Uso y abuso de técnicas diagnósticas y procedimientos terapéuticos
Febrero 2, 2010
Por Jaime Piquero-Martin (*)

Recientemente tuvimos la oportunidad de leer un documento publicado por el Comité de Ética del “Instituto de investigación de Enfermedades Raras” de España y difundido en la Gaceta Sanitaria, donde el grupo trata de expresar su preocupación sobre el uso de las nuevas tecnologías y la evolución de los procedimientos para diagnóstico-terapéuticos que pudieran hacer cambios de criterios en el manejo de algunas patologías, que no sólo pudieran tener implicaciones científicas, sino también éticas.
Los autores indican que “en conjunto, ambas circunstancias requieren un balance responsable, no siempre fácil de encontrar, especialmente durante los primeros años de implantación de una nueva tecnología o procedimiento”.
El artículo se refiere a los programas de cribado de la población para la intervención médica, en la que se utilizan los resultados de investigaciones previas que hayan demostrado la posibilidad de una mejoría en la historia natural de la enfermedad (disminución de la mortalidad, mejor calidad de vida o inserción social) o bien permita ofrecer medidas preventivas o asesoramiento genético adecuado para establecer la idoneidad de un programa de prevención.
La intención es hacer un paralelismo entre el enfoque presentado por el artículo de la gaceta sanitaria con la utilización de nuevos procedimientos diagnósticos o terapéuticos que tienden a generalizarse en el ejercicio médico, sin evaluar el estadio de enfermedad en que se encuentra su patología. Dos ejemplos para explicar lo planteado:
En el manejo del Melanoma Maligno desde hace unos años se está utilizando la técnica del ganglio centinela, para evaluar la posibilidad de que migren las células malignas del Melanoma hacia los ganglios linfáticos regionales. Nuestra percepción es que en algunos casos se está abusando en su uso, y se realiza en estos pacientes sin tomar en cuenta el nivel histológico en que se encuentra éste y los estudios existentes de medicina basada en evidencia sobre la poca posibilidad de metástasis de los melanomas de bajo espesor.
Así como la utilización, a veces indiscriminada, de los anticuerpos monoclonales (Biológicos) en patologías como Psoriasis donde algunos pacientes que tienen un PASI o un porcentaje de la superficie corporal, en el cual es deseable manejarlo con un tratamiento que ofrezca mejor costo-beneficio para el paciente (no sólo pensando en términos económicos, sino también en la salud de la persona).
Esa hipertrofia en el uso de tecnología diagnóstica y terapéutica que en algunos pacientes pudiéramos utilizar debe ser analizada, bajo el criterio riguroso de la medicina basada en evidencia y los eventuales beneficios que pudiéramos ofrecer al paciente, siempre bajo el precepto de “primun non nocere”, lo primero es no hacer daño.
(*) Dermatólogo



