Reflexiones y vivencias de un dermatólogo en tierras andinas
enero 3, 2010
Por Dr. Guillermo Planas-Girón
Revisando las diversas columnas que integran Bitácora Médica, me encuentro con una relacionada con las anécdotas y reflexiones de los colegas médicos, sobre acontecimientos que en un momento determinado, revistieron cierta importancia para nosotros por el lugar y las circunstancias tan peculiares que rodearon los hechos.
Me motivó a escribir éstas líneas, la amena lectura sobre las incursiones del Dr. Francisco Kerdel-Vegas y su equipo de colaboradores por las bellas tierras andinas, en la lejana década del cincuenta (específicamente en Boconó, estado Trujillo, denominado por el Libertador en 1813 “El jardín de Venezuela”), donde detectaron la presencia de un número importante de casos de Rinoescleroma en la población campesina, enfermedad que producía un proceso granulomatoso-ulcerado-desfigurante-centrofacial en los pacientes con sus importantes secuelas, que sirvió de base para estudios y publicaciones posteriores en textos nacionales e internacionales.
Las tierras andinas siempre han representado para mi un atractivo muy especial, por sus paisajes bucólicos, su agradable temperatura (p.ej, La Mesa de Esnujaque, Estado Trujillo, situada a una altura de 1.750 m.s.n.m, es considerada uno de los pueblos que goza de la temperatura más privilegiada sobre la tierra. Su acogedor clima promedia entre los 17ºC y 18ºC, durante todo el año. Muy cercana a la Mesa de Esnujaque, está el pueblo de Timotes (Mérida) a unos 2.000 m.s.n.m., cuya riqueza radica en la siembra y comercio de las hortalizas y en el desarrollo de sus motivaciones culturales.
Debido a mi vieja amistad con la familia Carrillo-Roura, oriundos de Timotes, el Ingº. Alfredo Carrillo, mi compañero del Colegio San Ignacio de Loyola desde que teníamos 7 años de edad, amistad la cual ha perdurado durante tantos años, me invitó a vacacionar en varias oportunidades en su hermosa casa de hacienda fundada en 1700, situada en el valle conocido históricamente como “Las Porqueras” y posteriormente denominado “Valle de Las Mercedes”, situado a 2.400 m.s.n,m.
La casa y la finca están ubicadas en un valle realmente hermoso, rodeados de legendarios pinos y eucaliptos y un verdor multicolor con diferentes tonalidades según el tipo de cultivo, la distancia y de acuerdo a la incidencia de los rayos solares. Se trata de un efecto de dispersión de la luz atmosférica que contribuye a deleitar la vista y sensibilidad del observador, fenómeno muy conocido por los amantes del arte pictórico.
Al quedar fascinados con tan bello paisaje, mi Sra. y yo, decidimos adquirir una Ht. de terreno, cercana a la finca de los Carrillos, donde construimos en el año 1994, nuestra hermosa casa estilo colonial venezolano rodeada de múltiples y bellas hortensias de diversos colores traidas del Junquito, árboles frutales como duraznos y deliciosos higos adquiridos en el Jarillo, Estado Miranda, la cual disfrutamos durante 9 largos años.
Pués bien, el primer paciente que tocó a mi puerta recién entrenada la casa a las 6:00 am de la mano del “compadre” Onides, vecino colindante con mis terrenos y un “cacique” en la zona, quien acompañaba a su querido compadre LC de unos 64 años de edad, con una lesión a nivel del 1º. dedo de pie izquierdo de 6 meses de evolución y que según lo relatado por ambos, se trataba de un “hongo” muy rebelde al tratamiento, visto y tratado por más de 18 colegas en el interior del país, habiéndosele indicado múltiples cremas para hongos, cremas antihistamínicas, y diferentes pociones caseras, etc., sin ninguna mejoría. Tuve que hacer un gran esfuerzo y cubrirme con sweaters y abrigos contra el frío (2.400 m.s.n.m, y 6º C en la terraza de la casa a las 6:00 AM), después de un viaje agotador el día anterior, de 700 Kms de distancia entre ambas casas, (Caracas- Timotes), por vía terrestre.
En fin, se trataba del clásico panadizo melanótico (PM) (melanoma maligno acral) descrito por Sir Jonathan Hutchinson, el polifacético autor inglés en 1886 con el signo evidente descrito por el mismo autor para lesiones melanocíticas (signo de Hutchinson). El PM, constituyó una denominación inspirada en el clásico panadizo inflamatorio pero con la excepción que lo acompaña el pigmento que rebasa el borde del lecho ungeal, traducción de la fase de crecimiento radial que pueden experimentar estos MM subungeales. Se tomaron dos biopsias, bajo anestesia troncular y se enviaron a Caracas a través de la alcaldía de Timotes, ya que el paciente laboraba en ese ente municipal.
