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Densitometría ósea: ¿cómo se realiza?

Una prueba que sirve para medir la densidad de calcio existente en los huesos. Suele utilizarse para el diagnóstico de la osteoporosis o valorar el riesgo de fracturas

densitometría ósea 620x340La densitometría ósea es una técnica que permite medir la densidad de calcio que tienen los huesos; esta prueba es muy útil para detectar la osteoporosis de forma precoz y también es empleada para evaluar la respuesta al tratamiento en las personas que lo padecen.

Según David Saceda Corralo, médico internista español y colaborador del portal webconsultas.com, explicó: “esta prueba es fácil de realizar -por su rapidez, coste y comodidad-, ya que no es dolorosa ni requiere ingreso en el hospital, clínica o centro asistencial. Sin embargo, no está demostrado que sea necesario efectuarla a todos los pacientes con riesgo de osteoporosis, -sólo será útil realizarla a unos grupos concretos de personas-”.

Este examen utiliza dosis muy pequeñas de rayos X. La prueba generalmente suele realizarse sobre un único hueso, -cadera o vértebras inferiores de la columna vertebral-; en algunos adultos y niños se realiza en todo el cuerpo.

¿Cuándo realizarla?

Hasta ahora está en discusión cuándo el paciente debe someterse a este examen. Sin embargo, hay grupos de personas concretas en las que la densitometría parece ser una prueba beneficiosa para valorar la pérdida de densidad ósea, el riesgo de fractura o la respuesta al tratamiento médico.

Algunas de ellos son:

Mujeres postmenopáusicas que fumen o hayan fumado a lo largo de su vida, -el tabaco acelera la pérdida de calcio en los huesos-.

Hombres y mujeres con enfermedades que asocien pérdida ósea (mieloma múltiple, diabetes tipo 1, enfermedades renales o hepáticas…).

Personas mayores que tengan antecedentes en su familia de fractura de cadera o columna vertebral.

Personas que consuman medicamentos que provoquen pérdida de calcio en el hueso (corticoides, antiepilépticos, alcohol, etcétera).

Cualquier persona que padezca hiperparatiroidismo, -una enfermedad donde la hormona paratiroidea está elevada y hace que los huesos liberen el calcio que tienen hacia la sangre-.

Niños que padezcan enfermedades genéticas que afecten a la formación del hueso, como la osteogénesis imperfecta (un trastorno genético en el cual los huesos se fracturan con facilidad).

¿Cómo se realiza esta prueba?

Generalmente, y dependiendo la zona a evaluar, el técnico sanitario solicitará al paciente seguir una serie de recomendaciones para de ubicarse correctamente en la camilla.

El especialista manejará la máquina y comenzará a medir la densidad ósea del hueso. Después de la prueba el paciente no sentirá nada raro en la zona en que han medido la densidad de hueso. Puede que sea necesario realizar esta prueba cada dos años si se solicitan para comprobar la eficacia de un tratamiento o detectar la osteoporosis de forma precoz.

Preparación

Los pacientes que vayan a someterse a esta prueba deben tener en cuenta lo siguiente:

– Tiempo: esta prueba es ambulatoria y suele durar muy poco tiempo, unos 15-20 minutos como mucho.

– Acompañante: es una prueba indolora y no invasiva, por lo que, el paciente puede acudir solo.

– Medicamentos: no es necesario tomar ningún medicamento previo. Sin embargo se debe comunicar al médico todas las medicinas que consume para que valore si la prueba es necesaria o no. Si toma suplementos de calcio no debe ingerirlo 24 horas antes de la prueba.

– Comida: no es necesario ir en ayunas a la clínica.

– Embarazo y lactancia: no se recomienda realizar la densitometría ósea a mujeres embarazadas, ya que se utilizan rayos X. Aunque el posible daño al feto es mínimo, no se considera que sea una prueba esencial como para arriesgarse. La lactancia no es una contraindicación, a no ser que se utilicen isótopos radioactivos.

Complicaciones de la densitometría ósea

Las complicaciones son prácticamente inexistentes. Sí es cierto que al utilizar rayos X siempre hay un riesgo asociado a la radiación y que por eso se deben tomar las precauciones habituales en este tipo de pruebas, como sucede en las radiografías de tórax o en el TAC, especialmente si la mujer que se somete a la prueba puede estar embarazada.

Sin embargo, la dosis de radiación es mucho menor que en las pruebas rutinarias de rayos X y sus complicaciones teóricas son mucho menos importantes. Al contrario que en otras pruebas radiológicas no es necesario utilizar protectores de plomo contra la radiación en ningún caso, ya que los órganos especialmente sensibles (tiroides, testículos u ovarios) no reciben rayos X directamente.

BITÁCORA MÉDICA  – Con información de WebConsultas.comMedlinePlus

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