Home | Reportajes y entrevistas | Reportajes | Pacientes salvados con tecnología muy oportuna

Pacientes salvados con tecnología muy oportuna

estent-artificial

Arthur Poll se encontraba de visita en Tucson (Arizona), cuando un atardecer, sintió un dolor agudo en el riñón izquierdo. Al día siguiente fue al médico, quien le hizo una exploración del abdomen.

“Dijo que tenía buenas y malas noticias para darme”, recuerda Poll.

“Las buenas noticias son que no tiene cálculos renales. Las malas noticias son que tiene algo peor que eso… tiene algo que no podemos arreglar”, le dijo el médico.

Este hombre de 88 años tenía un aneurisma aórtico, o sea un abultamiento parecido a un globo en la arteria más grande del cuerpo que transporta sangre oxigenada a la mayoría de los órganos corporales. La aorta normalmente tiene un diámetro de 2 o 3 centímetros. Una persona se convierte en candidata a cirugía cuando tiene un aneurisma que mide 5 centímetros (para las mujeres) y 5.5 centímetros (para los hombres). El de Poll medía 12 centímetros, o sea casi 5 pulgadas.

“Dijo que era el más grade que había visto”, señala Poll. El doctor lo llamó “inoperable, terminal, con riesgo de rotura en cualquier momento”, y le comentó a Poll que debía ingresar a una institución para recibir atención terminal. “Me dijo que no podía ayudarme en nada y me dio por caso perdido”, añade Poll.

Los hijos de Poll lo llevaron de vuelta a Minneapolis, donde buscaron una segunda opinión. Allí, los médicos confirmaron el pronóstico desfavorable; pero un médico añadió que conocía al Dr. Gustavo Oderich, médico cirujano de Clínica Mayo que inscribía a pacientes con aneurisma aórtico en innovadores ensayos clínicos de patrocinio industrial. Los familiares de Poll lo llamaron y el Dr. Oderich les informó que le interesaba el caso. Al día siguiente, se conocieron. “Decidimos proseguir con eso y cancelamos el acuerdo con la institución para cuidados terminales”, anota Poll.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, los aneurismas aórticos son el factor primario en alrededor de 10.000 muertes anuales en Estados Unidos. Son más comunes entre los hombres, los fumadores y los ancianos. El peligro de un aneurisma está directamente relacionado con el diámetro de la arteria abultada. El Dr. Oderich opina que la probabilidad de que una arteria de 5.5 centímetros reviente oscila entre 5 a 10% al año; con 7 centímetros, el riesgo es de 30% y con 8 centímetros, de 50%.

Segunda opinión, segunda oportunidad

Dos días después de verlo, el Dr. Oderich atravesó un estent artificial por una incisión hecha en la ingle de Poll, lo subió hasta la arteria femoral y lo introdujo dentro de la aorta. Una vez posicionado, abrió el estent para crear un conducto a prueba de fuga que transporte la sangre a través de la parte dañada de la aorta. La operación duró alrededor de 3 horas y media. Poll salió a casa 5 días después.

“A partir de entonces, cada día ha sido mejor —afirma Poll— y mi vida está volviendo a ser lo que era”.

Los nuevos modelos de estent permiten tratar con cirugía endovascular más aneurismas que nunca, en lugar de hacerlo con la cirugía abierta tradicional. Las ventajas incluyen tasas menores de mortalidad quirúrgica, menos pérdida de sangre durante la operación, menor probabilidad de complicaciones y recuperación más veloz; y en el caso de Arthur Poll, nueva vida para un paciente a quien otros médicos dieron por perdido.

“Creo que lo fantástico es que hemos desarrollado un fuerte programa de investigación que interactúa con el resto de Mayo: con la práctica clínica, con la innovación en la investigación y con la educación. Todo está vinculado”, apostilla el Dr. Oderich.

La figura delgada y la cara de niño de Gustavo Oderich se contraponen a sus años en las trincheras quirúrgicas. En su Brasil natal, se capacitó en cirugía endovascular y luego avanzó su capacitación y técnicas en los programas de internado, residencia médica y fellowship en Mayo, así como posteriormente en Cleveland Clinic. Desde su regreso e incorporación al personal de médicos tratantes de Mayo en el año de 2006, ha venido desarrollando un programa quirúrgico para la reparación endovascular de los aneurismas aórticos. Gracias a su trabajo con reguladores industriales y federales para implementar más de 20 ensayos clínicos destinados a probar estent aórticos experimentales, el médico permite a sus pacientes acceder a algunas de las más esperanzadoras tecnologías disponibles a fin de reparar un defecto físico nefasto.