Con el Dx. histopatológico de melanoma maligno acral en fase de crecimiento vertical, lo referí al Servicio de Oncología del Hospital Universitario de Mérida, donde le amputaron la falange proximal más resección de cadena ganglionar ipsilateral. Cinco años después lo ví caminando por las calles de Timotes, apoyado con su bastón y en el rostro reflejando en forma sincera y honesta, su eterno agradecimiento.
El segundo caso fue muy impactante para mí, coincidiendo con la venta de la casa en las tierras andinas por razones de distancia, y de inseguridad personal y jurídica. La sobrina política del siguiente paciente, quien se encargaba en nuestra ausencia del mantenimiento de la casa, me pide encarecidamente que antes de regresar a Caracas, me acercara a la casa de su tío Juan porque se encontraba gravemente enfermo.
El amigo Juan, quien fue durante muchos años capataz de los Carrillo en la hacienda mencionada anteriormente, me brindó desinteresado apoyo logístico en la etapa de construcción de nuestra casa. Era un individuo muy reservado, de pocas palabras, desconfiado como todo montañés nacido en las sierras andinas, con un comportamiento y una fisonomía al estilo del general J.V. Gómez, de fuerte contextura, trabajador insigne que inteligentemente y debido a su mente bien organizada y su carácter previsivo fue comprando las parcelas aledañas a su finca y se fue transformado en un individuo respetado y quizás envidiado por el éxito obtenido en la comercialización de las cosechas de sus frescas hortalizas.
Cuando lo ví, confieso que quedé impresionado, de cómo aquella mole de hombre, capaz de cargar enormes piedras sobre sus espaldas durante la construcción de su casa -(era imposible no recordarme del protagonista de la bella novela de Ildefonso Falcones: “La Catedral del Mar”, Arnal Estanyol quien después de adquirir el honor de pertenecer a la cofradía de los Bastaixos encargados de transportar gratuitamente enormes y pesadas piedras sobre sus espaldas, desde la cantera real de Montjuic, hasta el pie de la obra, para la construcción de lo que sería posteriormente, en el lapso de 54 años, la hermosa Catedral Mariana “Santa María de la Mar”, unos de los templos más bellos que existen construidos en la época medioeval en la Cataluña del siglo XIV (1320)-, presentaba un estado deplorable con pérdida de más de 20 Kgs. en 1 mes lo que me llevó a sospechar del Dx. de cáncer de páncreas y/o hepático.
Indagando a fondo en los exámenes realizados, me refiere que fue atendido en Trujillo por el Dr. Scorza, prestigioso parasitólogo y biólogo quien determinó mediante exámenes de laboratorio del material fecal y fijación de complemento, la presencia de huevos de Fasciola hepática. Se planteó un problema serio por la falta del medicamento específico ( triclabendazole ®), por lo que la alternativa, ante un cuadro tan severo como el presentado por el paciente (anemia severa, cólicos obstructivos por la densidad de parásitos en el colédoco y cístico, dolor abdominal, hipereosinofilia, hepatomegalia dolorosa con microabscesos y necrosis, cuadro tóxico general con pérdida acentuada de peso, algunos signos comprobados posteriormente por medio de endoscopia y la flouroscopia y no recuerdo si se le llegó a practicar biopsia hepática), era un medicamento elaborado en Japón (Bitin ®): Bithionol (2-2 thiobisdiclorofenol); en USA: Actamer ® muy efectivo pero tóxico, que le fue dispensado por el Dr. Oscar Noya, viejo amigo investigador de estas parasitosis y experto en malaria en Medicina Tropical (UCV).
Creo que a través de Internet, refresqué un poco la enfermedad, cuyas últimas informaciones las adquirí en la clases magistrales del Maestro Félix Pifano en Medicina Tropical y en las clases de parasitología dictadas por nuestro austero y ceremonioso pofesor en la materia, en la década del 60 y me enteré de varios casos tratados con ese medicamento, gentilmente cedido por Oscar, de una remesa que se trajo de Japón. Mi contacto telefónico con el Dr. Noya fue inmediato al llegar a Caracas; pienso que fue realmente providencial. Al día siguiente se iría a Mérida para pasar la Navidad con sus suegros y se llevó la dosis total del medicamento para el tratamiento del amigo Juan, quien afortunadamente se salvó en la raya, ya que había invasión pulmonar. Estos son casos cuya solución proporcionan a los médicos una satisfacción espiritual muy grande, y por ello se hacen inolvidables.
Quisiera dejar constancia en estas reflexiones, mi sincero agradecimiento al Dr. Oscar Noya, todo un caballero, con una gentileza y una bondad fuera de serie y con profundos conocimientos en todas estas afecciones que diezman a la población venezolana. Es un amigo de excepción, quien junto a su esposa Belkys, se han dedicados a la investigación biológica y parasitológica, siguiendo los huellas del Maestro Arnoldo José Gabaldón, con quien Venezuela tiene contraida una deuda de inmenso agradecimiento, por su brillante labor sanitaria.
