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¿Su hijo de verdad tiene una alergia a un alimento?

Muchas personas no comprenden bien qué son las alergias a los alimentos, e incluso los médicos pueden estar confundidos respecto a la mejor forma de diagnosticarlas, sugiere un nuevo informe de la Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics, AAP).

Es común que la gente piense que tiene una alergia a un alimento, pero la realidad podría ser distinta, apuntó el Dr. Scott Sicherer, autor líder del informe de la AAP. “Si le pregunta a alguien por la calle si tiene una alergia a un alimento, hay muchas probabilidades de que diga que sí“, dijo Sicherer, director de alergias e inmunología pediátricas en el Hospital Mount Sinai, en la ciudad de Nueva York.

Pero una verdadera alergia a un alimento implica una reacción del sistema inmunitario contra un alimento en particular, explicó. Simplemente porque crea que un alimento le cae mal no significa que sea una alergia, dijo Sicherer. Y es esencial distinguir una alergia de otras “reacciones adversas” a los alimentos, enfatizó.

“Algunas personas podrían tener una intolerancia, por ejemplo una intolerancia a la lactosa”, señaló Sicherer. “A veces es una reacción por una intoxicación con un alimento. A algunas personas simplemente se les dificulta comer una comida grande”.

Los síntomas de las alergias a los alimentos abarcan desde una urticaria leve (por ejemplo, urticaria y calambres estomacales) hasta una reacción potencialmente letal llamada anafilaxia, que puede impedir la respiración y hacer que el cuerpo entre en shock. Las personas con una verdadera alergia deben evitar el alimento problemático, y quizá llevar un autoinyector de epinefrina, en caso de que sufran una reacción grave.

Es una carga y un gasto, apuntó Sicherer. De forma que contar con un diagnóstico adecuado es clave. Pero incluso algunos médicos no saben cuál es la mejor forma de diagnosticar una alergia a un alimento, según el informe de la AAP. En un estudio de médicos de atención primaria, un 38% dijeron erróneamente que las pruebas de punción cutánea o los análisis de sangre son suficientes para diagnosticar una alergia a un alimento de forma definitiva.

El problema es que las personas pueden tener un resultado “positivo” de ciertos desencadenantes de alergias en esas pruebas, dijo Sicherer, pero en realidad no tener síntomas al ser expuestas a las sustancias. La prueba que es el “estándar de excelencia” es un desafío alimentario, realizado por un especialista en alergias. En esa prueba, un paciente ingiere pequeñas cantidades del alimento sospechoso a lo largo de un periodo para ver si ocurre una reacción alérgica.

Pero, según Sicherer, no siempre se necesita un desafío alimentario: el contexto es importante. Si un niño (o un adulto) tiene antecedentes de síntomas que apuntan claramente a que un alimento es el responsable, y una prueba cutánea o de sangre da un resultado positivo de ese alérgeno, eso es suficiente para un diagnóstico, destacó el especialista.

Además de la necesidad de un mejor diagnóstico, el informe llama a que haya una mayor educación sobre la prevención. En una época, los expertos en alergias creían que se podía proteger a los niños pequeños de las alergias a los alimentos al retrasar la introducción del cacahuate, los huevos y los lácteos en la dieta.

Según el Dr. Bruce Lanser, director del programa de alergias pediátricas a los alimentos en National Jewish Health, en Denver, “ese consejo se ha descartado del todo”. De hecho, las directrices más actuales sugieren algo que podría parecer ilógico: los bebés con un riesgo elevado de alergias al cacahuate deben tomar alimentos que contengan cacahuate incluso a los 4 meses de edad.

Por supuesto, esto debe hacerse en una forma adecuada para la edad, enfatizó Lanser. Por ejemplo, un poco de mantequilla de cacahuate suave mezclada con leche del seno. ¿Por qué ayuda esto? la exposición temprana a los cacahuates de forma natural (a través de los intestinos) podría permitir al sistema inmunitario desarrollar una tolerancia.

Sicherer dio a los padres unos consejos generales: “Si cree que su hijo tiene una alergia a un alimento, hable con el pediatra. No haga conjeturas”. Y recuerde que las pruebas de piel y sangre no son toda la historia, enfatizó. El pediatra debe tener una “conversación completa” con usted sobre los síntomas del niño.

Quizá sea necesario ver a un especialista en alergias para un diagnóstico, plantearon tanto Sicherer como Lanser. Y si se realiza un diagnóstico, un especialista debe implicarse en la atención del niño, aconsejaron. ¿Qué tan comunes son las alergias a los alimentos? Precisarlo es difícil, según la AAP. Dado que la prevalencia de las alergias a los alimentos con frecuencia se basa en los autorreportes de las personas, o presentan otras limitaciones, no está claro qué tan fiables son las cifras.

Según investigaciones recientes, dijo Sicherer, entre un 2% y un 10% de los adultos de EE. UU., y hasta un 8% de los niños, podrían tener una alergia a un alimento. Según el Colegio Americano de Alergias, Asma e Inmunología (American College of Allergy, Asthma and Immunology), una corta lista de culpables explica casi todas las alergias a los alimentos: la leche de vaca, los huevos, los cacahuates, las nueces de árbol, el marisco, el trigo y la soya.

FuenteMedlinePlus

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