Cuando un aneurisma se rompe, la muerte por desangramiento es casi segura. “Las probabilidades son muy bajas: solo sobrevive 1 de cada 10 pacientes a quienes se les rompe un aneurisma, aunque sea el más simple por debajo del riñón. Si el aneurisma es complejo e involucra al riñón o al hígado, entonces la mortalidad es casi total”, dice el Dr. Oderich.

Desde la década de los años 50, los aneurismas aórticos se han reparado con injertos de poliéster que se suturan a la parte sana de la aorta en una gran operación abierta. Las incisiones son grandes y se interrumpe la provisión sanguínea por encima y por debajo del aneurisma. “De modo que el tiempo apremia —anota el Dr. Oderich— y hay poco tiempo para suturar el injerto… además, la tasa de complicaciones de estos procedimientos empieza a subir, dependiendo de cuán extenso es el aneurisma”.

La cirugía abierta continúa siendo una técnica eficaz, pero es peligrosa cuando el aneurisma se encuentra en la parte alta del pecho, cerca del corazón. La mortalidad dentro de los primeros 30 días después de la operación es de alrededor de 7% en Clínica Mayo y de 19% en todo el territorio estadounidense. Además, la mortalidad remonta entre los pacientes más viejos: a 40% entre los mayores de 80 años.

Afortunadamente, ahora hay otra manera de atacar el problema.

Poll es uno de más de 300 pacientes (algunos con fuerte riesgo de muerte) a quienes desde 2007 se les ha colocado en Clínica Mayo un estent experimental y endovascular (dentro del vaso sanguíneo) debido a aneurismas complejos. Esos modelos de estent no están disponibles comercialmente y solo pueden usarse gracias a la vasta selección de estudios clínicos de Mayo. Algunos se usan en humanos por primera vez. El Dr. Oderich es el primer investigador en muchos de esos estudios, además de ser el motor principal para la inscripción de pacientes en los ensayos clínicos de “viabilidad temprana” que hacen posible estas cirugías.

Cuando el Dr. Oderich se unió a Mayo, el estado de la cirugía endovascular era comparativamente rudimentario; pero desde entonces, el Dr. Oderich en Mayo y otros cirujanos en más centros con gran volumen han aplicado la nueva tecnología para intentar procedimientos complejos en cualquier parte de la aorta.

Los estents y su modo de fabricación también han cambiado. Al principio, los médicos fabricaban a medida sus propios estents. El Dr. Oderich y otros médicos de Mayo todavía fabrican los estents ante una emergencia; aunque, ahora, compañías como la W. L. Gore y Asociados (fabricantes de Gore-Tex) y Cook Medical fabrican estents que oscilan desde tubos simples de alambre y tejido a estructuras complicadas con perforaciones (aberturas) o ramas para alinear las arterias que se ramifican a varios órganos.

“El estent encaja perfectamente en la anatomía del paciente. Sin embargo, no todo paciente puede esperar entre 8 y 10 semanas para que se le fabrique un estent; en esos casos, se analizan los estent prefabricados… aquellos que son de talla única”, afirma el Dr. Oderich. Los estents fabricados por las compañías de dispositivos médicos garantizan mayor eficacia y mejor control de calidad que los fabricados ad hoc.

El problema para los pacientes es que en el largo proceso de la comercialización, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) solo autoriza muy pocos productos, pese a que las compañías de dispositivos médicos desarrollan sin tregua nuevos y potencialmente mejores estents. Eso significa que la mayoría de los cirujanos no puede acceder a ellos.

Allí es donde los ensayos clínicos de Mayo sobre “innovadores productos médicos” (términos de la FDA) han abierto nuevas alternativas para los pacientes con aneurismas aórticos. El Dr. Oderich es el investigador principal en la mayoría de los ensayos, aunque también participan varios otros cirujanos vasculares. “La FDA nos otorga acceso a estos dispositivos, pero tiene que ser dentro del contexto de un estudio clínico en el que regularmente se evalúen los resultados y se informe a la FDA”, añade el Dr. Oderich.

Fuente: Clínica mayo

Acerca de BM

Blog de contenidos multimedia de comunicación médica y de salud.
Venezuela Colombia USA
...