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Tomar 1 lata de bebida azucarada al día genera más riesgo de sufrir un ataque al corazón

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Preferidas en fiestas infantiles y reuniones entre amigos o familiares, las gaseosas son populares por su variedad de sabores y su versatilidad para acompañar alimentos. Por su contenido de azúcar y otros aditivos, los nutricionistas recomiendan limitar su consumo a una vez por semana.

Las hay de naranja, de limón, de uva, de colita y la clásica bebida de cola color marrón oscuro. Por su sabor y su versatilidad para tomarlas con cualquier alimento, las gaseosas están casi en cualquier evento social: sirven para acompañar platos principales y pasapalos.

Los primeros intentos por fabricar agua carbonatada aparecen en el siglo XVII en Europa como un esfuerzo por imitar las aguas efervescentes de los manantiales naturales, famosos por su valor terapéutico.

En 1767, el inglés Joseph Priestley, apodado el padre de la industria de los refrescos, descubrió que el agua podía impregnarse de gas con la ayuda de una bomba. Al principio, el descubrimiento de Priestley sirvió para elaborar bebidas con fines medicinales. Luego, con las mejoras en los procesos de fabricación, el agua carbonatada se hizo popular más allá de la medicina.

Para 1832, el inglés John Matthews –conocido como el padre de la fuente de soda- inventó una máquina que mezclaba gas carbónico y agua instantáneamente. Su aparato, además, permitía agregar distintos sabores a la bebida.

Rápidamente tomó fama y, por la facilidad en su preparación, comenzaron a proliferar pequeñas fábricas de gaseosas en todo el mundo. En 1886, el farmaceuta estadounidense John Pemberton mezcló accidentalmente un jarabe medicinal con agua carbonatada, la fórmula resultó exitosa y así nació la primera gaseosa de cola.

Hoy, la industria de las gaseosas se ha extendido por todo el mundo e invierte en Estados Unidos más de tres mil millones de dólares para mercadear sus productos, que incluyen una amplia gama de sabores.

En Venezuela, según cifras del Instituto Nacional de Estadística, el consumo per cápita de bebidas gaseosas por día en 2012 fue de 67,85 mililitros. El mayor consumo de las mismas es a la hora de cenar y la región venezolana con mayor demanda es el Zulia. De acuerdo a un estudio difundido por Euromonitor Internacional en 2013, Argentina ocupa el primer lugar en el mundo entre los países que más consumen este producto, sus habitantes toman un promedio de 131 litros per cápita. Le siguen Chile, México y Estados Unidos.

Gas y aditivos

Las gaseosas son bebidas sin alcohol elaboradas con agua a la que se le añade dióxido de carbono y aditivos como saborizantes, conservantes y acidificantes. Pese a que las industrias que las producen deben cumplir con normas de fabricación de alimentos, algunas tienen recetas secretas que hacen único el sabor de sus productos.

Alexia Rollin, coordinadora del departamento de Nutrición y Dietética del Grupo Locatel, añade que este tipo de bebidas incluyen ingredientes sin valor nutricional que pueden tener efectos en el organismo. Un estudio realizado en 2010 por la Harvard School of Public Health y el Brigham and Women’s Hospital (Boston) encontró que las personas que consumen bebidas azucaradas, como las gaseosas, 1 o 2 veces al día tienen 26% más probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2 que las personas que no acostumbran a tomarlas.

Otro estudio publicado en 2012 en la revista científica Circulation, de la American Heart Association, demostró que los hombres que, en promedio, toman una lata de bebidas azucaradas al día tienen 20% más riesgo de sufrir un ataque al corazón.

Ingredientes básicos

-AGUA CARBONATADA. Es el ingrediente principal de las gaseosas. Se logra al mezclar agua con anhídrido carbónico, responsable de proporcionar la efervescencia a la bebida. Además, actúa como conservante y antioxidante, intensifica el sabor, el aroma y da acidez al producto. Es el elemento que diferencia las gaseosas de otras bebidas saborizadas.

-CONSERVANTES. Utilizados para retardar la descomposición, pueden ser naturales -como el ácido cítrico- o artificiales como el benzoato de sodio y el sorbato de potasio. Rollin explica que aditivos como el benzoato de sodio –que previene la presencia de levaduras y bacterias y es usado también en mermeladas- se asocian a enfermedades como cirrosis hepática, cáncer y Parkinson.

-ACIDULANTES. Se usan para modificar la acidez de las gaseosas: disminuyen el dulzor, potencian la sensación de frescura y mejoran el sabor de la bebida. Algunos acidulantes son el ácido cítrico, el ácido tartárico y el ácido fosfórico.

