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[ENTREVISTA] Pedro Cahn, ex presidente de la Sociedad Internacional de Sida

“Toda persona sexualmente activa debería hacerse el test del VIH”

"Tenemos buenos medicamentos, la enfermedad se puede controlar y dejó de ser mortal siempre que se diagnostique a tiempo, pero lo mejor es no contraerla", dijo en el ciclo de Conversaciones en LA NACION Pedro Cahn

chan“Tenemos buenos medicamentos, la enfermedad se puede controlar y dejó de ser mortal siempre que se diagnostique a tiempo, pero lo mejor es no contraerla”, dijo en el ciclo de Conversaciones en LA NACION el doctor Pedro Cahn, ex presidente de la Sociedad Internacional de Sida y presidente de la Fundación Huésped, una ONG que, desde 1989, impulsa la investigación y la prevención del VIH/sida. El médico infectólogo consideró, además, que una de las claves para controlar la enfermedad es someterse a los testeos. “Toda persona sexualmente activa debería hacerlo”, indicó.

-Doctor Cahn, un par de años después de que, a principios de los ochenta, comenzara a hablarse de la “peste rosa” ya se había identificado el agente causal de la enfermedad. ¿Es algo que puede considerarse inédito en la historia de la medicina?

-Todo en el sida es inédito. No hay otra enfermedad en la que en el ciclo de vida de una comunidad médica hayamos presenciado el nacimiento de una epidemia y tengamos la posibilidad de llegar a controlarla. Hoy disponemos de 28 medicamentos y tal vez asistamos al control en 2030.

-¿Se sabe de dónde llegó este virus?

-Todo indica, desde un punto de vista biológico, que se trató de un salto de especies que se produjo en África. Este virus provenía de dos especies diferentes de simios que dieron origen a sendos tipos de virus de VIH en África. Posiblemente la enfermedad ya existiera allí en la década del sesenta o setenta, pero nadie prestaba atención a la salud de los africanos porque moría mucha gente de otras enfermedades, como la tuberculosis. El sida era una más, que mataba a gente joven. Cuando empezó a afectar al ciudadano de clase media de Occidente, particularmente de la costa oeste de los Estados Unidos, empezó a atraer la atención. Rápidamente se la conoció como la enfermedad de las cuatro “h”: homosexuales, heroinómanos, hemofílicos y haitianos. Eran los grupos que, en apariencia, tenían mayor visibilidad. Eso hizo mucho daño, porque hizo que creciera la transmisión heterosexual.

-Hoy, gracias al arsenal de drogas disponible, el sida pasó de ser una enfermedad mortal a una que puede controlarse. Tal vez por eso, en el inconsciente colectivo pareciera que ya está dominada. ¿Es así?

-Propongo dos escenarios: uno en el que se aconseje mantener las piernas sanas y otro en el que se proponga que uno se las rompa porque tenemos unos yesos bárbaros. ¿Qué elegiría? En el caso del VIH es lo mismo. Tenemos buenos medicamentos, la enfermedad se puede controlar, dejó de ser mortal siempre que se diagnostique a tiempo, pero siempre lo mejor es no contraerla. Es una enfermedad prevenible. La forma de transmisión más común es la sexual. Por lo tanto, hay que usar preservativo en las relaciones sexuales. Es difícil pescarse el VIH: la chance es de uno en 500. Pero la bolilla negra puede salir en cualquier momento. Es dificilísimo ganarse la lotería, pero todos los años alguien se la gana, aunque la posibilidad es de uno en 42.000. Bueno, acá el billete no es precisamente un premio.

-¿En la Argentina qué proporción de personas se calcula que saben que tienen el virus y cuántas lo desconocen?

-En nuestro país, se estima que el 70% de las personas que viven con el virus lo sabe; es decir, hay un 30% que no lo sabe y que no está haciendo nada para el beneficio de su salud. Muchas veces es un transmisor involuntario de la enfermedad. Por eso es tan importante facilitar el acceso al test.

-¿Se puede pensar en una vacuna?

-Hasta ahora no hay ninguna. Puede haber una, pero mientras tanto lo que tenemos que hacer es promover el testeo. Si puede haber un control o no de la epidemia depende directamente de los países que tienen los fondos para cubrir “la cuenta” de la lucha contra el sida.

-¿Quiénes deberían hacerse el test?

-Cualquier persona sexualmente activa. Cualquier persona que haya recibido una transfusión, si bien en la Argentina las transfusiones son seguras. Cualquier persona que haya sido usuaria de drogas.

BITÁCORA MÉDICA 

[Nota publicada en el diario La Nación de Buenos Aires. Para lectura completa pulse aquí]

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