El diálogo entre ciencia y religión
marzo 9, 2010
Por Dr. Abraham Krivoy (*)
Para muchos existe un aparente antagonismo entre ciencia y religión, y para otros son parte de una unidad superior. Evaluando la religiosidad de Isaac Newton, siendo hijo de padres puritanos, dedicó más tiempo al estudio de la Biblia que al de la ciencia.
Sobre Isaac Newton se atribuye la siguiente anécdota:
“Impresionado por su gran descubrimiento de la ley de gravitación, Newton decidió construir un pequeño aparato. En el centro colocó una esfera que representa el sol. A su alrededor dispuso siete esferas de madera que giraban en torno a la central; las siete representaban a los planetas del sistema solar. Para ello se sirvió de un dispositivo de muelles que se ponía en acción apretando un botón; de este modo hacía girar las siete esferas alrededor de la central. Un día entró un científico ateo a su habitación y vio el aparato sobre la mesa, presionó el botón y observó con estupefacción cómo las esferas de maderas giraban alredor de la esfera central. Admirado por el genial aparato fue al despacho donde se encontraba Newton y le preguntó ¿Quién hizo ese aparato? Newton respondió: “Se hizo por si solo”. No creyendo en su respuesta, el científico volvió a inquirir sobre el individuo que fabricó tan genial aparato. Newton le afirmó nuevamente que se había hecho por sí solo. El científico se exasperó ante la respuesta y elevando el tono de su voz: Un aparato así no puede hacerse por sí solo! ¡Quisiera saber quien lo construyó! Entonces Newton le dijo: “Si estás tan convencido de que este pequeño y simple dispositivo fue construido por alguien, hasta el punto de que un digno caballero como tú puede perder los modales, explícame cómo puedes creer que el inmenso Universo, con todos sus planetas, no tengan un creador?”
Evaluando la religiosidad de Newton, se describe que en sus obras 3.600.000 palabras que produjo, 1.000.000 se dedicaron a las ciencias, mientras que unas1.400.000 tuvieron que ver con teología. Lo que destaca lo profundamente religioso de su vida. Hijo de padres puritanos, dedicó más tiempo al estudio de la Biblia que al de la ciencia.
Se nota en algunas de sus obras científicas, además de sus afirmaciones propias de física, matemáticas y sus leyes newtonianas, en su libro de óptica expresa los resultados de sus investigaciones. ¿Acaso de los fenómenos no se deduce obligatoriamente que existe un ser incorpóreo, vivo e inteligente que se encuentra en todo lugar?
De forma explícita, Newton manifestó el objetivo principal de la investigación científica. Y coincide enteramente con lo expresado por Maimónides en Yesodé Hatorá.
“¿Cuál es el medio para amar y temer a Dios? Cuando el hombre medita sobre sus obras y sus creaciones grandiosas y maravillosas, toma conciencia de su sabiduría inconmensurable e infinita; entonces de inmediato, amará, alabará, glorificará y deseará fervientemente conocer a Dios…Y cuando medite sobre esas mismas cosas, llegará inmediatamente al temor percatándose de su pequeñez…Como dijo David: Cuando contemplo tus cielos, obra de tu mano, la luna y las estrellas que has compuesto: ¿qué es el hombre para que lo recuerdes?”
(*) Neurocirujano. Fundador y Ex Presidente de la Federación Latinoamericana de Sociedades de Neurocirugía. Miembro Honorario de la Sociedad Venezolana de Neuropsicología, Caracas (2001), Colegio de Médicos del Estado Miranda; Medalla de Oro del Hospital Universitario de Caracas, por méritos; Miembro Fundador de la Sociedad Venezolana de Neurocirugía Pediátrica (2004), entre otros reconocimientos