“El ácido fosfórico es el más usado por su bajo costo. Éste tiene varias implicaciones desde el punto de vista nutricional, pues interviene en la absorción de calcio, magnesio, hierro y zinc y éstos se pierden a través de la orina. Eso conlleva a una desmineralización ósea que, a largo plazo, puede llevar a un mayor riesgo de fracturas”, explica Rollin.

-ENDULZANTES. El más utilizado es el azúcar. Una botella de 250 mililitros de una bebida de cola contiene alrededor de 27 gramos de azúcar, que equivale aproximadamente a 4 o 5 cucharadas, por lo que aporta entre 100 y 112 calorías. “El exceso de ese ingrediente junto con otros aditivos puede predisponer, especialmente a niños, a tener caries y enfermedades periodontales”, indica la nutricionista. Las presentaciones light o bajas en calorías contienen en su lugar edulcorantes como aspartame, sacarina, sucralosa y esteviósido, que pueden ser hasta 300 veces más dulces que el azúcar con un aporte muy bajo de calorías.

-COLORANTES. Son utilizados para mejorar la apariencia de las gaseosas. El más común es el caramelo, que se encuentra principalmente en las bebidas de cola. También se usa el amarillo número 6, tartrazina y rojo 5, entre otros. Algunos estudios indican que colorantes como la tartrazina pueden provocar alergias, especialmente en niños y en personas que padecen asma.

-CAFEINA. Se encuentra en la mayoría de las gaseosas, principalmente en los refrescos de cola. El consumo moderado –de hasta 300 miligramos al día- no es perjudicial para la salud de personas adultas, según los especialistas. Una botella de 600 mililitros de gaseosa puede contener alrededor de 50 miligramos de cafeína. “Esta sustancia es adictiva y estimulante. No se recomienda su consumo en niños, pues su efecto es más fuerte si se combina con el azúcar de la bebida”, dice Rollin.

Uno a la semana

La mejor manera de mantener a raya los efectos de las gaseosas consiste en espaciar su consumo. “La recomendación no es erradicar estas bebidas de la dieta, sino utilizarlas esporádicamente: en eventos ocasionales o una vez a la semana, pero no hacerlo un hábito diario”, explica Rollin.

La nutricionista advierte que los alimentos que suelen acompañar esas bebidas contribuyen a la mala alimentación y pueden conducir al sobrepeso y a la obesidad. La Organización Mundial de la Salud refiere que mil millones de adultos tienen sobrepeso y más de 300 millones son obesos.

Un estudio realizado por el Hospital de Niños de Boston (Estados Unidos) y publicado en la revista científica Lancet reveló que por cada lata de gaseosa que niños de 11 años consumían por día, aumentaba 60% la probabilidad de ser obeso.
Por su bajo valor nutritivo, “se debe retrasar lo más que se pueda el consumo de gaseosas en los niños. No deberían tomarlas antes de los 5 años porque se puede volver un hábito”, agrega la especialista, pues aunque aportan gran cantidad de energía, no son ricas en proteínas, vitaminas y minerales.

RECUADROS

Con más sed
Si bien las bebidas gaseosas dan la sensación de frescura cuando se ingieren, no sacian la sed. Componentes como los endulzantes y los acidificantes mantienen en la persona la necesidad de seguir tomando líquido. Aunque hay discrepancias con respecto a la hidratación, la Asociación Nacional de Bebidas Refrescantes de Chile asegura que las gaseosas se encuentran dentro de la gama de bebidas que sirven para cubrir esa necesidad.

Contraindicado
Las personas diabéticas deben evitar el consumo de gaseosas por la alta carga de azúcar que contienen. En todo caso, los nutricionistas recomiendan preferirlas light –consumidas de forma moderada-, pues los edulcorantes no tienen el mismo efecto sobre el organismo. También quienes tengan propensión al sobrepeso, obesidad, problemas de insulina, síndrome metabólico y personas alérgicas a los conservantes deben moderar su consumo.

Fuentes Consultadas:
-Alexia Rollin, nutricionista Grupo Locatel.
-“Refresco bendito, dulce tormento”, Revista del Consumidor. México. Mayo 2012.
-Asociación de Bebidas Refrescantes de España.
-Asociación Nacional de Bebidas Refrescantes de Chile.
-Harvard School of Public Health.
-preguntasyrespuestas.cocacola.es
-www.ine.gov.ve

 

 

 

 

Acerca de Alexia Rollin

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