Oportunidades perdidas

Agosto 3, 2009

Francisco Kerdel Vegas

Como médico prestado por dos lustros a la diplomacia, pude acumular algunas anécdotas que pienso puedan ser de interés para los lectores de nuestro blog
La moderna diplomacia se extiende y abarca, además del terreno político y cultural -y a veces hasta preferentemente-, el campo de la economía, y así lo entendí durante mi prolongada pasantía como jefe de la representación diplomática de Venezuela en el Reino Unido y en Francia.

Uno de los productos exclusivamente venezolano con evidente potencial de exportación era “la orimulsión”, que es “la marca registrada de un combustible a base de bitumen (petróleo extrapesado) desarrollado en Venezuela para usos industriales”. La orimulsión se obtiene mezclando el bitumen con agua (30%) y pequeñas cantidades de sulfactantes. Las reservas de bitumen en la llamada “faja del Orinoco” son muy importantes, ya que se estiman en más de 1,2 millones de barriles (aproximadamente 190 millones de metros cúbicos), lo que representa un 50% de las reservas estimadas del mundo entero. Uno de los usos ya probados del nuevo combustible era en plantas generadoras de electricidad y de hecho había una de ellas, así alimentada, en el oeste de Gran Bretaña.

Traté de familiarizarme con la nueva tecnología y quedé convencido de la significación del nuevo producto cuando fue seleccionado como una de las más importantes nuevas tecnologías por la Royal Society en un evento denominado “Science and Industry” en Londres.

Aprovechando un contacto social con el Dr. Spiro LATSIS (doctor en economía y profesor de la London School of Economics por muchos años), quien gerenciaba la enorme fortuna de su familia de origen griego desde Ginebra, le expliqué brevemente el potencial del nuevo combustible.

Poco tiempo después me llamaba por teléfono a Londres para coordinar conmigo una visita a las oficina de BITOR (filial de PDVSA) en aquella ciudad, para enterarse con detalles las características y ventajas económicas del nuevo combustible.

Vino a buscarme a las oficinas de la Embajada con su automóvil (un viejo Mercedes Benz) y juntos fuimos a la presentación de BITOR sobre la orimulsión. En el trayecto me explicó lo que se proponía. Su país de origen, Grecia, venía sufriendo desde hacía algún tiempo de un grave déficit de energía eléctrica, con las más severas consecuencias para la industria del país, que tenía que soportar los cortes diarios de electricidad. El Dr. LATSIS había concebido un plan, de acuerdo con uno de los gigantes europeos fabricantes de plantas eléctricas para proponerle al gobierno de su país, una nueva generadora de electricidad en un sitio estratégico en Grecia vecino al mar, donde quemaría orimulsión en vez de los combustibles habituales. Había incluso ideado un financiamiento muy atractivo para su gobierno. Por un tiempo prudencial su organización gerenciaría la planta, pero me explicó muy claramente que ese no era su negocio, y que tan pronto pudiesen se lo pasarían al gobierno griego, quedándose ellos únicamente con el negocio nuclear de su grupo … el transporte del combustible por la vía marítima, en sus grandes barcos tanqueros, de Venezuela a Grecia.

La presentación fue realmente muy efectiva y todo parecía marchar favorablemente, excepto por un pequeño detalle … PDVSA no mostró interés en este proyecto, alegando que no tenían capacidad de producción adicional del nuevo combustible en un futuro previsible.

Posteriormente, a un amigo emprendedor se le ocurrió hacer algo parecido en Pakistán, con idénticos resultados negativos.

Todavía hoy en día tengo dudas acerca de las razones que realmente tenía PDVSA para demostrar tan poco interés con estos clientes potenciales, ya que no observé que se estudiara alguna opción por aumentar la producción del combustible para poder cumplir con la demanda adicional … abrigué entonces dudas acerca de si los altos ejecutivos de la empresa venezolana tenían reservas acerca del futuro del nuevo combustible.

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