Kathy Phelps
agosto 14, 2009
Por Dr. Francisco Kerdel Vegas
Hace unos meses me hicieron llegar unas preguntas acerca de lo que recordaba de esa gran dama, venezolana por adopción, Kathy PHELPS, quien junto a su esposo Billy PHELPS, unieron esfuerzos y recursos para contribuir a construir una mejor Venezuela. Era parte de un proyecto que recogía testimonios sobre ella, para escribir un libro con vivencias de quienes tuvimos el privilegio de conocerla, tratarla y conocer de cerca su obra.
Estoy convencido que los lectores de BITÁCORA MÉDICA se sentirán motivados con el ejemplo que nos dejó esta gran venezolana.
CUESTIONARIO SOBRE LA Sra. KATHY PHELPS
1. ¿Cómo conoció Ud. a la señora Kathy?.
Francamente no recuerdo el momento preciso en que la conocí, pero ha debido ser en alguna ocasión social, cuando todavía yo era un adolescente, pues la recuerdo todavía joven, una mujer muy atractiva y simpática, que hablaba un español muy divertido con acento inglés. Era conocida por su labor con las Girl Scouts y por acompañar a su marido Billy Phelps en todas sus actividades como investigador científico en el campo de la ornitología (así como lo hizo con su suegro, el padre de Billy, también un distinguido ornitólogo). Recuerdo la publicación de un librito sobre Aves Venezolanas, con hermosas pinturas de cada ave por Kathy. Ojalá lográsemos nuevas ediciones de este hermoso libro, que es una joya en su género.
2. ¿Cuál considera Ud. que fue su vínculo más fuerte con ella? ¿Qué los (as) unía particularmente?
Realmente era conmovedor y emocionante observar la intensa actividad desplegada por esta notable mujer, que era más venezolana que la mayor parte de las venezolanas nacidas y educadas en nuestro país, en un impresionante número de diferentes campos relacionados con su vocación social, artística, y sobre todo con todo lo relacionado con la naturaleza, la conservación y la ecología.
Debido a mi involucración en ese campo como fundador y primer presidente de la Fundación para la Defensa de la Naturaleza (FUDENA), frecuentemente me reunía con los esposos Phelps en lo relacionado con este trabajo. Billy era Individuo de Número de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales (y posteriormente Kathy fue nombrada Miembro Correspondiente de la misma institución), allí nos veíamos los días miércoles por la tarde de cada semana, y jugó un papel muy importante en la creación de FUDECI (una institución dependiente de la Academia). Cuando Billy tuvo problemas de salud, al presidente de FUDECI, Dr. Francisco Carrillo Batalla, se le ocurrió la idea de reunir la Junta Directiva de la fundación en la casa de habitación de los Phelps en el Caracas Country Club, lo que hacíamos regularmente, y nos permitió planificar en conjunto muchas actividades de gran interés.
3. ¿En qué sentido o en cuáles aspectos considera Ud. que ella fue una persona singular?
En muchos sentidos. Era una persona muy franca y directa. No conocía las inhibiciones. Decía lo que pensaba y lo decía con un gracejo muy personal y característico. Pienso que era muy definida en cuanto a sus voliciones; sabía con precisión con quienes quería relacionarse y viceversa. Su relación con Billy era muy especial. Ella lo comprendía muy bien y era evidente que constituían una pareja muy integrada.
4. De todo el conjunto de su obra: ¿qué le parece a Ud. particularmente valioso como legado?
Todo lo que hizo lo hizo bien. Era muy trabajadora y constante. Su obra con las Girl Scouts, con la conservación, con la ornitología son un verdadero ejemplo de dedicación y continuidad en los objetivos perseguidos.
5. ¿Cuál es su mejor recuerdo de Kathy?
Me encontraba como embajador de Venezuela en Londres, al final de la década de los años 80, cuando un buen día –y sin aviso previo- recibo una llamada telefónica de Kathy –ya viuda; Billy había muerto unos años antes- y me dice sorpresivamente que estaba en Londres y que venía para asistir a un congreso de ornitología que se celebraría al siguiente día en Windsor, y que quería invitarnos a mi esposa Martha y a mí a asistir con ella a dicho evento. Me las arreglé como pude para desprenderme de otros compromisos, y al día siguiente fuimos a buscar a Kathy a su hotel y nos trasladamos al castlllo de Windsor en las afueras de Londres. Allí hubo primero un coctel ofrecido por el duque de Edimburgo y por el príncipe Bernardo de los Países Bajos, seguido de una cena en un hotel vecino. Cual no sería la sopresa de Martha y mía cuando en medio de los discursos Kathy toma la palabra y ante aquella extraordinaria audiencia anuncia el descubrimiento en Venezuela de dos nuevas especies de colibríes (tucusitos, como los llamamos aquí), una de las cuales había sido bautizada con mi nombre, Thalasinus kerdeli, para recordar así mis contribuciones, esfuerzos y desvelos por la conservación en nuestro país. Me hizo luego entrega de una separata del Boletín de la Sociedad de Ciencias Naturales de Venezuela (institución fundada y financiada por la familia Phelps, con sede propia donde se alberga una de las colecciones ornitológicas más importantes del mundo), donde quedaba bien asentado científicamente la identificación de la nueva especie descubierta en el Oriente del país, en la sierra de Churumiquire, cerca de Cumaná (por cierto, donde se escondió por meses mi tío materno, doctor Rafael Vegas, después del trágico desembarque del Falke en 1929, tratando de derrocar el gobierno dictatorial de Juan Vicente Gómez), En ese momento también me obsequió una pequeña pintura, de su autoría -una acuarela a colores-, representando el pajarito, de color verde eléctrico. Esta pintura quedó más tarde inmortalizada pues la escogí como emblema para el escudo que me otorgó, años más tarde, el “College of Arms” de Inglaterra.
