Un problema global: cada vez más gente sigue padeciendo de escasa vitamina D
julio 1, 2009
Un nuevo informe publicado por la Fundación Internacional de Osteoporosis (IOF) en la revista científica Osteoporosis International, muestra que las poblaciones de todo el mundo están sufriendo cada vez más- el impacto de tener bajos niveles de vitamina D.
El problema afirman- es generalizado y está en aumento, y tiene posible repercusiones, graves, para la salud en general, especialmente en las tasas de fracturas de huesos.
Compilado por expertos del IOF analizando temas de de nutrición, el informe examina el alcance y las causas de los bajos niveles de presencia de vitamina D en seis regiones: Asia, Europa, América Latina, Oriente Medio y África, América del Norte y Oceanía.
La vitamanina D
La vitamina D se produce principalmente en la piel tras la exposición a la luz solar, y, en menor medida, se deriva de las fuentes de nutrición. Su presencia desempeña un papel importante, a través de su influencia en los niveles de calcio, en el mantenimiento de los sistemas orgánicos, y es un elemento absolutamente necesario para la mineralización normal del hueso y el crecimiento de las personas.
Padecer de niveles bajos de vitamina D puede conducir a un mayor riesgo de osteoporosis y a una mayor tasa de fracturas de cadera y, en casos graves, favorecer el desarrollo del raquitismo, un ablandamiento de los huesos de los niños que pueden dar lugar a fracturas y deformidad esquelética.
Cuanto
Aunque hay un largo debate en curso acerca de cuánto es el nivel óptimo de vitamina D, el informe muestra que, independientemente de que se define como óptimo, la presencia de vitamina D es muy insuficiente en una gran proporción de la población en todo el mundo.
factores de riesgo
Los principales factores de riesgo que colaboran a los bajos niveles de vitamina D incluyen la edad avanzada, sexo femenino, la temporada de invierno, pigmentación de la piel más oscura, menos exposición a la luz del sol, los hábitos dietéticos y la falta de vitamina D en la fortificación de alimentos comunes.
Otros factores incluyen el aumento de la urbanización, donde las personas tienden a vivir y trabajar en interiores, así como las prácticas culturales que tienden a la evitación del sol y el uso de vestimenta tradicional que cubre la piel. La gravedad del problema en Medio Oriente y Asia del Sur surge de la combinación de varios de estos factores de riesgo.
Estos hallazgos sugieren que las estrategias de prevención deben iniciarse a nivel nacional, especialmente dado el creciente envejecimiento de la población en muchas regiones del mundo.
Los planes de acción nacionales deberían alentar que la gente tome Sol, aunque en forma controlada, y favorecer la mejora de la ingesta nutricional de vitamina D.