Es bueno recordar que la cadena epidemiológica de esta enfermedad, puede involucrar ganado bovino, ovinos, caprinos y hasta equinos y por supuesto al hombre. Someramente, del estado de huevo…evoluciona a miracidio (larva ciliada)…luego pasa al huésped intermediario (caracol pulmonado de agua dulce)…redias y cercarias (1 miracidio produce entre 500 y 600 cercarias)…la siguiente etapa de metacercaria, es la forma infectante para el hombre. Una fasciola adulta puede poner una media de 3.500 huevos/diarios, de allí la importancia de conocer la enfermedad y pensar epidemiológicamente en ella. Y no olvidemos que los afectados, en su inmensa mayoría son consumidores de berros y lechugas provenientes de cursos de arroyos contaminados por las metacercarias del tremátode.





eseo felicitar al Dr. Guillermo Planas por el excelente artículo “Reflexiones y vivencias de un dermatólogo en tierras andinas”. Creo que en mi caso se excedió en reconocimiemtos inmerecidos y por otro lado quisiera destacar la labor de una gastroenterologa que está haciendo una gran labor sobre fascioliasis en el Edo. Mérida ques es la Dra. Sharon Kay Valero, quien manejó clinicamente este caso. Asimismo destacar la importancia creciente de esta parasitosis, muy en particular en el área andina, en la que hemos demostrado la presencia de al menos 4 especies de Lymnaea (L. cousini, L. columella, L. truncatula y L. cubensis)(Pointier et al 2009 Mem Inst. Oswaldo Cruz 104:790-796), vectores de esta parasitosis, que se encuentran hasta en el pico de El Aguila a 4.040 msnm (record mundial). Esta parasitosis está afectando seriamente al ganado bovino y ovino de esa región y que de forma creciente esta afectando a la gente. Entre otros casos, nuestro equipo ha participado en el diagnostico y tratamiento de un brote familiar en Timotes (Alarcón de Noya B. y col 2007. Bol. Mal.Salud Amb.Vol XLVII:47-54). Destacados investigadores de la ULA, los Dres. José Vicente Scorza, Elina Rojas y Carolina González han hecho aportes significativos en esta y otras parasitosis que también merece ser reconocido. Finalmente, felicito al grupo editor de esta importante página. Con atentos saludos, Oscar Noya
Agradecido Oscar por tu ilustrativo comentario sobre estos temas que escapan un poco a mi especialidad (Dermatología-Dermatopatología), pero que todo médico esta en la obligación de conocer los cuales tiene que ver con las afecciones parasitológicas, virales, y bacterianas, que tanto daño producen en nuestra población tanto citadina como rural, especialmente en el interior del país. Desde el punto de vista epidemiológico, hay que estar atentos a todas estas afecciones que se estaban parcialmente controladas con las políticas sanitarias eficazmente aplicadas en el pasado inmediato, por gente realmente preparada y competente en políticas de prevención y saneamiento ambiental y que por diversos factores de todos conocidos, ha habido una reactivación importante y preocupante en afecciones como la malaria, dengue, leishmaniasis, hansen , tuberculosis y otras dolencias infecto-contagiosas que inciden negativamente en la salud de toda la colectividad en general.
Igualmente me parecieron muy interesantes las referencias bibliográficas que me enviastes sobre la fascioliasis, especialmente en tierras andinas (Trujillo y Mérida) y la descripción de un brote familiar en Timotes, diagnosticado y tratado por miembros de tu equipo investigativo (Alarcón de Noya B. y col 2007. Bol. Mal.Salud Amb.Vol XLVII:47-54).
Deseo que prosigan los éxitos en estas investigaciones de campo que a la larga van a redundar en la buena salud de la población, esperando que el estado brinde la debida colaboración que exige la Constitución y las Leyes de la República, cual es su obligación de mejorar y proteger la salud de todos los Venezolanos.
Un abrazo,
Guillermo Planas Girón
Caracas-Venezuela.
Buenas tardes Dr.
He leido varios de sus articulos o comentarios, y quisiera ubicarlo donde atiende en Caracas, o que ud pueda recomendarme un dermatologo especialista en hailey-hayley en Caracas, ya que me esposo sufre de esto, sabemos que no tiene cura, pero resistente a tratamiento, Tiene dos anos que no se ve, pero esta en crisis y esta buscando un especialista, y por lo que he leido ud conoce muy bien la enfermedad.
disculpe, que le escriba por esta pagina, pero estoy tratando de ubicarlo.
Saludos y gracias
Saimir
Gracias por su intervención Sra. Blandin. Responderé a sus inquietudes a través de su mail privado´.
Atentamente,
Dr. Guillermo Planas Girón