hombres son de la calle” y “las mujeres son de la casa”.

Derechos sexuales de los niños

Los niños tienen derecho a conocer su cuerpo, a aprender cómo funciona, a defenderse de posibles abusadores sexuales, a aprender a identificarlos, a reconocer cuando una caricia es sana y cuando no lo es, a ser respetados y valorados en su esencia, a crecer con una sexualidad óptima y a vivir una infancia sin temores ni daños emocionales.

Recordemos que la mejor forma de educar es con el ejemplo. Los padres deben aprender a superar sus propios tabúes, mitos y creencias erradas en relación con la sexualidad: deben mostrarse abiertos y dispuestos a conversar el tema con seriedad, interés y responsabilidad, brindándole a sus hijos confianza, apoyo y solidaridad en este sentido.

La congruencia, simultaneidad y correspondencia entre la educación sexual enseñada en el hogar y la impartida en la escuela, debe ser total y debe ser reconocida como necesaria para que el niño reciba un único mensaje cónsono con su nivel y su derecho y no se sienta confundido ni desorientado para que incorpore este aprendizaje en forma coherente y natural, tan natural como lo ha sido siempre la sexualidad.

Acerca de Eddy Zurita, pediatra

Médico cirujano, egresada de la Universidad de Carabobo (1981), especialista en Puericultura y Pediatría, egresada de la Universidad Central de Venezuela (1986). Magíster en Ciencias, Mención Orientación en Sexología del Centro de Investigaciones Psiquiátricas, Psicológicas y Sexológicas de Venezuela (1997). En el año 1998 fue presidenta de la Fundación Oficina Nacional de Denuncia del Niño Maltratado. Seccional Miranda (FONDENIMA). Ejerce la docencia universitaria desde el año 1983. Actualmente es presidente de la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría Filial Miranda. Es productora y conductora de la sección Un minuto con el Pediatra dentro del programa de radio Entre Niños y Adultos por Radio Metropolitana de Los Teques. Escritora, facilitadora y conferencista de temas de salud, crecimiento y desarrollo personal.

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