LAS CÉLULAS MADRE I

junio 28, 2007

Francisco Kerdel Vegas

celulasHace 35 años los dermatólogos de Puerto Rico decidieron formar su sociedad científica, la Sociedad Dermatológica de Puerto Rico,  y una vez al año celebrar una reunión para presentar sus trabajos clínicos e investigaciones, incluyendo una conferencia magistral a cargo de un invitado y le dieron nombre a ese evento, escogiendo para ello a un ilustre médico dermatólogo y micólogo puertorriqueño, el Dr. Arturo Carrión.  Cuando me enteré que había sido elegido para esta ocasión me sentí muy honrado por esa especial deferencia que se me hacía, pero mucho más lo siento hoy, cuando se repite la invitación después de toda una generación, 35 años más tarde, y se me informa, cuando la Dra. Rocío Mandry Pagán me llama a Caracas,  que el tema a desarrollar, en esa hora de atención que se me asigna, es de mi libre elección.

Es evidente que los colegas de Puerto Rico no aspiran de mí, en pleno invierno del periplo de la vida, la última tecnología que pueda tener un significado práctico en su ejercicio profesional, sino más bien alguna reflexión relacionada con la única ventaja de que puedo alardear, la de las experiencias ya vividas, que nos permite observar panorámicamente, desde cierta distancia,  los éxitos y fracasos del pasado, y basados en ese natural escepticismo, que nace de la comprensión de las fluctuaciones y corta vida de modas terapéuticas y diagnósticas,  y  del entusiasmo inicial con que nacen y se difunden, para luego ser superadas o abandonadas por completo.

Dentro de los críticos de la medicina contemporánea hay quienes tienen una opinión positiva, como es el caso del historiador británico Roy Porter (1946-2002) quien la considera como "el más grande beneficio a la humanidad" (por cierto, el lema que he escogido para el blog www.bitascoramedica.com pues refleja muy bien mi propio pensamiento al respecto), hay también sus decididos detractores como Iván Illich (1926-2002), y hay por último, observadores objetivos  pero escépticos, como James Le Fanu, que piensa que los grandes descubrimientos e inventos de mediados del siglo XX, definitivos para convencer al gran público de la importancia de la medicina, ya para los años 70 de la pasada centuria estaban achicándose gradualmente, y que a pesar de las multibillonarias inversiones en el sector salud no habían logrado los avances sustanciales que se suponían y en los que se justificaban las generosas asignaciones por parte de la sociedad de nuestros días.

Sobrevolando muy rápidamente ese panorama un tanto desolador, es evidente que hay varios oasis, en los cuales podemos encontrar la esperanza de que en un período razonable futuro, la medicina pueda resolver algunos problemas que actualmente nos desconciertan, y entre ellos el que más promete es el potencial regenerativo de las células madre.

Para el ávido lector que soy, no deja de sorprender el número de trabajos científicos dedicados a las células madre que aparecen a diario en la literatura científica  y los comentarios que se suscitan en los medios de comunicación, por ello, tal vez inocentemente, me dejé arrastrar por el entusiasmo colectivo, y escogí ese tema de las células madre y su importancia para la dermatología, para desarrollar ante los colegas dermatólogos de Puerto Rico.

Ya comprometido en esa dirección, llamé en mi auxilio al Dr. Jaime Piquero, capaz colega dermatólogo, muy activo en la docencia y en la difusión de los conocimientos científicos, quien siempre me ha demostrado especial deferencia, y le expliqué la naturaleza de mi atrevimiento, y quien gentilmente me puso en contacto con el investigador Dr. Félix Tapia, y por su conducto con la investigadora que está trabajando en el cultivo de células cutáneas, la Dra. Karen Noris, de la Universidad Simón Bolívar (institución ésta que ayudé a establecer y de la cual fui su primer Vice Rector Académico). Por otra parte el Dr. Piquero y su grupo, designaron a la Residente en dermatología del Hospital Vargas y del Instituto de Biomedicina, Dra. Nayrin Súnico, para que presentara un Seminario sobre Células Madre y colaborara conmigo en un programa de investigación sobre ese tema, al cual se unió pronto la Dra. Zulybeth Rodríguez del mismo Departamento. La Dra. Noris por su parte designó a la estudiante de postgrado Amarlig Ferrigni para integrar el grupo de trabajo.  Se constituyó así un verdadero equipo muy activo y entusiasta, dedicado al estudio del potencial de las células madre en dermatología, que ha colaborado estrechamente conmigo en la presentación ante los colegas de Puerto Rico.

La nueva esperanza de la medicina, puesta en el potencial de las células madre, que nace apenas en 1998 cuando James Thomson logra desarrollar la primera línea de células madre embriónicas,  es enorme, y rápidamente podemos sustanciar este aserto consultando las dos palabras claves de su traducción al inglés, "stem cells", en el buscador Google, encontrando la abrumadora respuesta en 0,14 seg. de 55.800.000 entradas (24/06/07). 

Por otra parte si nos vamos a la página de la librería virtual Amazon y buscamos los libros sobre el tema, encontramos otra cifra apabullante, que aunque también astronómica para cualquier lector, es más manejable, pues solo estamos hablando de 10.891 libros con este título.

Como se comprenderá fácilmente no aspiro a revisar esa literatura científica, y me he limitado a aquellos libros publicados en los últimos dos años y de autoría reconocida y respetada.

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