De todas las distinciones que he recibido es ésta la que me conmovió más intensamente, tanto por lo inesperada e inmerecida, como por lo genuino y noble del gesto, y la escogencia del sitio y momento oportuno. Algo muy típico de Kathy y que revela la psicología del verdadero altruismo, que trata de hacer justicia a quienes lo merecen en momentos y circunstancias muy especiales.
6. ¿Hay alguna frase o en su defecto, alguna imagen que especialmente Ud. conserva de ella?
A raíz de una delicada operación, tuvo en la extensa cicatriz ciertos problemas que la llevaron a consultarme como dermatólogo. Afortunadamente todo marchó bien y pudo recuperarse sin mayores contratiempos. Para celebrar el resultado Kathy y Billy nos invitaron a pasar un fin de semana largo en su “houseboat” en Los Roques. Cuál no sería mi sorpresa, que poniendo una máscara, tubo para respirar y arpón en mis manos, me invitó a acompañarla a pescar langostas debajo del agua. Buceando llegamos a una cueva entre los corales y me enseño como las macanas de una langosta se asomaban en aquel hueco y me indicó disparar en esa dirección, lo que hice de inmediato, teniendo la suerte de arponear tres langostas con un solo disparo, pues estaban refugiadas allí pegadas unas a las otras.
Recuerdo muy bien la imagen de Kathy –recién operada, manejando un solo brazo- y equipada para la pesca submarina, guiándome en ese mundo fantástico de los corales.
7. Si tuviera que enumerar cinco cualidades que la definiesen, ¿cuáles serían?
Generosidad, lealtad, sinceridad, patriotismo (con Venezuela y en el buen sentido), compromiso social.
Otra Anécdota: Kathy tenía buena amistad con mi mamá, doña Sofía Vegas de Kerdel, y mientras la salud y la edad se lo permitieron, mi mamá acompañó a Kathy en muchas de sus actividades con las Girl Scouts.
A raíz de la muerte de Billy, quien por razones de su incapacidad física (la pérdida de una pierna) tenía en su sala de baño instaladas una serie de “agarraderas” metálicas afianzadas en las paredes, para poderse manejar en la ducha, mandó a retirarlas y las envió con los albañiles a colocarlos en la sala de baño de mi mamá en su apartamento en Chuao, pensando –con toda razón- que por motivo de su muy avanzada edad (ya era nanogenaria en esa época) esas ayudas le serían –como sin duda le fueron- de inmensa utilidad práctica.
Es tan sólo un ejemplo de una persona que utilizaba generosamente su creatividad e imaginación en beneficio de los demás. Allí había una gran compenetración y evidente sinergia entre marido y mujer, entre Billy y Kathy, algo que fue también una constante como conducta con sus amigos y mis parientes Armando y Anala Planchart.
El ejemplo que nos dejó doña KATHY PHELPS es no sólo hermoso y memorable sino obligante, para las futuras generaciones de venezolanos, y pienso que esta iniciativa de recoger en un libro estas anécdotas tiene un gran valor pedagógico para nuestra juventud, que debe conocer por fuentes serias y confiables de este inestimable legado que nos dejó esta gran mujer, admirable en todos sentidos.
Si lográsemos que muchas otras personas aprendieran de este ejemplo y actuaran en consecuencia lograríamos en pocos años un país como el que todos deseamos.
Caracas, 22 de julio de 2008





Dr Kerdel, he disfrutado muchisimo con todos sus escritos. Le animo arduamente a que escriba sus memorias para que muchas generaciones podamos compartir sus valiosas experiencias y moralejas. Yo lei la de Marcel Roche, pero creo que la suya seria superior y se convertiria en un best seller inmediato.
R
Estimado amigo la historia de la familia Phelps esta preñada de tesoros
por su amor a Venezuela.Es grato leer de tu autoria reflexiones acerca de la amistad que los unio .Gracias.